Lo ideal es ni ponerlos ni que te los pongan. Pero tanto hombres como mujeres somos humanos y, por lo tanto, cometemos errores. En cualquier caso, yo no pensaría ni un minuto en la venganza. Dejaría a la mina o a la piba (ya estoy aprendiendo argentino, je, je), trataría de olvidarla lo antes posible y me buscaría otra mujer que me quisiera de verdad, pues quien te pone los cuernos no te quiere de verdad, todo lo más te quiere a medias... y los amores a medias son los peores. Lo más difícil es olvidar los momentos buenos, que siempre los hay. Eso sí que lo sé por experiencia y es duro.
Ánimo y adelante. La vida sigue.