Cuando acontecen
tragedias aéreas como la de Barajas, España, que dejó un saldo de más de 150 muertos y una veintena de heridos, un pensamiento no muy positivo comienza a girar en la cabeza de muchos y es que volar no es seguro. Y no sólo lo piensan aquellos que tienen fobia a subirse a un avión y transportarse por el aire.
Sin embargo y a pesar de lo que muchos creen, volar es muy fiable, sobre todo en los países desarrollados; más si se lo comparan con sus inicios en la década de 1910. De acuerdo a los datos proyectados por la empresa Boeing, en 1960 se producían 45 accidentes con víctimas por cada millón de despegues y en la actualidad esa cifra se redujo a menos de 2 accidentes.
Pero según el psiquiatra español José Cabrera, tragedias aéreas como la de Barajas
multiplica por 10 el miedo a volar de las personas que desconfían de los aviones: "En los primeros meses después de un accidente se anulan muchos billetes de avión".
Las primeras preguntas que se hacen son por qué y cómo es posible que se produzca un accidente aéreo. Por un lado, se piensa en poca o mucha experiencia y calificación que tienen los pilotos y de la tripulación. Luego sobre las condiciones el avión, su vida útil que ronda los 30 años y su mantenimiento.
Otros factores que influyen en la calidad del vuelo que ofrecen las aerolíneas tiene que ver con la cantidad de horas que se utiliza un avión para maximizar costos y ahorrar tiempo, así como también volar con poco combustible. Respecto a los pilotos, afecta su entrenamiento, así como también las horas de vuelo que cada uno haya hecho y la instrucción en simuladores.
Un informe presentado por la empresa norteamericana Boeing,
asegura que un accidente es resultado de "una larga y delgada cadena". De acuerdo a lo que explica José Luis Ruiz de Castañeda, jefe de la unidad de Calidad y Seguridad de Iberia, “deben fallar dos o más eslabones de esa cadena (la operación, el avión, el aeropuerto, las ayudas, el mantenimiento, la meteorología) para que un incidente alcance la categoría de catástrofe".
Manual de Seguridad
Cada avión tiene su propio
manual de mantenimiento, en el que se detalla todo lo que se debe hacer y los tiempos en los que se deben cambiar las piezas, piezas que están certificadas bajo estrictas normas de producción. En especial deberían revisarse siempre, el tren de aterrizaje, los motores y timones.
Por ejemplo, la empresa Iberia determinó que a los aviones se les realiza una inspección diaria antes del primer vuelo, otra cada cien horas de vuelo, otra mensual que revisa de forma general los sistemas y estructura interna y externa del equipo, otra cada cuatro meses para asegurar su seguridad y otra anual más compleja. La más completa,
la Gran Parada, se realiza cada cinco años y allí se cambian piezas como motores, y trenes de aterrizaje y antes de aprobarlo se efectúa un vuelo de prueba.
Todo depende de dónde te sientes La universidad británica de Greenwich, con la ayuda de las autoridades de aviación civil de la isla,
realizó una especie de mapa de seguridad de los aviones, resultado del estudio exhaustivo de 105 accidentes en los que hubo más de 2.000 sobrevivientes.
Con la supervisión de las autoridades civiles de la aviación británica, el informe determinó que lo asientos ubicados en la fila de la salida de emergencia o cerca de allí son los más seguros en todo el avión.
Asimismo, la parte delantera de un avión es más segura que la posterior, ubicados en los primeros asientos los pasajeros tienen el 65% de posibilidades de escapar. La posibilidad de supervivencia de los asientos de pasillo también es superior que las del resto. Y en contrapartida, los asientos más peligrosos son los que se encuentran a partir de la sexta fila desde la salida de emergencia.
Los casos más recientesEl 51% de los accidentes aéreos se produce en la aproximación final de las aeronaves al aeropuerto o en el aterrizaje,
según el Resumen estadístico de los accidentes aéreos de jets comerciales, producido por Boeing.
A su vez, los accidentes que se producen durante el despegue y el ascenso inicial equivalen al 17%. En cambio, son menos comunes los siniestros que se producen durante el vuelo y en las demás fases del vuelo: estacionamiento, ascenso final, descenso y aproximación inicial.
En el año 2005, en Grecia un Boeing 737 que salió de Chipre y que transportaba 115 pasajeros y seis tripulantes chocó con una montaña a 40 kilómetros al norte de Atenas. Del total de viajeros, 48 eran niños.
En
2006, un avión de la compañía aérea Gol, con 155 personas a bordo, chocó en el aire con una avioneta Legacy, mientras se desplazaban sobre la Sierra de Caximbo, en el estado de Pará, Brasil. En ese mismo año,
un Boeing 737- 400 de la línea comercial Adam Air desapareció en Indonesia con 102 personas a bordo.
En julio de 2007 en el aeropuerto de Congonhas, en San Pablo, un avión con 176 personas en su interior, no pudo frenar durante el aterrizaje y chocó contra un galpón y una estación de servicio; hubo 198 muertos. A muy poco tiempo de dicho accidente, se produjo otro en Indonesia donde 22 personas murieron cuando un Boeing 747-400 de la aerolínea estatal Garuda se incendió al aterrizar en la ciudad de Yogyakarta.
Hasta ahora, 2004 fue el año con menor cantidad de muertos en todo el mundo: 457.