Los estilos del vino
Publicado el 27/10/2006 12:41, por Carlos Navarro
2° Entrega de la guía práctica, para avanzar en el camino del vino.
Los estilos del vino.Una práctica y sencilla guía que le permitirá clasificar fácilmente los vinos que prueba, identificándolos con un estilo correspondiente, para seguir avanzando en el camino de la cultura del vino. En la nota anterior yo le sugería que hiciera una prueba para entender cómo debemos comenzar a transitar el camino de la cultura del vino. La prueba consistía simplemente en comparar dos vinos de la misma variedad de uva, elaborados por el mismo enólogo, en la misma bodega, con uvas provenientes de la misma región; y descubrir las apreciables diferencias entre uno y otro. Descubrir y conocer estas diferencias es un elemento fundamental si Ud. quiere convertirse en un “conocedor”. Y ojo, que no estoy refiriéndome a que uno tiene aroma a cassis patagónico sobremaduro y en cambio en el otro predominan las notas a frutillas frescas bañadas en salsa de chocolate. Desestime este tipo de descripciones por poco útiles y no trate de que sea su objetivo poder percibir tales complejidades aromáticas. Saber de vino es bastante más simple. Las diferencias que surgen de la comparación entre ambos vinos se perciben rápidamente en el color, ya que uno es más oscuro que el otro, el aroma en uno es más fresco y frutal, mientras que en el otro las notas aromáticas son más tibias y complejas. En boca uno es liviano y “fácil de tomar” y el otro es más corpulento, de sabor más complejo y hasta con cierta aspereza. A simple vista podemos estimar que la causa de estas diferencias se deben a que uno es un malbec joven y el otro ha desarrollado un proceso de crianza en barricas de roble. Y entonces yo le pregunto, ¿por qué algunos vinos se crían en roble y otros no? ¿Cuestión de gusto simplemente o hay factores más complejos? Ya podremos responder todas estas preguntas. Por ahora simplemente será necesario comprender que hay distintos estilos de vino, como existen distintos estilos de coches, mujeres, hombres, vestimentas, relojes, etc.Ensayando una clasificación. Si somos rigurosos, estilos de vinos hay muchos y sería complicado desglosar aquí una clasificación perfecta. Necesitamos una clasificación de estilos que sea sencilla, didáctica y fácil de recordar. En síntesis que para Ud. sea útil. Habiendo echo la aclaración para los meticulosos que nunca faltan, podemos dividir los estilos del vino como sigue:
Blancos livianos Se trata de los vinos blancos elaborados sin crianza en madera, en los cuales el enólogo busca resaltar la frescura y la fruta propias de la uva. Su elaboración es relativamente sencilla y el objetivo es el consumo rápido (que no quiere decir que se debe tomar la botella en 15 minutos, sino que en el lapso de un año aproximadamente desde que la bodega lo lanza al mercado debería consumirse). Presentan un color amarillo claro y brillante, muchas veces con reflejos verdosos, su aroma es fresco y frutal, sin demasiada complejidad y en boca debe prevalecer su frescura y liviandad. Habitualmente son de trago fácil y no deben guardarse, ya que no mejoran con el tiempo. Son recomendados para acompañar varias preparaciones de mariscos y peces o simplemente como aperitivo. Ideales para las calurosas jornadas estivales. La mayoría de las variedades blancas se pueden elaborar sin problema de esta manera. Deben servirse frescos. Y fresco es fresco, no helado!!! El frío excesivo apaga las cualidades del vino y sus aromas y sabor pasan desapercibidos. Si se lo sirven helado, desconfíe. El frío también aplaca los defectos y quizás le hagan pasar gato por liebre. La temperatura debe ser entre 10 y 12 ° C. Blancos con cuerpoEn este caso se trata de blancos más complejos y corpulentos, debido a que han tenido su paso por madera de roble. Simplemente se pueden haber criado algunos meses en barricas de roble o, en algunos casos, haber realizado el proceso de fermentación en barricas. Son vinos de color un poco más oscuro, muchas veces con tonalidades doradas. Su aroma es más tibio. Se percibe la fruta de la variedad, pero aparecen notas muy agradables aportadas por la crianza en roble, como la manteca, la vainilla, el pan tostado, la miel, etc. En boca son más corpulentos y su sabor es más complejo, percibiéndose en la mayoría de los casos el aporte de la madera. Su aplicación gastronómica es bastante amplia y vale la pena ensayar al respecto. Son vinos que pueden guardarse por algún tiempo, aunque no es recomendable que este sea excesivo y depende mucho de la fecha en que la bodega lo lanzó al mercado. Como consejo personal le recomiendo que no guarde estos vinos más de un año. Difícilmente mejoren y corre un fuerte riesgo que decaigan en su calidad. Son también excelentes aperitivos. Deben asimismo servirse frescos. La reina de las variedades elaboradas bajo este estilo es la Chardonnay. En nuestro país también podemos encontrar Sauvignon Blanc, Tocai Friulano y Viognier (han aparecido Viognier muy interesantes últimamente). Blancos dulcesEstos vinos eran hasta hace poco tiempo en nuestro país una rareza. Afortunadamente su presencia ha crecido de forma sorprendente y con excelentes niveles de calidad. Elaborados normalmente con uvas sobremaduras (de donde proviene la denominación cosecha tardía) estos blancos poseen un grado de azúcar importante que los diferencia del resto. Hay también otros métodos de elaboración, por ejemplo el parar voluntariamente la fermentación con el agregado de alcohol vínico, lo que provoca en el vino cierta cantidad de azúcar residual (azúcar que las levaduras no llegaron a transformar en alcohol). No se preocupe si estos temas de procesos no son muy claros, ya los analizaremos en profundidad más adelante. De todas formas, los blancos dulces elaborados con uvas sobremaduras son sin duda los más atractivos. Generalmente el dorado está más presente en el color, el aroma dulzón es muy tentador y en boca suelen ser exquisitamente aterciopelados, con una sensación melosa que queda en el recuerdo. Ideales para beber solos como aperitivo o acompañando foie gras y postres. Estos se pueden enfriar un poco más sin problema. Excepcionales para ablandar “presas difíciles”. Y cuidado con los prejuicios, beberlos no es signo de falta de virilidad ni mucho menos de cultura. Sépalo, entre los mejores y más caros vinos del mundo se encuentran dos excepcionales ejemplares de estos blancos: el Tokaj (Hungría) y el Sauternes (Francia).
