
- Cuando se acerque a tu mesa, préstale atención. Deja el celular a un lado, o deja la conversación para después. De esa forma no va a tener que repetir todo lo que dice.
- Sé amable. Este es un principio que se aplica a la vida en general, pero por más de que estés teniendo un mal día, recibe a tu mesero con una sonrisa y recuerda siempre decir las palabras mágicas “por favor” y “gracias” cuando corresponda.
- Cuando decidas qué es lo que vas a ordenar, cierra el menú. Si lo dejas abierto, el mesero va a asumir que todavía estás mirando. Es una forma sutil pero efectiva de llamar su atención.
- No les pidas algo cada dos minutos. Está bien que le pidas más agua, alguna salsa, o una servilleta, pero si quieres pedir varias cosas, mejor que lo hagas todo de una vez.
- Evita preguntarles cuánto falta para que esté lista la comida. El mesero no tiene control sobre esto, y es de mal gusto.
- No los culpes por algún error en la comida. A menos que haya anotado mal tu pedido, lo más probable es que el chef haya sido el que se confundió.
- Recuerda darle una buena propina. En Latinoamérica, estimamos dar aproximadamente el 10% de propina (o un poco más, depende del restaurante). Si es posible, es algo que SIEMPRE deberías hacer. ¡Tu mesero te lo agradecerá!
--
Sobre el autor: estudiante de Comunicación. Venezolana. Enamorada del mundo y soñadora compulsiva. @adrilupsi en Twitter.

Categorías
Aviso del foro