
Casi todos nosotros hemos tenido amigos del sexo opuesto. Es siempre una experiencia muy valiosa, ya que nos aporta otro punto de vista sobre todo los que nos rodea. Cuando además este amigo es nuestro mejor amigo, suele ser nuestro confidente y consejero en aquellos problemas que nadie más puede hacerlo. Así se forma un vínculo tan fuerte que sólo los que estuvieron en este tipo de amistad pueden entender.
El problema surge cuando pareciera que aparecen otros sentimientos en algunos de los dos y comenzamos a ver dentro de los gestos de cariño y de amistad otro mensaje más bien romántico. Como sabemos que también puede ser parte de nuestra imaginación comienzan las sospechas, y tratamos de ver señales ocultas y dobles mensajes. ¿Nuestro amigo se enamoró de nosotros o estamos aluciando? Aquí van algunos consejos para descubrirlo.
Aclarar el corazón
Primero debemos saber que es lo que sentimos nosotros, aclarar en nuestra mente y en nuestro corazón qué sentimientos tenemos hacia el otro y cómo nos afectará que ese amigo esté enamorado. Si reunimos todas las pruebas y descubrimos que nuestro amigo está enamorado de nosotros hay que hacernos cargo de que ya la amistad cambio porque la otra persona está buscando un vínculo más profundo. En este caso, el planteo de no querer cambiar la relación que tenemos para no perder la amistad, es un engaño. Estamos ocultando nuestros miedos de empezar un nuevo amor o bien estamos siendo egoístas para mantener la amistad sin que nos importen sus sentimientos.
Como esta amistad ya cambió, si no nos interesa su amor, debemos planteárselo y replantearnos de seguir con la amistad porque puede que siga esperanzado o esperanzada con que algún día cambiemos de opinión.
El lenguaje corporal ante todo
Ahora que ya estamos preparados mental y sentimentalmente para gozar de las consecuencias de que nuestro amigo esté enamorado de nosotros o bien al saber que no lo está, podemos utilizar algunos conocimientos de observación.
A veces, decimos una cosa con los labios y otra con el cuerpo, por ejemplo parecemos muy seguros en una discusión pero tenemos los brazos cruzados a la altura del pecho por lo que indicamos que estamos inseguros y a la defensiva. Nuestro cuerpo nos delata, pero hay que tener en cuenta que el amor es diferente en todos y no todos demostramos lo mismo
Si se interesa mucho por nosotros, puede que empiece a comportarse tímidamente. Nos mira menos que a los demás, habla menos con nosotros que con los demás cuando antes era todo lo contrario.
Se muerde o humedece los labios sin darse cuenta cuando nos habla. Esto es para que inconscientemente fijemos la mirada en ese objeto de deseo.
Puede que en vez de comportarse tímidamente, nos mire fijamente. Cuando nos damos cuenta que nos mira de esa manera tan penetrante, nos esquiva la mirada sin disimulo.
Busca el contacto físico cuando nos habla, rozando un brazo o tomándonos de la cintura o los hombros si se da en la conversación.
Si donde nos encontramos hay más gente, al despedirse suele dejarnos para lo último para que no olvidemos su sonrisa seductora.
Busca disimuladamente tiempo a solas con nosotros y planea más actividades para que pasemos juntos.
A la hora de hablar
Por último también puede quedar la alternativa de dejarnos de jugar a los detectives y preguntar directamente o llevar la conversación a ese terreno, dando a entender que nos interesa mucho su respuesta. Podemos preguntarle, por ejemplo ¿qué te gusta más de nosotros? o ¿por qué te gusta que estemos juntos? Llevar la conversación para que se sienta a gusto y sea sincero sobre lo que verdaderamente siente, es lo más sano que puede suceder en la amistad, ya que ambos sabremos qué esperar del otro.

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