"Nuestra novia es perfecta. Sería incapaz de de hacer algo que realmente nos lastime. Todas las macabras historias de mujeres que le meten los cuernos a sus novios son ajenas o lejanas.
Como por ejemplo la historia de Daniela. (Qué ironía loco, mi novia se llama Daniela)
Daniela era una pendeja de 17 años que estaba para matarla. De sólo verla te calentabas, enamorabas, te volvías loco, todo junto. Estaba de novia hacía dos años con Claudio. A Daniela les gustaba ir al club con sus hermanas para tomar sol, ir al bar o practicar algún deporte, mientras su novio Claudio, que tanta confianza le tenía prefería quedarse en casa. He aquí que de tanto ir solas al club. Se hacen amigas de otro grupo de chicos.
Una tarde, las chicas estaban jugando voley con sus nuevos amigos, estaban jugando un partido entretenido cuando inesperadamente irrumpen en el club el novio de Daniela y sus amigos, a lo cuál el hecho de ver a su novia entretenida con otros chicos no le gustó ni medio. Fue entonces que comenzaron a hacer comentarios provocativos desde el costado de la cancha. Hasta que el novio de Daniela dijo claramente: - Qué linda que está la tarde para boxearse... Alejandro, uno de los nuevos amigos de Daniela, dejó de jugar al voley, se acercó a Claudio y le pegó tantas piñas en diez segundos que a Claudio enseguida se le borraron las ganas de boxear, pero ya era tarde. El novio de Daniela, cobró para el campeonato. Meses mas tarde, Daniela estaba en la cama con Alejandro. Sí mis queridos amigos, leyeron bien. No se confundieron los nombres. Daniela estaba en la cama con Alejandro. Ella luego de hacer el amor, le abrazó tan dulcemente y con la cabeza sobre su hombro le dijo: -¿Sabés cuando me empezaste a gustar? El día que lo cagaste a trompadas a mi novio. Porque sí, por si no les dije antes, Daniela seguía de novio con Claudio. Pero bueno, no se preocupen, son esas cosas que solo le pasan a los demás. Nuestra novia es diferente. Daniela era una hija de puta, no podemos comparar.
Qué bueno es tenerle confianza a nuestra novia ¿no?
O el caso de los famosos viajes de egresados, tiene la fama de tener un efecto absolutamente descalibrante en cualquier pareja. Las minas que estaban de novias volvía del viaje "cofundidas".
Por ejemplo, en una conversación entre amigos, una de las chicas le pregunta a Juan Carlos, el novio de Mariela, que más adelante veremos:
-¿Y vos, que pensás de que tu novia se vaya de viaje de egresados? Ahí se produjo un silencio total y todas las miradas, femeninas y masculinas se dirigieron al bananazo.
La respuesta fue contudente: -Ella quiere ir a ese viaje y como yo confío en ella y la quiero, dejaré que vaya. Se escucharon unos Ahhh.... que dulce, algún que otro aplauso de la platea femenina: Aprendan ustedes lo que es un hombre dijo una chica. Estaban todas enloquecidas con el tipo. La novia del chabón lo abrazaba como temiendo perder ese tesoro de hombre que tenía, ante la envidiosa y deslumbrada mirada de las demás compañeras. Dos Meses mas tarde, Bariloche. Excursión nocturna a tirarse del trineo en un lugar llamado Piedras Blancas. Hora de subir al micro para regresar al hotel. El Micro no podía arrancar porque la flaca Mariela no se encontraba por ninguna parte. Lo estaba re garcando al romántico y confianzudo del novio detrás de unos pinos con un ex-alumno del colegio.
¡Qué, pero qué bueno es confiar en tu novia! Ahh, claro como esas cosas solo le pasan a los demás, es imposible que nos pase esto, nuestra novia es diferente, no existe comparación...
Al diablo la confianza! Obvio, está feo ser celoso y pesado, a nadie le gusta eso, pero tampoco seas un boludo importante para dar tanta libertad como para que te boludeen en tus propias narices. Una cosa es tener confianza, otro es ser el campeón mundial de los pelotudos importantes