Angel-A (Francia/2005).
Guión y dirección: Luc Besson.
Con Jamel Debbouze, Rie Rasmussen, Gilbert Melki y Serge Riaboukine.
Fotografía: Thierry Arbogast.
Música: Anja Garbarek.
Edición: Frédéric Thoraval.
Diseño de producción: Jacques Bufnoir.
Distribuidoras: Sun Distribution Group y Distribution Company Argentina.
Duración: 88 minutos.
Una serie de películas como El perfecto asesino,(Leon,1994), Nikita,(1990) y sobretodo El quinto elemento, (The fifth element, 1997) le otorgaron muy merecidamente al francés Luc Besson la etiqueta de director de culto. Filmar películas de acción y/o ciencia ficción, en co-producción con los Estados Unidos, parece llevar impreso el estigma del megaproyecto que se termina devorando cualquier idea interesante para convertirse en un film híbrido. Un molde donde se forjan los éxitos de Hollywood mas anodinos.
Pero, por fortuna, la mano de Besson a la hora de dirigir (o producir) se nota en pequeñas cosas que hacen la diferencia y le dan ese toque europeo tan fácil de percibir, pero tan difícil de explicar. El resultado es siempre un film de amplio presupuesto que a la vez respira el espíritu de lo artesanal.
Besson, tiene un manejo profesional indiscutible a la hora de combinar la violencia explícita con elementos naif como el parco e ingenuo asesino encarnado por Jean Reno en una de sus películas mas exitosas.
Sin embargo, para este, su anteúltimo film (Angel a se estrena con tres años de retraso) el director decide bajar la velocidad a las que nos tiene acostumbrados para contar una historia sencilla cuyo núcleo es una reflexión sobre la importancia del autodescubrimiento y la revalorizacion personal.
Filmada en blanco y negro, (notable fotografía de Thierry Arbogast) con un mesurado uso de la violencia y largas conversaciones, el film no es aburrido como estos detalles pueden sugerir, sino que forman parte de un historia atrapante con un elemento fantástico intrigante que mantiene el suspenso en todo momento.
Básicamente, la película cuenta la reunión de dos personajes de físicos y personalidades opuestas. El es Andre, un charlatán y estafador que le debe dinero a medio Paris y se hace pasar por un empresario que hace negocios en Argentina! (si, en Argentina).
Desilusionado por su mala suerte y perseguido por varios grupos mafiosos, parece haber llegado a el limite de sus fuerzas.
Ella, es Ángela, una rubia que parece salida de un comic y que posee un cuerpo largo y serpenteante, de modelo trasnochada y una actitud de desahogo permanente, es decir, hace lo que se le da la gana.
Se encuentran en un puente, uno de tantos que decoran la capital francesa. Ambos se preparan para saltar, esperando encontrar en la tranquila agua del río, el final de sus padecimientos. Pero, claro la química se produce de inmediato y la suicidio simultaneo se frustra. Los dos deciden empezar de nuevo, no tienen en claro hasta donde, pero el encuentro (la mágica coincidencia) es sin duda la señal de algo. Vale la pena intentarlo.
A esta altura, es fácil darse cuenta de que Ángela proviene del cielo, o sea que no es humana. Sus intensiones de brindarse por completo a Andre para resolver sus múltiples problemas escapan a toda lógica y por momentos confunden a su atormentado “cliente” terrenal.
Cuantas veces uno quisiera recibir desde arriba una ayuda extra. Bien, hubo varios que pensaron esta idea del ángel como resuelto miembro de un servicio de emergencia que acude en el momento preciso, el mas desesperado, para cambiar el destino del infortunado. Así como también el contacto con alguien especial también es capaz de transformar el destino del ángel.
Películas como El cielo puede esperar (Heaven can wait, 1978), Michael (1997) o la alemana Las alas del deseo (Der himmer uber berlin,1987) exploraron el tema con argumentos que contenía particulares relaciones entre angeles y seres humanos. Siempre quedaba en claro que los protagonistas terminaban aprendiendo cosas muy importantes de sus amigos alados. Inclusive mas de uno recordara la serie televisiva Camino al cielo (Highway to heaven, 1984-89) donde Michael Landon usaba sus poderes extraterrenales para mejorar la vida de las personas.
De manera que, la película recorre, las peripecias de la pareja por plazas y salones de juego, discotecas y hoteles de lujo, siempre con la reconocible presencia de la torre Eiffel a sus espaldas, como un testigo de los sucesos extraordinarios que solo una persona (Andre) podrá apreciar en su totalidad.
Así, mientras el temeroso y timorato Andre, balbucea al tratar de convencer a los mafiosos que le pusieron precio a su cabeza, Ángela logra colar su cuello de cisne en todas las conversaciones para terminar resolviendo todo con ofertas que los delincuentes no son capaces de rechazar.
Angel-A, pretende ser una película inspiradora, atacando la zonas dormidas de quien la ve y ordenándoles que despierten. La fabula de los protagonistas, es solo la representación alegórica de la realidad interna de cualquiera, que ignora que las respuesta para la mayoría de las cosas están muchas veces dentro de nosotros.