“Esa imagen por sí sola dio mucha más fuerza a las personas que ya no tenían fuerza. Les dio el coraje que ellos no sabían que tenían”, fue la conclusión, años después, de Carlos. Ese gesto le valió a los atletas ser condenados al ostracismo. Smith, momentos después de la protesta, explicó su significado: “Si gano, soy americano, no afroamericano. Pero si hago algo malo, entonces se dice que soy un negro. Somos negros y estamos orgullos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche”.Desde aquella protesta de Carlos y Smith los deportistas se liberaron. No tuvieron miedo de expresar sus creencias políticas, o religiosas. El inglés Steve Ovett, uno de los mejores mediofondistas de la historia, llegó a correr en los ‘80 con una camiseta roja con la hoz y el martillo para desafiar a las políticas de Margaret Thatcher.
En 2009, el futbolista Frederic Kanouté, nacido en Mali y de religión islámica, festejó un gol ante el Deportivo La Coruña levantándose la camiseta y mostrando una remera que decía “Palestina” en varios idiomas. Lo hizo en señal de protesta por la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza, que terminó con más de 1.200 palestinos muertos. “Todo el mundo tiene que sentirse un poquito responsable cuando hay una injusticia tan grande en cualquier parte del mundo y por eso lo he hecho”, explicó en aquel momento.La misma acción que Kanouté realizó el egipcio Mohamed Abou-Treika, que en un partido con su selección frente a Sudán, después de marcar un gol, mostró una remera que decía en árebe e inglés “Compasión con Gaza”. Fue multado por la Federación de Fútbol de su país. Hay que recordar que la FIFA prohíbe todo tipo de manifestación política o religiosa dentro de una cancha.
La selección de fútbol de Irán también fue protagonista de un hecho inusual. En 2009, en un partido de eliminatorias para el Mundial 2010 ante Corea del Sur, seis jugadores lucieron muñequeras verdes. Lo hicieron en apoyo al líder opositor Mir Husein Musavi y en protesta al régimen de Mahmud Ahmadineyad. Cuatro de ellos (Alí Karimi, Mehdi Mahdavikia, Hosein Kaabi, y Vahid Hashemian) fueron expulsados de la selección. Igual, su gesto valió mucho más que la expulsión.
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