Bueno, yo le voy a contestar a mi amigo del montón. Primero, porque me cae bien cómo plantea sus opiniones aunque no estemos de acuerdo en algunas cosas. Segundo, porque me parece que le pegaron mucho injustamente.
Porque creo que es atendible el argumento de que nadie admite que la infidelidad y la mentira son moneda corriente, o sí, pero siempre en los demás. Encontrar un infiel o mentiroso que lo admita es más difícil que encontrar un votante de Menem.
De todas maneras, como suele sucedernos a todos, te entiendo mejor en las cosas que coincidimos. Yo también odio la moralina o doble moral, ser políticamente correcto porque “garpa” o queda bien.
Es decir, empecemos por casa. Yo miento pa´ faltar al laburo, sí, como la mayoría hizo o hará alguna vez. Pero no pagué una coima en mi vida, ni lo voy a hacer. Si zafo de la aduana, cuando me tomo el whisky lo disfruto el doble, la verdad. Pero no le miento a mi compañera, ni admito que me mienta.
Es decir, tengo mi propia moral, humana y con errores. Pero soy sincero con la gente que quiero y que me quiere y eso hace que, ante ellos y aunque no me convenga, exponga mis errores y vaya de frente si me equivoqué en algo.
Por ahí el tema pasa por la diferencia de compromiso, yo hablo de una compañera. No de una relación en la que se comparten ciertas cosas, sino todo. En una relación pedorra no sé qué haría, pero estuve más de 10 años viviendo con mi ex y nunca nos mentimos, por jodidas que hayan sido las verdades que tuvimos que decirnos.
Lo que sostengo es que la mentira es peor que el “encuentro sexual con un tercero”. Yo le debo la verdad a mi compañera (y espero lo mismo de ella), más incluso que la “exclusividad sexual”.
“Solo se lastima a la pareja exponiendo la miseria de un polvo intrascendente”, me decías en tu respuesta. Y te digo que sí, que es cierto que se lastima a la pareja. Pero es parte de lo jodido de hacer algo malo (para uno mismo y para quien confía en nosotros), dar la cara y decir “sé que esto te va a doler, pero aún así elijo no mentirte”.
Es que, si no me manejo así, siento que caigo yo también en esa doble-moral-que-siempre-garpa-y-que-detesto cada vez que le diga “no, mi amor, nunca te engañaría”. Y prefiero confiar en que estoy con alguien que puede entender que cometí un error, pero no soy un mentiroso.
De yapa, cuando te manejás así tenés la ventaja de que se hace mucho más probable que tu pareja te entienda al exponer “la miseria de un polvo intrascendente”. Que te crea que fue intrascendente, digo. Que no sea algo tan importante que no se pueda decir.
Aclaro que soy un tipo fiel al que le acaban de poner unos cuernos gigantes y me hubiese gustado mucho que mi pareja se maneje como lo hago yo. No es lo más común, eso te lo admito nuevamente.