Excelente observación merchensky

. Ahora, supongamos que al novio se le genera un conflicto moral trascendente, respondería más o menos así:
Si fuera un devoto de Hume y su subjetivismo, quedaría moralmente absuelto de tener que arrepentirse de sus actos.
Si fuera un asiduo lector de Nietzsche, podría argumentar que en lo profundo de su psiquis lo que quiere en realidad es ejercer un poder sobre su novia y cambiar sus intereses para su propio beneficio.
Si siguiera al hedonismo, simplemente diría que el admirar la ideología anarquista le causa placer, aunque eso tal vez no lo absolvería de ser sancionable de una conducta que no responde a los intereses de la pareja en nuestra sociedad.
Si fuera pragmatista, bueno ahí iría a la hoguera directamente (si reducimos el universo a su pareja), lo mismo si fuera utilitarista. “Lo bueno es lo útil”, según el utilitarismo. Pero según Kant, debe serlo para todos.
Si fuera un positivista, bueno, con el paso del tiempo mejoraría todo no?
Claro que si fuera marxista, la novia sería la culpable de someterlo a semejante debate moral.
Si fuera altruista, no creo que tendría un universo de personas tan grande con su mismo problema como para poder arreglárselas.
El tema sería si fuera existencialista!!
En fin, podría analizarse su conducta moral desde muchos puntos de vista, pero la cuestión que radica y que es tal vez una de “las” preguntas de una pareja es, ¿hasta donde llega el bien común y empieza el bien propio?