En este tipo de mega-eventos (llamemos a las cosas por su nombre), intervienen todos los sentidos, cada detalle tiene un significado para ellas, así que muchachos ¡a preparase! Las frases serán analizadas durante y después del evento, así que chicas a elegir cuidadosamente qué contar. Es un momento único y con resultados que dependen de la preparación pero también, de cómo vayan sucediéndose las cosas el Día D.
No vamos a mentirte: una primera cena romántica, no siempre resulta una cena distendida, sino todo lo contrario. Hay que estar atento a todos los detalles para que sea inolvidable y lograr los objetivos esperados. Sí, justo esos objetivos en los que piensas
Pero no te asustes, tampoco es que todo dependa de la organización. Cada momento de la cena va preparando la siguiente etapa, abriendo o cerrando posibilidades, para ir directo al objetivo o buscar los rodeos para alcanzarlo, si una táctica falla. No hace falta ser un especialista para darse cuenta si la cosa viene bien o sería mejor habernos quedado regando las plantas. El ambiente da señales y todos tenemos la capacidad de “olfatearlo”, sobre todo cuando los instintos básicos están en juego (hablamos de comer, se entiende, ¿no?).
Ahora bien, para minimizar las perdidas y optimizar las ganancias, recomendamos tener varios objetivos. Desde los muy básicos como pensar “al menos tengo experiencia para la próxima vez”, hasta el de -como diría John Hannibal Smith de Brigada A- “me encanta cuando un plan se concreta”, mientras te fumas un habano. Entonces ¡basta de dar vueltas y vamos a la acción! (este podría ser otro objetivo, pero no lo digas así).
Acá van algunas recomendaciones de un especialista en el tema, mi tío Jorge:
Investigación. Para dar en el blanco debemos saber qué le gusta al agasajado. Existen varios caminos: conocimiento previo, amigos, hermanos, qué estudia, hobbies y fundamentalmente Facebook, allí tenemos información muy valiosa para esta etapa.
Estrategia. Una vez que sabemos sus gustos, debemos pensar cuál será nuestra estrategia de abordaje. Si ama el arte o la literatura, mencionaremos al pasar alguna obra o autor que haya marcado como favorito en su Facebook. O bien puedes mencionar lo divertido que estuvo aquel viaje a la ciudad que ¡oh casualidad! es la misma que la de su nacimiento.
Cada detalle cuenta. La preparación es fundamental, así que a pensar en función a sus gustos y tu estrategia. Por ejemplo, podría pensarse una cena romántica temática. Las ventajas son muchas. Entre ellas que podemos prepararnos con la ayuda de Google y la Wikipedia si queremos ser eruditos en el tema, páginas de recetas culinarias (afrodisíacas, por ejemplo), Webs que recopilen poesías (si tienes buena memoria), y varios etcéteras.
“Es la improvisación, estúpido”. Parafraseando a Bill Clinton, la cena romántica es, en definitiva, una improvisación técnicamente entendida. Los actores que improvisan se preparan y ensayan días enteros antes de presentarse en público. Improvisar supone tomar lo que uno ya tiene, como base, y a partir de ahí, trabajar sobre la marcha. Esta técnica fomenta la creatividad y la pone en práctica según la capacidad interpretativa de cada uno a partir de diálogos y movimientos del otro en un momento determinado. De eso se trata, de armar el resultado con el otro.
Todo tiene que resultar natural y distinto a la vez. A partir de la ambientación y la comida se logra darle a la situación un halo de cena “especial”. Pero lo interesente es que ese carácter de momento especial se dé de manera natural y cotidiana. Como quien no quiere la cosa, ¿vio? La improvisación ayuda a que la situación armada resulte natural.
Paciencia, no saltees etapas. Cada situación, lleva a otra distinta, a una evolución en la conversación y eso suena natural. Ahora, si salteamos etapas corremos el riesgo de “pinchar” la fantasía y romper la situación creada. Es fácil identificar cuando uno se salteó una etapa ya que el otro se lo hace saber con un gesto de desconcierto, un insulto o una agresión física, dependiendo del tamaño del error

No pierdas la oportunidad. Puede sucederte que entre tanto rodeo y sutileza, se te vaya la noche sin que hayas dicho lo que querías decir. Esto es importante tanto para ellos como para ellas: en algún momento hay que lanzar la propuesta. Si es en el momento indicado, aún mejor.
El momento indicado. Hay que prepararlo y buscarlo. Si nos tiramos a una pileta vacía lo más probable es que nos rompamos la cabeza. Por eso la organización es tan importante, pero el momento justo nos lo va a indicar nuestra intuición. Se siente en el cuerpo: algunos en el estomago, otros en el pecho, y hay otras partes del cuerpo que lo indican; pero ¡atención! esa parte del cuerpo nunca está por debajo de la cintura.
Y para finalizar, una breve lista de puntos a chequear antes de que llegue el agasajado:
La ambientación del lugar: incluye luces, música, decoración.
La comida: incluye la preparación, la presentación del plato y explicación del origen de la comida y qué significa para la cultura que lo creó.
En el momento de la cena:
Tema de conversación para romper el hielo
Temas de conversación contextuales
Temas de conversación para concretar el objetivo
Excusas de salida (y sí, si la cosa no va bien, al menos escapar con dignidad).
Y a ti, ¿cual estrategia te dio mejor resultado?

Categorías