
Construido sobre una roca volcánica, este Castillo se construyó como residencia real en el siglo XII. Posteriormente, sería testigo de muchos de los conflictos históricos de la política y la independencia de Escocia en el siglo XIV y a finales del siglo XVII, se convirtió en una fortaleza militar. Por esa razón, su rica historia y a sido testigo mudo de múltiples tragedias lo ha llevado a ser en los últimos tiempos un lugar encantado.
Edimburgo es una ciudad que cuenta con una gran cantidad de pasadizos subterráneos ocultos que van desde el castillo hasta Royal Mile. Algunos consideran que estos túneles eran otra ciudad subterránea realizada con el fin de defenderse, pero que la mala higiene llevó a sus pobladores a vivir otra vez en la superficie en el siglo XVII.
Hace varios siglos atrás, cuando se descubrieron estos túneles, enviaron a un gaitero para que los explorara y al ir tocando su instrumento, todo el mundo supiera por dónde iba. Sobre la mitad del recorrido, al llegar a la Royal Mile, el sonido de la gaita se detuvo de repente. Un grupo de rescate fue enviado para buscar al gaitero, pero sólo se logró encontrar los restos rotos de la gaita. Nunca jamás se supo del gaitero, aunque muchos habitantes de Edimburgo cuentan que, en el silencio de la noche cuando el tráfico cesa, se vuelve a oír en los túneles el sonido del instrumento.
Otro de los fantasmas famosos del castillo de Edimburgo es el del niño sin cabeza. Un día antes de que Cromwell atacara el castillo en 1650, se cuenta que apareció el niño sin cabeza por los alrededores de la fortaleza y aunque no ha habido nadie que lo haya visto recientemente, la gente sigue contando la historia.
Siempre sonriente
La ciudad nueva de Edimburgo tiene un barrio destacado por sus hermosas casas modernas. Entre ellas, sobre la calle Ann Street está la casa del Sr. Swan, gran viajero del siglo XIX que pasaba meses fuera de su hogar y enviaba cartas a su familia. Una noche lo vieron volver a su casa, pero y a la mañana siguiente había desaparecido. Tiempo después supieron que el barco en el que navegaba había naufragado y era su espectro quien había vuelto al hogar. En la actualidad, el señor Swan sigue apareciendo en su vieja casa, sonriendo a todos aquellos que lo ven.
El fantasma español
Uno de los fantasmas más perversos habita en el castillo de Stirling, ubicado en la zona central de Escocia. Su dueño era un Conde español reconocido entre los pobladores por su inteligencia y pericia para los negocios. Sin embargo se topó con un rey al que no le gustaba que sus súbditos destacaran por encima suyo y le quitaran protagonismo.
Una noche en que fue invitado a una cena, el rey le envenenó el vino y para no dejar señales de su crimen, él mismo cavó una fosa en los jardines del castillo de Stirling y enterró el cuerpo sin vida del conde.
Al poco tiempo, el fantasma del Conde comenzó a aparecer al rey cada vez que visitaba el jardín. Con temor a pasear por el jardín, el rey se asomo a una de las ventanas que daba al mismo y cayó al vacío, muriendo en el acto. La leyenda dice que fue el fantasma español quién lo empujó, vengando así su muerte. Cuentan los sirvientes del castillo que el conde sigue vagando y pueden verlo cuando pasan por el jardín. Suele ser perverso con los visitantes pero benévolo con los turistas españoles, sus compatriotas.
Otros castillos encantados
El castillo de Comlongon era la antigua residencia de la familia Murray. Cuenta la leyenda que desde el torreón de la fortaleza se arrojó en el siglo XVI Lady Marion Carruthers, quién decidió terminar con su vida al no querer casarse con un hombre al que no amaba por heredar una herencia. Aún hoy se pueden escuchar sus desesperados gritos y llantos, mientras busca descansar en paz.
El castillo de Borthwick por su parte, es una imponente construcción con dos torres construidas por el primer conde en 1430. Sus habitantes originales eran los Borthwick, un padre y sus hijos que murieron juntos misteriosamente. Hoy en día, quienes habitan el castillo reportan puertas que se abren y cierran solas, ruidos y voces extrañas y quejidos de las maderas del piso. Dicen que se trata de los fantasmas de Borthwick que deambulan por el gran salón y son muy simpáticos con quienes los ven.
Estos castillos no solo están habitados hoy en día, sino que incluso algunos son hoteles y están a la venta. Pero la pregunta es: ¿te atreverías a dormir en alguno de ellos?

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