#1 A Donde Estan Los Hombres? No será que vivimos en el mundo del revez? No será que nos quejamos de las consecuencias que producen los actos que nosotros mismos generamos?
Nos quejamos de que no nos alumbra el sol porque hace sombra un árbol que nosotros mismos plantamos. Algo debe estar fallando en nuestra naturaleza si nos movemos con esa lógica.
Desde hace algún tiempo, unas vocecitas me taladran el oído con una pregunta, la que sin lugar a dudas es un reclamo actual y constante de todo el género femenino.
A dónde están los Hombres?
Y es que todas las ellas que no han dado en la tecla con su príncipe azul, no hacen mas que poner en el libro de quejas de la vida, el reclamo de la parte que les toca. Las veo como si fuesen a una repartición para la Defensa del Consumidor con la denuncia de que... las existencias masculinas que hay en stock, son insuficientes, están falladas, vencidas o bien no contienen los componentes necesarios que nutran sus exigencias.
El famoso dúo de hermanos cantores “Pimpinela” transformó la pregunta en canción a modo de protesta femenina “donde están los hombres, donde se han metido, si no están casados, son medio raros o aburridos, Donde están los hombres que yo no los veo, si no son tramposos, son mentirosos o tienen miedo”
La pregunta es ...A donde están los hombres?
Si yo pregunto a donde están mis llaves? quiere decir que las perdí, ya sea por descuido o porque alguien me las arrebató.
Osea que algo se les perdió, algo que antes el genero femenino tenia a disposición, ahora cuesta encontrarlo o es escaso.
Hagamos una mirada retrospectiva, veamos a nuestros abuelos y abuelas y como es que ellas no se quejaban de la falta de hombres. Siempre aparecía alguien de quien se enamoraban para toda la vida y no crean que eran los gavilanes de las telenovelas de hoy, sino que eran ni mas ni menos que... hombres.
El hombre de antaño sentía su realización personal y saciaba su instinto de macho protegiendo, cuidando y llenando todos los espacios que la mujer por si sola no podía cubrir, ya sea por falta de fuerza física, de protección jurídica o el mismísimo desamparo de la iglesia y de su familia.
La sociedad relegaba a la mujer al hogar y su familia desempeñando roles importantes pero secundando la autoridad del marido.
La mujer no votaba, no administraba sus bienes, no tenia la patria potestad sobre sus hijos, no podía trabajar, Ni ser funcionaria publica. Necesitaba la autorización del marido para todo.
En ese marco crecían nuestras abuelas esperando al hombre, quien les enseñaría todas las cosas de la vida que sus propias limitaciones sociales le impedía conocer por si mismas. Y nuestros abuelos estaban felices de encontrarlas para mostrarles todo eso. En ese juego de roles nacía el amor, nuestros padres y nosotros mismos.
Pero donde están los hombres ?
Un día la mujer dijo... Por que?
Quiero votar, quiero comprar y vender sin preguntarle nadie, quiero decidir, quiero que me elijan, quiero ser la protagonista de la historia y no que me la cuenten.
De repente la mujer, nuestras madres, se empezaron a imponer, se equipararon con el hombre en todos los ámbitos de la vida social y política.
Tal grado de seguridad, autosuficiencia y decisión adquirió la mujer en la vida, que comenzó a llenar por si misma esos espacios que le seducía llenar al varón.
La mujer actual ignora que esos espacios de inseguridad e insuficiencia que tenia la mujer de antaño, eran baches en los que el hombre depositaba su propia seguridad, suficiencia y autoestima. Satisfacía un instinto protector inspirado en las necesidades que la mujer tenía. Proteger, cuidar, enseñar, eran la veta hacia el sexo opuesto, el amor y una familia. Cubrir esas vacantes ameritaba el esfuerzo que imponía una conquista y los costos que la misma demandaba.
A medida que la mujer iba ganando terreno en lo social iba perdiendo atractivos, reduciéndose a lo meramente físico y a la seducción activa mas que pasiva. Su inteligencia comenzó a imponerse y aniquiló así su inocencia.
Sin dudas estamos aquí ante la génesis de la pregunta en cuestión. Si una mujer demuestra tenerlo todo, exhibe estar contenida por la vida y eso genera el mismo efecto que si estuviese contenida por otro hombre. A quien le interesa contener a una mujer ya contenida?
Así la mujer comienza a alejar de su orbita a muchos posibles candidatos que se interesen en sus necesidades, porque no las ve, son invisibles a la simple percepción. Ahí la mujer empieza a preguntarse... A donde están los hombres?
Como un efecto colateral de la expansión de la mujer en todos los campos de la vida, se ha despojado sensiblemente al macho de sus estímulos originales reduciéndolos al mero sexo.
Hoy en día el hombre se acerca a la mujer por una atracción esencialmente física.
Si tiene una buena figura y esta pasable de cara, la invita a salir, la convence de que es el amor de su vida, la lleva a la cama y a la semana no se acuerda ni del nombre. Si en ese trayecto el hombre descubriese que puede ser mas que un amante para ella y la mujer tiene la habilidad de demostrarlo, es probable que surja el amor, aunque eso no es algo que suceda fácilmente.
De repente el hombre se encuentra como que no tiene nada que hacer con ella, pues lo tiene todo. El se pregunta para que le sirvo o como la sorprendo? Como hago para que no se vaya de mi vida?
Me viene a la memoria una escena genial de una película española en las que un matrimonio al borde de la separación discutía. La mujer confesaba confusión y la necesidad de nuevos aires. El hombre cocinaba y decía algo mas o menos así: “ Mis abuelos nunca cocinaron ni un mísero huevo frito, nunca lavaron ni un pu.. plato, y cuando murieron... sus esposas los lloraron hasta que les sangraron los ojos. Resulta que yo cocino, lavo platos, ayudo en la casa y tu que? necesitas nuevos aires! Quien las entiende???”
Ahí se produjo el desvarío. Muchas veces quien sostiene económicamente un hogar es la mujer y quien hace las tareas hogareñas es el hombre. Y en ese marco estamos creciendo nosotros.
Todas las estratagemas del arte de la seducción hoy son archi conocidas por ellas, desde el saludo inicial, la mujer ya sabe que pegunta viene y a donde desembocará el libreto del exponente parlanchin que tienen enfrente. Para ellas, el hombre perdió la capacidad para sorprender y ser admirado, perdió utilidad y el respeto que inspiraba. Somos tan parecidos que nos volvimos predecibles y eso nos resta interés hacia el otro. Ya no hay hombres!
No imagino a mi abuela en un espectáculo de stripers, ni saliendo con tipos distintos cada vez, ni llegando a las 4 de la mañana un martes, ni eructando, ni diciendo malas palabras. Ufff podría seguir mil y una paginas escribiendo las cosas que no haría una mujer de antaño.
Y donde están los hombres?
Son tantas las respuestas a esa pregunta como inconductas vemos los hombres en ellas. Creo que los hombres de a poco fueron huyendo, desorientados por vuestros cambios, acumulando instintos sin saciar o saciando el sexual solo como algo efímero y devaluado.
Los hombres nos quedamos azorados mirando el espectáculo que produce la autosuficiencia femenina y sus comportamientos otrora masculinos.
Cuesta acercarse a una mujer así, tal vez lo haga... pero probablemente a la semana uno se olvide de su nombre. –

Ah .pero sos hombre...? que sorpresa.