A ver, aundemos en el pasado para ver la experiencia...
podría decirse que fueron 3 veces...., que oh! casualidad coinciden con las 3 únicas veces con que desde el primer momento sentí gran atracción por cada una de esas 3 personas. La primera de los 9 hasta los 18 años, la segunda a los 21 años, la tercera a los 22.
Lo que sentí: mucha triztesa, imposibilidad de concentrar la mente en otra cosa, falta de interés en el sexo opuesto a posteriori, baja autoestima, inconformidad con el ser de uno mismo, bloqueo de una visión de futuro, deseos de no existir, muy muy doloroso en el alma...
Uno tiene tanto para dar a una persona a la que no le interesa ni medio ese tanto qeu uno tiene para darle y que no solo no le interesa sino que tampoco tiene lo mismo para ofrecer. Se trata de sentir y no sentir.
Cómo recuperarse: los amigos juegan un papel fundamental, laburar, estar en la calle, estar con gente, hacer todo lo posible por evitar estar solo. Estudiar... ayuda si se logra desviar la mente hacia este propósito.
Ahora saco conclusiones de mi experiencia:
Lo relaciono con una imadurez emocional y psicológica. Si bien no llegué a conocer bien a estas personas, el gran golpe se dió por el choque icompatible: ilusión-realidad.
El tercero dolió menos que el segundo, sin embargo el tercero dolió mucho.
A uno no le entra en la cabeza como uno siente tanto y el otro no..., inequidades del amor.... que desearíamos manipular a nuestro gusto y vista a nuestra felicidad... Sin embargo escapa a nuestro control ya que implica otro ente, otro individuo y sus sentimientos sobre el cual podemos afectarlo, pero no tenemos dominio.
A algunas personas la angustia de esta frustración le puede durar desde 1 día hasta años. Hay quienes se recuperan al toque, como si se autocontrolaran..., otras no. Depende de la persona, su estilo de vida, su tolerancia, su relación con otras personas, etc.
La mayoria lo entiende cuando el "destino" o las "vueltas de la vida" lo ponen en el otro papel, en el de "rompecorazones". Ahí todo se internaliza, todo se comprende. Creo que hasta que esto no le pasa a uno, nunca termina de entender lo que le pasa al otro. De esto no hay culpas, no hay a quien reclamar..., solo pasa.
Cada uno de estos procesos endurece el caracter, pule la personalidad, la hace más fuerte, más definida. A largo plazo la cuerva de la autoestima sale de su etapa recesiva y comienza la parte de expansión (se se, igual qeu el ciclo económico! esa! futura actuaria

).
Todo esto lleva timpo para madurarlo, luego uno aprende, por eso dicen que el tiempo cura. Pero las cicatrices siempre quedan, y duelen cuando "hay humedad". Sin embargo solo cuando el tiempo pasa y esos estímulos emocionales ya se han ido, recién ahí uno evalúa con más objetividad lo que pasó. En mi caso: en ninguno de los 3 valía la pena

, y si no se dió es por algo y mi vida no sería la que es de haberse dado y por algo es la que es y la que va a ser en el futuro.