
En 1967 el Che Guevara estaba en Bolivia. Su revolución trascendía las fronteras de Cuba. Sus planes por llevar la lucha armada al resto de América Latina lo llevaron a Bolivia, que estaba gobernada por la dictadura del general René Barrientos. Se había instalado en aquel país un año antes, escondido en las montañas, para iniciar la lucha armada.
Fueron once meses de lucha. Los 47 guerrilleros iniciales fueron diezmados hasta llegar a 17. Hasta que el 8 de octubre, fueron sorprendidos por el ejército boliviano –con ayuda de la CIA– en la Quebrada del Yuro. El Che fue herido en una de sus piernas y capturado junto a su compañero Simeón Cuba. Fueron trasladados a la pequeña localidad de La Higuera. Al día siguiente tomarían como prisionero a otro de sus compañeros, Juan Manuel Chang.
Primero fueron ejecutados Cuba y Chang. La orden de matar a Guevara vino por parte del presidente Barrientos y fue transmitida a Terán por Félix Rodríguez, agente de la CIA. En 1977, la revista Paris Match publicó el relato de Terán : «Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: ‘Usted ha venido a matarme’. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: ‘¿Qué han dicho los otros?’ Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: ‘¡Eran unos valientes!’ Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. ‘¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!’ Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto».Desde ese momento, su cuerpo estuvo desaparecido. Hasta que el 28 de junio de 1997, en una fosa común de Valle Grande, fueron encontrados siete cuerpos. Entre ellos estaba el del Che Guevara, que fue llevado a Cuba para ser sepultado en Santa Clara, en el Memorial de Ernesto Guevara.
Ya era mito.

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