no... no me interpretes mal...
lo que tenía que decidir era más importante que eso...
Después de 4 años y medio y teniendo 25 años yo y 22 ella (próximamente 26 y 23) me dí cuenta de que este viaje iba a ser un punto de inflexión y a su regreso iba a tener que decidiralgo muy importante.
Porque uno siempre encuentra esas diferencias... esos conflictos entre dos personalidades distintas.
digo: ella decidió irse 6 meses de viaje aún sabiendo que a mí me iba a hacer mal... eso habla de su personalidad.
Lo que tenía que decidir yo era si puedo convivir con esa personalidad, si ella es la persona con la que quiero estar el resto de mi vida.
Y en estos dos meses llegué a la conclusión de que sí... de que la amo mucho como para que estas cosas puedan interferir... y nunca me había pasado de estar tan seguro de algo como de ésto y nunca había estado tan seguro de querer formalizar con ella e, incluso, irme a vivir con ella.
La cuestión es que cuando yo llego a esta conclusión me encuentro con que ella está muy feliz en su viaje. Le mandé un mail más bien triste, diciéndole que no puedo vivir sin ella y todo lo demás y me dice que en estos días ella cambió mucho y que no sabe cómo van a ser las cosas cuando vuelva.
Que me quiere, pero que no quiere que yo ponga todas mis expectativas en algo que no sabe cómo va a resultar de acá a 4 meses. Que no quiere lastimarme y que no quiere que sufra extrañándola cuando podría estar haciendo mi vida mientras la espero a que vuelva (esta fue su respuesta hoy).
Y yo le contesté que quiero esperarla, que no hay nadie más en mi vida más importante que ella y que no necesito a nadie más... y le planteé esto que les acabo de decir: que decidí que quiero pasar el resto de mi vida con ella, pase lo que pase y cueste lo que cueste esperarla.
Y ahora estoy esperando la respuesta a eso... sabiendo que lo que le planteo no es moco de pavo sino algo en serio, algo maduro y meditado.