Este año, se cumple un siglo del lanzamiento del Ford T a la venta y no hay dudas de lo que ello implicó. Si bien el primer auto fue patentado en 1886, recién 22 años después, el Ford T cambió gran parte del mundo.
Este modelo presentaba muchas mejoras. Entre ellas, tenía el volante a la izquierda, todo el motor y la transmisión iban cerrados, los cuatro cilindros estaban encajados en un sólido bloque y la suspensión funcionaba mediante dos muelles semielípticos.
El vehículo diseñado por
Henry Ford, introdujo la producción en masa, la estandarización y la cadena de montaje. Pero no sólo eso, instauró una semana de trabajo limitada a cuarenta horas e implicó la transformación del paisaje urbano a través de carreteras pavimentadas y gasolineras.
El Ford T, diseñado por Henry Ford, vio la luz el 1 de octubre de 1908. Con su motor de cuatro cilindros y 20 CV de potencia, alcanzaba la velocidad máxima de 71 km/h. Pesaba 1200 kilogramos y consumía un litro cada 5 km. Para 1918 la mitad de los coches en EE.UU. eran el modelo T de Ford. Se fabricó hasta 1927 y alcanzó una producción de 15 millones de unidades. Aunque casi 12 de los 15 millones del modelo T que se fabricaron eran color negro, también se produjeron en otros colores: azul, rojo, verde y gris.
A su vez, gracias a su política de producción, la cadena de montaje, Henry Ford logró bajar el precio de 850 dólares a 360, lo que convirtió a este auto en el favorito de masa trabajadora industrial. Hasta ese momento, el automóvil era un objeto de fabricación artesanal, y por eso muy pocos podían acceder a uno ya que eran por demás caros.
El automóvil fue inventado en Alemania en 1886 por Karl Benz.
El primer viaje largo en un automóvil lo realizó su esposa, Bertha Benz, en 1888, al ir de Mannheim a Pforzheim, ciudades separadas entre sí por 100 km.
El automóvil de esa época tenía una velocidad máxima de 20 km/ y gastaba muchísimo más combustible de lo que consume uno ahora.
La gasolina o nafta se compraba en farmacias, donde no estaba disponible en grandes cantidades.
Predecesores del auto moderno
Cuando se hace referencia al primer auto, se habla del que Kart Benz patentó en 1886. Aún así, existieron muchos otros antecedentes, que empezaron a mediados del siglo XVIII.
En 1769, Nicolás Cugnet construyó un vehículo impulsado por la fuerza del vapor. Éste tenía tres ruedas (una dentada era la que transmitía el movimiento de los pistones hacia el eje) y tracción delantera, contaba con dos cilindros verticales y una caldera de cobre.
Un par de años después, en 1784, William Murdoch construyó otro modelo de vehículo a vapor y luego, en 1801, Richard Trevithick hizo también el propio.
En 1815, Josef Bozek, confeccionó un auto cuya propulsión era sobre la base de aceite y en 1832 y 1839, Robert Anderson, inventó el primer auto propulsado por células eléctricas no recargables. En 1860, el belga Etienne Lenoir elaboró un vehículo que era impulsado por gas de carbón.
El primer motor de combustión interna con gasolina apareció en 1870 en Viena, de la mano de Siegfried Marcus. Luego en 1883, Marcus presentó la patente de un sistema de ignición de voltaje bajo que, después, se implantó en los otros modelos.
A partir de ahí, todos conocen que los vehículos a gasolina fueron desarrollados de manera casi simultánea por ingenieros alemanes trabajando de forma independiente.
En 1900, ya había empezado en Francia y Estados Unidos la producción masiva de autos. Las primeras compañías creadas para fabricar automóviles fueron las francesas Panhard et Levassor (1889), y Peugeot (1891).