• Artículos

    Colombia Fantasmal

    En Latinoamérica somos tan pasionales que vivimos nuestros amores y desgracias incluso desde el más allá. Por eso es tan común encontrar leyendas de fantasmas y testimonios de apariciones en cada país, tal como las vimos en la ciudad de Buenos Aires y las ciudades de México.

    Los hermanos colombianos, sin embargo, en esto son una excepción. En parte por la cantidad de muertes en manos del narcotráfico que han sufrido durante años, en parte por su propia idiosincrasia que los hace investigar para luego poder refutarlas, lo cierto es que Colombia es un país que no parece estar muy interesado en historias de fantasmas. Por esto mismo, la investigación fue difícil. Los relatos sobrenaturales que encontramos hablan de apariciones que asustan a los vivos e incluso a los animales que son las criaturas más sensibles a ellas.

    La Tunda
    Los habitantes y visitantes de la región del Chocó y de la Costa Pacífica colombiana conocen a la Tunda. Existen varias versiones sobre ella, en su apariencia física y en sus actos. No obstante, la mayoría de versiones coinciden en decir que es un viento malo que adopta la forma de mujer y que es distinguible porque tiene un pie chiquito, como de niño y el otro es una cruz de madera o pie de molinillo. La Tunda se aparece a los niños solitarios en forma de mamá o de un pariente cercano, o de una mujer bonita, aunque también se han visto apariciones hechas ante personas adultas. Una vez reportada la pérdida de un joven, presuntamente secuestrado por la Tunda, se organizan caravanas para su búsqueda que necesariamente incluirán al padrino o madrina del perdido. Cuando un niño está entundado, los padres y los padrinos tienen que desentundarlo con oraciones, conjuros y con bombos y platillos para que lo devuelva. Quien ha sido raptado por la Tunda y puede escapar de ella, nunca regresa en estado normal, queda "entunado" o "alelado" para siempre.
    El caso del Perro
    Muchas historias se cuentan sobre el Cementerio Museo San Pedro de Medellín, aquí les traemos una de ellas narrada por uno de sus empleados, &Álvaro Pérez. Una noche se encontraba acompañado por un perro negro y su compañero de turno, vigilando que en las instalaciones del cementerio todo estuviera en orden. &Álvaro salió como siempre con el perro a hacer su ronda y de pronto el animal se quedó perplejo y empezó a ladrar hacia una de las estatuas, más conocidas como “el ángel de la guarda”. Cuando el ladrido cesó, el perro comenzó a chillar como si algo le hubiera pegado y salió corriendo asustado hacia la puerta del cementerio. En toda la noche no se separo de los vigilantes y al día siguiente, al abrir las puertas del cementerio, salió corriendo para no volver más.
    Es sabido que los animales, al igual que los niños pequeños sienten las presencias sobrenaturales de forma más clara. Sin embargo, esta fue la primera vez en este Cementerio que un perro presencio y alerto al vigilante sobre la materialización de una de las almas perdidas, dueñas del lugar.
    Los caminos de los pueblos
    Muchos hechos extraños suceden por los caminos rurales. Esta vez les contaremos lo que sucedió en el corregimiento de Callejones, Colombia, es un caserío cuyo verdadero nombre es San Fernando. Hay un camino principal, bastante poco iluminado, que comunica a San Fernando con el pueblo de Bolívar. Es costumbre de los hombres ir al pueblo a tomar cerveza y jugar al billar, por lo que regresan a muy altas horas, borrachos, casi siempre en grupos para mantenerse seguros en las noches oscuras.
    Una de esas noches, Fabio, un pescador, decidió regresar solo a su casa, aprovechando que había comprado una bicicleta. Justo a mitad de camino, iba pedaleando lento, cuando de pronto vio algo que le pareció como un borracho tendido en mitad del camino. Se preocupó por el posible estado de aquel hombre, así que se bajó de su bicicleta y le gritó: "¡Despiértate!".
    Como no pasó nada, Fabio se acercó más y le dio una ligera patada, cuál no sería su sorpresa cuando sintió que no era el cuerpo de un hombre, era como un bulto, de consistencia gelatinosa, que al ser pateado, salió flotando hacia el campo.
    Muchas historias acerca de los bultos negros se cuentan en Bolívar, y parece que es cierto, hay que tener cuidado cuando se viaja solo por los caminos.

    El fantasma del SENA
    El Sena de Caldas es un Instituto de Formación Profesional, donde las estudiantes se internan por una semana al mes. Las historias dicen que en las horas de la noche se escuchan sonar los candados de los lockers pero cuando alguien se asoma al pasillo lo ve totalmente vacío.
    En otras ocasiones en las noches, las estudiantes han visto una figura de una mujer que se dirige al baño. Es el alma de una joven que estudiaba allí y que terminó suicidándose.
    Las apariciones solo suceden en la noche y en los dormitorios de mujeres. Ante esto, las estudiantes aterrorizadas han decidido juntar sus camarotes para sentirse más acompañadas.

    Otros fantasmas prefieren no contar su historia de forma esporádica, sino hacer apariciones masivas. Tal es el caso de la niña de Cúcuta vista en parques por todos los vecinos y ante las cámaras de los noticieros internacionales. La niña aparece para mostrar sus travesuras jugando en el parque y delante de quien quiera filmarla o fotografiarla, por lo que hay mucho material para verla y asustarse.
    Próximamente, les traeremos las historias de fantasmas que aterrorizan al resto de Hispanoamérica.