Si no te funciona ninguna técnica de relajación, es probable que necesites volver a lo básico: hablarle a alguien de tus problemas. No es necesario que vayas al psicólogo o al terapista. A veces las personas en las que más confiamos son las ideales para escucharnos, y aunque no nos den ningún consejo, te vas a sentir mejor, te vas a desahogar y al expresar tus problemas, puede que hasta te des cuenta de que no eran tan grandes como pensabas. Hablar te ayuda a analizar las situaciones, y al analizarlas, es más fácil pensar en una posible solución a éstas. Además, hablando se resuelven conflictos y malentendidos. Hablar nos hace más cercanos a las personas y afianza la relación con nuestros seres queridos. Hablar es una necesidad básica humana que no debe ser ignorada ni subestimada, ya que trae grandes beneficios. Lo mejor de todo: es gratis! Al menos que le estés pagando por horas a un especialista, tienes derecho a hablar cuanto quieras, de lo que quieras.
Las charlas profundas son refrescantes y reconfortantes. Te animo a que la próxima vez que estés pasando por una situación de estrés o angustia, invites a tu hermano, mejor amigo, mamá, papá, o quien sea, a tomar un café mientras tienen una charla profunda; verás como inmediatamente te sentirás mejor. Como dicen por ahí, “Es mejor afuera que adentro.”
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Sobre el autor: estudiante de Comunicación. Venezolana. Enamorada del mundo y soñadora compulsiva. @adrilupsi en Twitter.
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