Dejando atrás al 400
Revista Corsa Nro 212. Mayo de 1970
Entre los coches verdaderamente nuevos de ese entonces, puestos en producción, el Chevy constituyó una de las variantes importantes del mercado. Presentó novedades muy interesantes, sobre todo en materia de seguridad y verdaderamente fue una evolución con respecto al modelo anterior de GM.
Nosotros recibimos de fábrica un modelo equipado con motor 230, también se ofrece con el motor 250. No traía butacas delanteras individuales pero el asiento permitía al conductor llevar el cuerpo en una posición sumamente cómoda.
Aunque las piernas se cansan -lo notamos desde el primer momento- porque a la parte inferior del asiento delantero (y trasero) le hacen falta algunos centímetros más de ancho.
La puerta que nos había permitido el ingreso al habitaculo no se destaca (como tampoco las traseras) por su tamaño amplio. No obstante, el ascenso o descenso no exige raras contorsiones ni mucho menos. Seguimos la inspección por el tablero. Este cumple apenas sus funciones. En cuanto al diseño se han omitido los "barroquismos" tan usuales en los coches grandes compatriotas del Chevy. Su dibujo es limpio y el velocímetro -tema central del tablero y el instrumento más grande- es de fácil lectura. A la izquierda de este cuadrante grande se aloja el segundo y último instrumento de lectura (nivel de combustible). El conjunto de perillas e indicadores frente al volante queda integrado con los mandos de limpiaparabrisas (dos velocidades) y luces altas y bajas (comando de guiñada por pedal) a la izquierda. Todo lo demás -indicador de carga del alternador, temperatura de agua, presión de aceite, luz alta y el freno de mano colocado- estan indicados por "luces de idiota" dentro del cuadrante central que abarca velocímetro y totalizador de kilómetros.
A diferencia del nuestro, el Chevy S trae caja de 4 marchas y palanca al piso. El 230 de test tenía la palanca de cambios en el lugar convencional de la columna de dirección para poder acomodar las tres marchas y retro. El accionamiento de esta fué siempre a lo largo de las pruebas extremadamente dura y seguramente cansadora para muñecas femeninas. En la barra de dirección esta palanca -dura- es efectiva, lo pudimos comprobar utilizándola con mayor frecuencia en caminos trabados, por su corto recorrido entre marcha y marcha y la sensación de solidez y justeza que se percibe al encajar con precisión cada cambio.
El parante de parabrisas y una combinación no muy feliz de baguetas y ventiletes crean un conjunto demasiado grande que forma áreas ciegas bastante apreciables en los extremos frontales. Utilizando el espejo retrovisor para mirar a través de la inclinada y alta luneta posterior, el punto ciego inferior -o sea, el punto visible en el piso más cercano hacia atras se aleja exageradamente. El parabrisas es lo más logrado en cuanto a los espacios vidriados, aunque en las medidas y comparativamente no sea nada extraordinario. La característica de ventanas traseras pequeñas es toda una larga consecuencia originada en la linea "fast back". La elevación de toda la cintura para formar el guardabarro trasero determina también la forma de las ventanillas traseras, cuya línea inferior tiene un lomo que las achica.
En las rutas el Chevy nos sorprendió. Técnicamente estabamos en conocimiento de que la carroceria del Chevy está soldada al piso para formar la estructura integral, siendo una mezcla de monocasco con un semichasis abulonado en la parte delantera que asegura a todo el conjunto mayor resistencia torsional y le da esas características brillantes de tenida. En cuanto a la suspensión, no existe ni remotamente punto de comparación con su predecesor y ya perimido Chevrolet 400. La delantera en este es independiente por resortes helicoidales y amortiguadores, mientras que atras el sistema Hotchkiss actúa por elásticos semielípticos multihoja que reemplazan al anterior sistema de hoja unica.
Estas soluciones se traducen en una absoluta seguridad en los virajes y en las frenadas exigidas. En rutas despejadas cronometramos parciales de 168 Km/h y llegamos a un máximo de 174.757 Km/h. A esa velocidad mantuvo una linea recta hacia adelante perfectamente agarrado al pavimento sin vicios de desplazamiento. Tampoco los tuvo doblando exigido en la tierra, lejos de responder a las caracteristicas viciosas de muchos de sus compatriotas de origen, respondió al doblar fuerte con una neutralidad absoluta contra lo que es casi norma en el coche americano (subvirantes).
A la respuesta franca del coche han contribuido las suspensiones mejoradas y el diseño del chasis.
Pudimos viajar muy rapido y con tranquilidad. Las velocidades alcanzadas fueron sorprendentemente altas. Aunque acelerando -en las pruebas- el motor 230 y sobre todo por pesar el coche 150 Kg más que el 400 resultó poco feliz. Aparentemente le falta motor. Pero también está la posibilidad de apelar a la relación final más corta que la fábrica entrega como opcional. La caja de 3 velocidades está bien escalonada para el tránsito urbano, permitió en las pruebas de aceleración alcanzar los 160 Km/h reales en 51s y los 100 Km/h en 13s6. Tiempos que si bien no son extraordinarios, son aceptables por el peso y todo lo dicho sobre el modelo. Sin duda la tendencia de la fábrica es tener en cuenta en primer lugar las medidas de seguridad que se le pueden aplicar al coche. El doble circuito de frenos nos permitió viajar con una cubeta vacía. La dirección del Chevy fue la primera que introdujo en la Argentina una columna deformable (colapsable) por un sistema de absorción de impacto. Así se puede afirmar a pesar de los elementos negativos detectados que el Chevy en cualquiera de sus versiones entrega lo que su precio obliga a exigir. Es confortable aunque con puntos flojos en la parte posterior del habitáculo e inferior de los asientos. En cuanto a la mecánica y el conjunto, las fallas son detectables y de fácil solución. Las muchas cosas positivas vuelcan la balanza a su favor.
saludos
