#1 Renault Clio Sport V6
A primera vista se puede decir que el Clio Sport no es un auto "tranquilo". El diseño exterior transmite fielmente su carácter agresivo y herencia de competición. La trocha es 171 mm más ancha que la de un Clio normal, y la altura del auto disminuye en 51 mm. Casi no utiliza partes del Clio de producción, solamente el capot, el techo y el portón trasero son los mismos que en el dos litros 16V, mientras que los paragolpes, los guardabarros y las puertas se desarrollaron especialmente para esta variante. En cuanto a los detalles que realzan el espíritu del auto se encuentran las grandes tomas de aire de costado y en el faldón delantero, la tapa del tanque de nafta y los escapes, dos tubos de gran diámetro que asoman por el centro del paragolpes trasero.
Las ruedas traseras, unas 235/45 y las delanteras, 205/50, están calzadas en unas llantas OZ "superturismo" de 17 pulgadas, que dejan ver los cuatro discos de freno, ventilados los delanteros y macizos los traseros.
El motor, un V6 de tres litros de cilindrada y 24 válvulas, desarrolla 230 HP, que empujan al pequeño Clio a una velocidad máxima de 235 km/h, y le dan una aceleración de 0 a 100 km/h en 6.4 segundos. En cuanto a la transmisión los ingenieros desarrollaron una caja manual de seis cambios para que el motor desarrolle todo su potencial.
A pesar de que el foco se puso en la performance del auto, no por eso se descuidó el confort de sus ocupantes, que cuentan con aire acondicionado, levantavidrios eléctricos, dirección asistida, CD de serie y hasta una funda opcional para protegerlo mientras descansa.
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