Si bien son conocidas por la miel (manjar que desde hace siglos el hombre degusta), también fabrican varios otros productos con propiedades terapéuticas muy interesantes. De hecho existe una disciplina llamada Apiterapia, basada en los distintos productos de la colmena (miel, jalea real, polen, cera, propóleos, etc)
Una de los derivados de la colmena que los apicultores (quienes trabajan con las abejas) extraen es el propóleos. Esta sustancia con múltiples funciones es una gomo-resina de composición compleja, de color verde pardo, castaño, rojizo e incluso casi negro (dependiendo de su origen botánico).
¿Para qué usan las abejas el propóleos?
Las abejas utilizan el propóleos para barnizar las paredes interiores de la colmena logrando así desinfectar, cerrar grietas, cerrar vías de accesos como defensa y consolidar la estructura. Este mismo método también es usado por los apicultores para cazar enjambres. Otro de los usos que ellas le dan, es el de recubrir objetos grandes que no pueden quitar de la colmena como los cadáveres de los enemigos que se hayan introducido hasta allí (escarabajos, roedores, lagartijas, etc.). Estos quedan embalsamados evitando su descomposición. Esta propiedad del propóleos ya era conocida por los egipcios y los sacerdotes lo utilizaban para embalsamar momias.
Las utilidades que las abejas le dan al propóleos se remontan a la época en que vivían en forma silvestre, ya que el mismo es difícil de obtener y se encuentra en pocas cantidades en la miel.
Beneficios para el hombre
No sólo las abejas pueden aprovechar los beneficios que les otorga el propóleos; desde tiempos remotos ya los antiguos egipcios conocían algunas de sus utilidades. Sus diferentes propiedades se basan fundamentalmente en la presencia de flavonoides, compuestos que favorecen las defensas del organismo contra las agresiones múltiples. Resulta beneficioso, por tanto, en caso de afecciones de distintas partes del cuerpo.
Sus propiedades y beneficios más importantes:
•Amplio espectro: Es antibacteriano, antimicótico, fitoinhibidor, anticolesterolémico, antiparasitario, antituberculoso, antiinflamatorio, antioxidante, antitóxico, epitelizante, antialérgico, analgésico, anestésico, antiviral, citostático, desodorante, estimulante de la inmunogenesis, hemostático, hipotensor y termoestabilizador.
• Para las gripes y resfríos: En las vías respiratorias presenta un importante y conocido efecto antigripal para complementar otros tratamientos. Tiene además acción antiinflamatoria y anestésica, convirtiéndolo en un eficaz protector de la garganta y de las cuerdas vocales. Vale aclarar que no es aconsejable su uso en caso de asma bronquial alérgica, ya que podría empeorar los síntomas.
• En el aparato digestivo: Regula el apetito, contribuye a la curación de estados anémicos, ayuda en el alivio de los síntomas de las úlceras, previene la parasitosis y protege al hígado.
• Beneficios para la piel: Posee capacidad cicatrizante, antiinflamatoria y desinfectante, siendo ideal para curar quemaduras y heridas en la piel. Es remedio complementario especial para la lucha contra los hongos de la piel. Las personas que están por mucho tiempo en la cama y con llagas también se pueden beneficiar en gran medida. Para el acné funciona muy bien en forma de crema o para lavarse la cara diluido en agua.
• Por último, cabe señalar que recientes estudios que aún continúan se han encontrado propiedades anticancerígenas en el propóleo, por lo que seguramente pronto tendremos más noticias al respecto.
El propóleos, así como mucho de lo que atañe a la organización social de las abejas, es un camino aún sin terminar de recorrer. Estos animalitos nos sorprenden a cada paso con conocimiento nuevo.

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