#41 Re: El secreto mas oscuro que jamás conte...
Yanchis:
Cómo estás? Gracias por contarnos lo que te pasa.
Yo creo que como dice el dicho, el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.
No me sentiría en la obligación de contarlo a nadie, tu vida te pertenece y también te pertenece el derecho a contar lo que quieras y a no contar lo que no tengas ganas, eso de la pareja que sabe todo, absolutamente todo del otro, no existe, secillamente porque son dos personas diferentes.
Si creo que tenés que ocuparte de superar el problema que te genera no contarlo o la disyuntiva entre contarlo y no contarlo. Se que es duro lo que pasaste, pero la respuesta no es “lo tengo que contar” ni tampoco “me lo llevo a la tumba”. La respuesta es como en muchas otras cosas, un depende, depende a quien, depende en que momento, depende en que circunstancia.
No creo que sea algo para contarle a alguien, siempre hay aspectos personales de nuestra vida que no son para contar a cualquiera y en general son los extremos. Tené cuidado a quién le contás las peores cosas que hiciste y también tené cuidado a quien le contas las mejores cosas que hiciste, las más humanas, las más sensibles porque no todos lo van a saber entender y valorar. Puntualmente en este caso, creo que no te sirve hablarlo en abstracto, para saber si te sirve contarlo o no, tendrías que tener una pareja de la que estés enamorada (y por favor que se pague los puchos!!!) y recién ahí evaluar si vale la pena contarlo, si por sobre todas las cosas, te va a aportar algo a vos contarlo.
Si lo vas a vivir como que no contarlo es “ocultar” algo a tu pareja, me parece que lo estás planteando mal. Guardarse cosas de la vida de uno para uno solo o para muy pocas personas con las que queramos compartirlo, no solo es un derecho que tenemos, sino que es una necesidad y algo sano en el uso de nuestra libertad.
Respecto de sentir “culpa”, “sucia”, “una mierda” o “que nadie merece una mujer como yo”. Me parece que no.
En parte por aquella historia que ocurrió hace varios anios en la cual iban a apedrear a una prostituta y un muchacho, de unos treinta y pico de anios dijo que podían apedrearla, pero que la primer piedra la tirara el que no tuviera faltas. Dicen los que cuentan la historia, que ninguno se animó a tirar la pidedra.
Es decir, no te pares en la situación de que no te merecés a nadie, porque no es cierto, ni que lo que hiciste es lo peor del mundo, porque tampoco es cierto y pensá que el que está del otro lado, también tiene una vida, quizá con los mismos defectos que la tuya o quizá peores, pero por sobre todo, no te juzgues menos que nadie y no dejes que nadie te juzgue menos que otro.
Por último, no me gusta la palabra culpa y creo que tampoco te sirve. Como bien decís, cuando uno siente culpa, se siente “sucio, una mierda” y me parece que eso no te sirve para nada. Otra cosa, muy diferente a sentirse culpable, es sentirse responsable.
El culpable se siente mal, el responsable se hace cargo, se hace cargo de que se mandó macanas, se hace cargo de que hay cosas en su vida que no le gustan, pero también se hace cargo de que todos los días tiene que levantarse y que eso que vivió le tiene que servir para algo más que sentirse una mierda, le tiene que servir por lo pronto para no caer devuelta, para ver cosas que otros no ven, sencillamente porque “no la pasaron”. Te tiene que servir para querer tu propia historia, querer no quiere decir aprobar, estar de acuerdo, querer quiere decir mirar con ojos humano y no de juez tu historia personal. Mirarla para aprender y crecer y de ahí intentar ser mejor e intentar sobrevivir en un mundo donde pocos, muy pocos, nos tienen una mano afectuosa para caminar, pero que en general las cosas hay que hacerlas solo y sin ayuda de nadie, salvo de nosotros mismos y de aquello que hayamos podido aprender.
Creo que de eso se trata, de aprender, de crecer y de salir adelante, como de hecho saliste.
Escribí mucho, escribiría mucho más, también me gustaría leerte mucho más.
Te mando un beso enorme, cuidate.
Mate amargo.