Y… ¿quién necesita una mascota?
Todos odiamos las despedidas. Nos ponen melancólicos, nos hacen pensar en cosas que nos gustaría hacer con el que se va (o se queda), nos traen buenos recuerdos y minimizan los malos… y al final nos dejan bastante tristes. Seamos sinceros: las despedidas son espantosas.
Pero una despedida bien entendida implica relación con quien se aleja, y en este caso creo que podemos evitarnos el mal momento: hace 5 meses pusimos una encuesta preguntando si el mono (Jero para algunos) debía quedarse o irse, y la mayoría votó por que se vaya . Así que tras darle algunas vueltitas (técnicas mayormente) al asunto, por fin pudimos sacarnos al maldito bicho de encima.
Ok, estuvo dura esa frase. El pobre mono no tenía la culpa de que nosotros le dimos menos bola que al potus de plástico que tenemos en la oficina juntando tierra (teníamos un potus de verdad, pero decidió suicidarse para no sufrir). Como sea, no estamos hechos para cuidar mascotas. Y tampoco se lo podemos dejar en custodia a nadia porque, la verdad sea dicha, nadie se lo bancaba.
Pobre mono… empezó con mala pata: ya de movida apareció en octubre en una pantalla que avisaba que el sitio estaba siendo remodelado… y la gente que quería entrar al sitio lo único que veía era al pobre animal con cara de yo-no-fui como pidiendo excusas por la demora. Al principio parecía simpático, pero después de tres días se tornaba pesado. Y obviamente, cuando el sitio volvió a estar online, todo el mundo se descargó con el mono.
Luego, nosotros no estuvimos muy vivos para darle a “la mascota oficial de psicofxp.com” el lugar que le correspondía. Nunca lo bautizamos (aunque informalmente lo empezaron a llamar Jero), nunca le dimos protagonismo en ninguna sección y daba la sensación que aparecía más por un accidente de diseño que por una cuestión premeditada.
Por eso, creo que no se lo va a extrañar mucho por acá… sobre todo cuando su partida coincide con un aumento de velocidad en el sitio gracias a un cambio estructural del armado de las paginas. Van a decir “la culpa de la lentitud del sitio la tenia el mono”, aunque una cosa no tenga nada que ver con la otra.
Le deseamos suerte al mono, y esperamos que le vaya bien dondequiera que dirija sus pasos… quizás a otro sitio web, o al país de las mascotas virtuales olvidadas donde convivirá con cientos de Tamagochis y peces muertos de salvapantallas HP.
Hasta la próxima, me voy a pasarle Blem al potus.





