#1 Desamor, separacion y duelo.
HOla a todos..navegando por ahi lei este articulo que me parecio muy interesante del cual copiè los parrafos que me parecieron mas significativos .. me gustaria saber que opinan del tema..
A veces, el amor se acaba, pero ¿qué hacer cuando sólo ocurre en una de las dos partes?
Cómo superar EL DESAMOR..
YA NO SIENTO LO MISMO
Cuando la persona que nos seducía ya no lo hace, experimentamos un cambio perceptivo: ya no responde a nuestras fantasías, expectativas, formas de sentir y actuar. Seguramente hemos evolucionado por caminos diferentes, abriéndose fisuras comunicativas. Cuando esto ocurre se va produciendo una distancia afectiva, hay pequeñas rupturas internas que van marcando una distancia física y afectiva.
Se mantiene una lucha contra sí mismo, se vive un proceso de desamor al que se resiste. Todos tenemos miedo al cambio, a lo desconocido y, por eso, muchas veces nos empeñamos en continuar una historia que no funciona o que no nos aporta lo que esperábamos.
QUIEN ROMPE TAMBIÉN SUFRE
Contrariamente a lo que se pueda pensar, la persona que toma la iniciativa de separarse también vive el proceso de desamor de una forma muy intensa: sufre mucho antes que la que no desea el cambio. Casi siempre hay señales que envía el desenamorado: falta de deseo sexual, evitación de contacto físico o intimidad, aburrimiento, etc. Aunque estos síntomas pueden darse en cualquier relación sin que haya desamor, lo evidente es que cualquier cambio en una de las partes repercute directamente en la otra. Puede que un día reconozcas que el amor ha desaparecido, o que amas a tu pareja de forma diferente (para bien o para mal).
El proceso de desamor puede durar semanas, meses o años, en los que afloran muchas emociones: tristeza, cólera, impotencia, deseo de independencia, miedo a la soledad... Nos sentimos enojados, engañados, extraños: ¿qué hago yo aquí?, ¿por qué me siento tan raro? Queremos que todo se arregle, que termine el dolor... son demasiadas emociones aparentemente contradictorias, pero que tienen su función.
Cuando el período ha sido lo suficientemente largo como para integrar todas estas vivencias, el adiós resulta menos doloroso, ya que vamos viviendo la despedida y haciendo el duelo durante el proceso de desamor, hasta llegar a la ruptura.
Cuando el desamor es irreversible tiene que ser aceptado. Pero hay que dar un tiempo para que cuerpo y mente se adapten. A veces quisiéramos despedirnos rápidamente, pero nuestras emociones nos lo impiden. Pasamos por infinidad de estados de ánimo, fantasías (ilusiones), fantasmas (miedos).
Hay un desajuste entre lo que pensamos, sentimos y buscamos. Entre lo corporal, lo emocional y lo mental. Y cuando equilibramos estos aspectos superamos la ruptura.
La vida va encadenando duelos. Evolucionar implica cambiar, perder cosas y sufrir. Quizás no nos demos cuenta, pero a lo largo de los años decimos adiós continuamente: a nuestra adolescencia, a nuestros padres y a la relación que tuvimos con ellos, al trabajo que dejamos, a la casa en la que vivimos, a una amiga que se desplaza o que ya no consideramos como tal, a un amigo que muere, a un amor imposible... En cada período dejamos atrás cosas irrecuperables. Y debe ser así, para poder ganar otras: Vivir el presente implica estar dispuesto a despedir el pasado, a cerrar etapas. No se trata de olvidarlas, sino de integrarlas como experiencias vitales, con lo bueno y lo malo."
Por los Licenciados Lily Fontán y Esteban Craig.–Psicólogos y Docentes Universitarios Especializados en Terapia e Integraciónde la Pareja–.
Besos
Chiqui

A veces, el amor se acaba, pero ¿qué hacer cuando sólo ocurre en una de las dos partes?
Cómo superar EL DESAMOR..
YA NO SIENTO LO MISMO
Cuando la persona que nos seducía ya no lo hace, experimentamos un cambio perceptivo: ya no responde a nuestras fantasías, expectativas, formas de sentir y actuar. Seguramente hemos evolucionado por caminos diferentes, abriéndose fisuras comunicativas. Cuando esto ocurre se va produciendo una distancia afectiva, hay pequeñas rupturas internas que van marcando una distancia física y afectiva.
Se mantiene una lucha contra sí mismo, se vive un proceso de desamor al que se resiste. Todos tenemos miedo al cambio, a lo desconocido y, por eso, muchas veces nos empeñamos en continuar una historia que no funciona o que no nos aporta lo que esperábamos.
QUIEN ROMPE TAMBIÉN SUFRE
Contrariamente a lo que se pueda pensar, la persona que toma la iniciativa de separarse también vive el proceso de desamor de una forma muy intensa: sufre mucho antes que la que no desea el cambio. Casi siempre hay señales que envía el desenamorado: falta de deseo sexual, evitación de contacto físico o intimidad, aburrimiento, etc. Aunque estos síntomas pueden darse en cualquier relación sin que haya desamor, lo evidente es que cualquier cambio en una de las partes repercute directamente en la otra. Puede que un día reconozcas que el amor ha desaparecido, o que amas a tu pareja de forma diferente (para bien o para mal).
El proceso de desamor puede durar semanas, meses o años, en los que afloran muchas emociones: tristeza, cólera, impotencia, deseo de independencia, miedo a la soledad... Nos sentimos enojados, engañados, extraños: ¿qué hago yo aquí?, ¿por qué me siento tan raro? Queremos que todo se arregle, que termine el dolor... son demasiadas emociones aparentemente contradictorias, pero que tienen su función.
Cuando el período ha sido lo suficientemente largo como para integrar todas estas vivencias, el adiós resulta menos doloroso, ya que vamos viviendo la despedida y haciendo el duelo durante el proceso de desamor, hasta llegar a la ruptura.
Cuando el desamor es irreversible tiene que ser aceptado. Pero hay que dar un tiempo para que cuerpo y mente se adapten. A veces quisiéramos despedirnos rápidamente, pero nuestras emociones nos lo impiden. Pasamos por infinidad de estados de ánimo, fantasías (ilusiones), fantasmas (miedos).
Hay un desajuste entre lo que pensamos, sentimos y buscamos. Entre lo corporal, lo emocional y lo mental. Y cuando equilibramos estos aspectos superamos la ruptura.
La vida va encadenando duelos. Evolucionar implica cambiar, perder cosas y sufrir. Quizás no nos demos cuenta, pero a lo largo de los años decimos adiós continuamente: a nuestra adolescencia, a nuestros padres y a la relación que tuvimos con ellos, al trabajo que dejamos, a la casa en la que vivimos, a una amiga que se desplaza o que ya no consideramos como tal, a un amigo que muere, a un amor imposible... En cada período dejamos atrás cosas irrecuperables. Y debe ser así, para poder ganar otras: Vivir el presente implica estar dispuesto a despedir el pasado, a cerrar etapas. No se trata de olvidarlas, sino de integrarlas como experiencias vitales, con lo bueno y lo malo."
Por los Licenciados Lily Fontán y Esteban Craig.–Psicólogos y Docentes Universitarios Especializados en Terapia e Integraciónde la Pareja–.
Besos
Chiqui


0

