Sigue lloviendo exactamente igual que hace m?s de 15 horas. No hace fr?o. La neblina no deja ver m?s all? de 10 metros, pero imagino la selva rode?ndonos. La capa de musgo, ra?ces y hojas sobre la ladera es tan espesa que se puede meter el brazo entero antes de tocar la pared firme. Los ?rboles son m?s bien bajos, casi arbustos. Helechos enormes cubren todo.
Las carpas est?n armadas a 3.600 metros de este mundo verde y vertical. Ubicadas en las t?picas terrazas andinas, entre fila y fila de carpas hay un escal?n de medio metro de desnivel, y en otro escal?n, a los pies de mi bolsa de dormir, pasa uno de los caminos que llevan a Machu Picchu.
Por un rato deja de llover. Las nubes se afinan y dejan percibir, por momentos, las monta?as y valles iluminados por la Luna. Con el amanecer las formas se remarcan. Las pendientes ganan profundidad. Al este, el Nevado Wakaywilca despliega majestuoso la belleza de sus enormes glaciares de altura, colgados a 5.000 metros. Al norte, 1.000 metros abajo, enca?onado, corre el r?o Urubamba, serpenteando por el Valle Sagrado de los Incas. El campamento de Puyupatamarca, donde pasamos la noche, despierta.
?NUESTRO? CAMINO DEL INCA
Hace dos d?as que estamos recorriendo el Camino del Inca. En realidad, un sector muy corto de ?ste, ya que no se sabe exactamente d?nde comienza ni d?nde termina, pero va desde Ecuador hasta Argentina. Ten?a su centro en Cusco, la capital del Imperio Inca. Construida a 3.350 metros sobre el nivel del mar, su plaza era el ombligo del cuerpo Inca.
Para ir de Cusco a Machu Picchu hay varias alternativas. Tomamos el tren que nos dejar?a en el comienzo del trekking m?s largo.
Adem?s de las mochilas todos carg?bamos con distintas expectativas. No por nada Machu Picchu es uno de los lugares m?s visitados del mundo. Ya sea por su m?stica, su paisaje, su inaccesibilidad, el misterio de sus antiguos pobladores o por la suma de todas estas razones, las ruinas atraen m?s de 5.000 personas por d?a.
Puntualmente el tren se puso en movimiento, y los campos sembrados, galpones y casas antiqu?simas, pircas y peque?os montecitos nos daban la sensaci?n de haber retrocedido en el tiempo.
Dejamos atr?s el pueblo de Urubamba, y, pasando Ollantaytambo, un derrumbe provocado por las lluvias hab?a cubierto parte de las v?as. Muy lentamente pasamos por donde las m?quinas estaban trabajando, moviendo piedras del tama?o de un auto. As? llegamos al kil?metro 88.
No hay estaci?n, s?lo la v?a, as? que hay que bajar todo muy r?pido para que el resto del pasaje llegue a Aguas Calientes. Ellos en una hora estar?n recorriendo las ruinas de Machu Picchu. Nosotros tardaremos tres d?as m?s en llegar.
La entrada al Santuario Hist?rico Machu Picchu, donde comienza el trekking, queda sobre el r?o Urubamba.
Cruzamos el r?o sobre un puente colgante, y nos encontramos con los porteadores que nos acompa?ar?n durante todos los d?as. Los porteadores, al igual que los sherpas, est?n organizados en equipos, con sus jefes, y cada cual cumple distintas funciones. Tienen una habilidad innata para andar por las empinadas, resbaladizas y eternas escaleras de piedra que hay a lo largo de todo el camino. Entre ellos hablan s?lo quechua.
Bordeamos el r?o Urubamba, y llegamos a las ruinas de Llaqtapata y ah? comienza el ascenso, sin mucha pendiente por la orilla del r?o Kusichaca. La altura todav?a no se hizo sentir. Luego del almuerzo el panorama cambia. En pocos metros, sin transici?n alguna, nos encontramos rodeados de un bosque h?medo y tupido. Parecen lengas, con lianas colgando, cerr?ndose en un techo que tapa el sol de la tarde. La senda, que era de tierra, comienza a tener partes de piedra y laja, y los primeros escalones anuncian el cambio de pendiente.
MISTERIO EN LA MONTA?A
?C?mo puede ser que nadie sepa realmente qu? funciones cumpl?a la ciudadela? ?Por qu? los espa?oles nunca la encontraron, estando tan cerca de la capital del imperio? ?Por qu? fue abandonada por los Incas?
?Qu? fue lo que caus? que una de las sociedades m?s desarrolladas y ordenadas de esa ?poca, con un ej?rcito preparado y dominante, acostumbrado a la guerra y la conquista de territorios haya ca?do frente a Pizarro y noventa hombres en su propio terreno?
Segu?amos subiendo por las escaleras cada vez m?s empinadas. Hab?a empezado a llover, hac?a seis horas que camin?bamos y el campamento no aparec?a.
Tan abruptamente como empez?, el bosque termina; sobre un desv?o a la derecha, en la concavidad formada por un apretado vallecito, est? nuestro primer campamento, Llulluchapampa.
Desde all? encaramos la trepada m?s dura del trayecto, hasta el paso de Warmiwaynusca a 4.200 metros.Empezamos a ver m?s ruinas. Runkurakay y Sayacmarca son las m?s importantes. Diluvia. Llegamos al campamento II, esta vez m?s r?pido de lo que pensabamos.
MISTICO FINAL
En Phuyupatamarca comienza nuestro ?ltimo d?a del trekking. Ya no llueve. A seis kil?metros y mil metros para abajo est? Machu Picchu. Cruzando por la puerta del Sol, al final de la senda, aparecer? la ciudadela rodeada por paredes alt?simas a ambos lados del r?o.
?Qu? fue Machu Picchu? ?Qu? es Machu Picchu?
En la distribuci?n de los edificios, unos ven pumas, c?ndores con las alas desplegadas, lagartos, alineaciones con la V?a Lactea, puntos clave y senderos de aproximaci?n de alguna ruta extraterrestre.
Machu Picchu es un misterio. Un misterio que quedar? como materia pendiente pero en el que vale meterse. Pizarro nunca lleg? a la ciudadela. Fue descubierta en 1911 por Hiram Bingham, aunque era conocida por los lugare?os, que incluso acampaban en las ruinas.
Art?culo publicado por Aver S.A, empresa especialista en contenidos editoriales segmentados.

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