
Uno podría pensar que al realizar varias tareas a la vez está siendo productivo, pero eso no es cierto. No estamos siendo más eficientes, sino que sólo nos sentimos más satisfechos con nuestro trabajo. Esto es lo que mencionó la investigadora Zhen Wang en un reciente estudio sobre el tema. Ella dijo que si estudiamos con un libro abierto, mirando televisión al mismo tiempo mientras además enviamos algún que otro mensaje de texto a un amigo, lo que sentimos es una genial sensación de satisfacción y cumplimiento. El poder hacer todas estas cosas a la vez nos hace sentir eficientes. Lamentablemente, lo que sucede es todo lo contrario.
¿Qué pasa en nuestro cerebro?
Lo más interesante es que nuestro cerebro no está preparado para el multitasking. Si estamos almorzando, chateando con un amigo y chequeando mails a la vez nuestro cerebro no se concentra en todas esas actividades. Lo que hace es dividirse en diferentes áreas llamadas spotlights e ir cambiando frenéticamente entre el área que está almorzando, el área que está chateando y el área que está chequeando mails.
El investigador Clifford Nass aseguraba que los multitaskers desarrollarían sin embargo excelentes habilidades como el poder filtrar información fácilmente y poder cambiar velozmente entre tareas. Sin embargo, luego de un estudio descubrió que no estaba en lo cierto. Los multitaskers resultaron muy malos para filtrar información irrelevante y para hacer cambios entre diferentes actividades, comparados con los que se concentraban en una sola tarea.
¿Qué podemos hacer para convertirnos en singletaskers?
No todo está perdido, todavía estamos a tiempo de cambiar nuestros hábitos para concentrarnos en una sola tarea.
Podemos empezar por limitarnos a abrir una sola pestaña en nuestros navegadores. Es difícil, lo sé, pero no imposible. De esa forma podremos darle prioridad a esa tarea, realizando así una cosa por vez.
Otra técnica que puede resultar muy efectiva es la de realizar una lista de cosas para hacer. Sentarnos unos 10 minutos cada noche antes de cenar, por ejemplo, a analizar las tareas que debemos realizar al día siguiente. Esto no sólo aumentará nuestra productividad sino que también nos forzará a ir viendo en detalle cada tarea, lo que nos hará sentir que la mitad del trabajo ya está hecho. Al día siguiente sólo tendremos que chequear la lista y llevar a cabo cada una de las actividades.
Por último, algo que también podemos probar es ir variando nuestro lugar de trabajo. Por supuesto esto no es posible para todos, pero si trabajan en forma freelance desde su casa, por ejemplo, es una excelente idea el ir cambiando de lugar a medida que vamos finalizando tareas. Pasar una mañana trabajando en casa y luego seguir en algún café podría resultarnos muy productivo.
Algunas compañías están implementando además diferentes lugares en las oficinas para que sus empleados puedan ir variando su entorno. Otra genial idea es la de Valve que le brinda a cada empleado un escritorio con ruedas para que puedan ir cambiando su ubicación durante la jornada de trabajo.
Un último dato: escuchar música mientras trabajamos no es multitasking
“El caso de la música es algo distinto. Nuestro cerebro tiene una parte especial para la música, por eso es que podemos escuchar música mientras hacemos otras cosas”, dijo Clifford Nass.
Y ustedes, ¿conocen o practican alguna otra técnica para concentrarse en una sola tarea?
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Sobre el autor: estudiante de Ciencias de la Comunicación. Redactora en Acceso Directo y Tecnogeek. Adicta a la tecnología. @MaCeleste en Twitter.

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