#1 Identificando ballenas por sus callosidades
Las ballenas tienen callosidades sobre sus cabezas y cada animal tiene su propio patrón de callosidades. Éstas se ubican en los mismos lugares del rostro en que los humanos tenemos pelos: sobre los ojos, a lo largo de la mandíbula inferior y entre la nariz y el extremo del labio superior. Desde 1970, hemos podido identificar a más de 1.300 ballenas francas de la población de Península Valdés.
Algunas hembras tienen callosidades más desarrolladas que algunos machos y existe una marcada tendencia de los machos a tenerlas más grandes que las hembras; y que los machos las utilizan para pelear. Por lo tanto las callosidades son, en cierta forma, como cuernos que han sido adaptados hidrodinámicamente para ser usados bajo el agua.
Nuestro catálogo computarizado
Debido a que la cantidad de individuos conocidos, a una persona, incluso a Victoria Rowntree ( dedicada la identificación de las ballenas francas desde hace 20 años ) puede llevarle hasta dos horas buscar cuidadosamente entre todas las ballenas conocidas, antes de estar segura de que la fotografía que tiene en sus manos se encuentra o no ya identificada en el catálogo. Sin embargo, con la ayuda de un programa informático, desarrollado por Lex Hiby y Phil Lovell en colaboración con Vicky, ahora es posible identificar ballenas en unos 10 minutos.
El programa superpone una grilla tridimensional sobre una foto del lado superior de la cabeza de una ballena, corrige el ángulo desde el cual se fotografió la cabeza y crea una vista bidimensional corregida de la ballena. Luego, el programa mide las distancias entre varias callosidades y compara el resultado con el archivo de esas mediciones que tiene en su memoria. Finalmente brinda un listado de las posibles ballenas que coinciden con ese patrón, en orden de mayor probabilidad, y muestra fotos de cada cabeza indicada.
Una de las principales tareas que trataremos de llevar a cabo en los próximos meses es hacer que este programa y todos nuestros datos estén disponibles, para que puedan ser usados por todos. Tenemos la esperanza de que otros investigadores también deseen poner sus datos a disposición, en algún catálogo central, mantenido en algún sitio.
Seguimiento de familias
Actualmente, muchas de las ballenas que el Dr. Roger Payne identificó en los años 70 continúan regresando a la Península, pero ahora acompañadas por nuevas crías, sus hijas, nietas y bisnietas. Un ejemplo, es el de la familia de la Ballena 71 , que en el año 94 identificamos a un bisnieto ( LA CUARTA GENERACION DE UNA FAMILIA !!! ).
La Ballena identificada en nuestro catálogo como ballena 71, tuvo en 1975 a una hembra, a la cual bautizamos Antonia.
Sabemos que Antonia tuvo cuatro crías en la Península y que una de ellas es Docksider, que nació en 1987. Una grata sorpresa, nos llevamos cuando observamos a Docksider ,ocho años después, junto a su primer cría en 1994, ¡un albino parcial! ...... el cual se hizo bastante conocido en Puerto Pirámide.
Este ballenato, fue bautizado Espuma y fue protegonista de un libro para niños. Espuma, una vez destetado regreso durante varios años a la bahia de Puerto Pirámide y siempre se mostro muy sociable frente a las lanchas de avistaje. Tal es así, que a través de las numerosas fotos donde fue protagonista, pudimos efectuar su identificación.
Los relevamientos aéreos anuales de las ballenas francas de Península Valdés han permitido construir la historia de 30 años de esta población , conteniendo descripciones detalladas de su distribución, familias y preferencias de más de 1.300 ballenas identificadas.
Algunas hembras tienen callosidades más desarrolladas que algunos machos y existe una marcada tendencia de los machos a tenerlas más grandes que las hembras; y que los machos las utilizan para pelear. Por lo tanto las callosidades son, en cierta forma, como cuernos que han sido adaptados hidrodinámicamente para ser usados bajo el agua.
Nuestro catálogo computarizado
Debido a que la cantidad de individuos conocidos, a una persona, incluso a Victoria Rowntree ( dedicada la identificación de las ballenas francas desde hace 20 años ) puede llevarle hasta dos horas buscar cuidadosamente entre todas las ballenas conocidas, antes de estar segura de que la fotografía que tiene en sus manos se encuentra o no ya identificada en el catálogo. Sin embargo, con la ayuda de un programa informático, desarrollado por Lex Hiby y Phil Lovell en colaboración con Vicky, ahora es posible identificar ballenas en unos 10 minutos.
El programa superpone una grilla tridimensional sobre una foto del lado superior de la cabeza de una ballena, corrige el ángulo desde el cual se fotografió la cabeza y crea una vista bidimensional corregida de la ballena. Luego, el programa mide las distancias entre varias callosidades y compara el resultado con el archivo de esas mediciones que tiene en su memoria. Finalmente brinda un listado de las posibles ballenas que coinciden con ese patrón, en orden de mayor probabilidad, y muestra fotos de cada cabeza indicada.
Una de las principales tareas que trataremos de llevar a cabo en los próximos meses es hacer que este programa y todos nuestros datos estén disponibles, para que puedan ser usados por todos. Tenemos la esperanza de que otros investigadores también deseen poner sus datos a disposición, en algún catálogo central, mantenido en algún sitio.
Seguimiento de familias
Actualmente, muchas de las ballenas que el Dr. Roger Payne identificó en los años 70 continúan regresando a la Península, pero ahora acompañadas por nuevas crías, sus hijas, nietas y bisnietas. Un ejemplo, es el de la familia de la Ballena 71 , que en el año 94 identificamos a un bisnieto ( LA CUARTA GENERACION DE UNA FAMILIA !!! ).
La Ballena identificada en nuestro catálogo como ballena 71, tuvo en 1975 a una hembra, a la cual bautizamos Antonia.
Sabemos que Antonia tuvo cuatro crías en la Península y que una de ellas es Docksider, que nació en 1987. Una grata sorpresa, nos llevamos cuando observamos a Docksider ,ocho años después, junto a su primer cría en 1994, ¡un albino parcial! ...... el cual se hizo bastante conocido en Puerto Pirámide.
Este ballenato, fue bautizado Espuma y fue protegonista de un libro para niños. Espuma, una vez destetado regreso durante varios años a la bahia de Puerto Pirámide y siempre se mostro muy sociable frente a las lanchas de avistaje. Tal es así, que a través de las numerosas fotos donde fue protagonista, pudimos efectuar su identificación.
Los relevamientos aéreos anuales de las ballenas francas de Península Valdés han permitido construir la historia de 30 años de esta población , conteniendo descripciones detalladas de su distribución, familias y preferencias de más de 1.300 ballenas identificadas.
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