Tintos livianosTambién denominados tintos jóvenes, se trata básicamente de tintos sin crianza en roble y poca concentración. Su destino es el consumo rápido, acompañando muy bien una importante diversidad de nuestra gastronomía local. Habitualmente presentan un color brillante, transparente, donde la tonalidad predominante es el rubí. Aroma fresco y frutal, sobresaliendo las notas de frutos rojos frescos. En boca deben presentar una buena presencia de fruta, cuerpo liviano, sin asperezas. Vino fáciles de tomar, excelente opción para todos los días. Casi todas las uvas tintas se elaboran de esta forma y en general no son vinos muy caros, debido a que se obtienen con un proceso más sencillo y permiten la utilización de mayores rendimientos (cantidad de uva obtenida por hectárea de viñedo) de la materia prima. Como todos los tintos, su temperatura de servicio debe ser mayor a la de los blancos, idealmente rondando los 18° C. (lo que no significa temperatura ambiente). Estos vinos no soportan una guarda muy prolongada y lo ideal es consumirlos dentro del año. Tintos con cuerpoSon vinos más complejos entre los que podemos encontrar a la mayoría de los grandes tintos argentinos. Requieren en su elaboración un trabajo más importante, desde el viñedo hasta la botella. La mayor parte es criado en barricas de roble por varios meses, para luego pasar a un tiempo de maduración en botella. Presentan un color más concentrado, llegando en algunos casos a ser sorprendentemente oscuros. Si el vino es bueno puede pasarse horas descubriendo aromas, porque a la fruta propia de la uva, se suman las notas provenientes de su proceso de crianza, apareciendo olores tan curiosos y agradables como chocolate, café, cuero, hongos, madera, mermeladas, y un largo etc. En boca el cuerpo no pasa desapercibido, son concentrados, carnosos y en algunos casos hasta dan ganas de masticarlo. Sus taninos son poderosos y si el vino es muy joven aún, aparece notablemente una sensación de aspereza que denominamos astringencia. Son vinos ideales para acompañar platos sabrosos con salsas potentes y una gran variedad de cocina a base de carne. Son además, los vinos para guardar en nuestra bodega personal. Mejoran, se equilibran y se vuelven más complejos con el tiempo de descanso en botella. En cuanto a su precio, parece no tener un límite superior. Tintos añejosEl tema del añejamiento o maduración de los vinos es bastante complejo y merecerá mínimo un par de notas exclusivas. Por ahora, para que resulte sencillo, podemos decir que entran en esta categoría los tintos con cuerpo que han experimentado el paso del tiempo en la tranquilidad de la botella. El tiempo ha suavizado su poderío y le ha brindado mayor armonía y complejidad. Presentan un color que se caracteriza por la presencia de tonalidades teja o amarronadas. En nariz aparece el bouquet, un aroma complejo y sorprendente. La fruta ha perdido intensidad, cediendo su lugar a notas más tibias. En boca es una experiencia muy placentera, nos llena el paladar suavemente, es redondo, aterciopelado. Su final es largo, dejándonos un grato recuerdo. Pueden acompañar una gran variedad de platos y son muy recomendados para alta gastronomía. Lamentablemente en nuestro país no abundan en el mercado ejemplares de estos vinos y los mejores provienen de alguna bodega particular o una vinoteca o restaurant que los haya conservado en el tiempo. Hasta aquí los estilos de vino más habituales que Ud. debe conocer y aprender a identificar. A ellos falta sumarles algunos como rosados, espumantes y fortificados, que los estudiaremos más adelante debido a sus características particulares. Tenga en cuenta que en las descripciones he generalizado tomando como base vinos de buena calidad. Puede encontrar por ejemplo un tinto liviano que no tenga aroma frutal y que en boca lo único que percibe es una tremenda acidez. Pero eso tiene que ver con la calidad del vino en particular, no con los estilos, que es nuestro tema en cuestión. Hasta la próxima. Este artículo fue escrito por Carlos Navarro, quien escribe regularmente en su blog sobre vinos, marketing, turismo, bodegas, etc.