Parte I
¿Dónde se Equivoca el Frijol Soja?
Aquí en el Instituto Gerson, pensamos que los aspectos positivos del frijol soja son eclipsados por su potencial para hacer daño. En realidad, el frijol soja contiene gran número de sustancias peligrosas. Uno entre ellos es el
ácido fítico, llamado también fitatos. Este ácido orgánico está presente en el salvado o la cáscara de todas las semillas y legumbres, pero ninguno tiene el alto contenido de fitatos que tiene el frijol soja. Estos ácidos
bloquean la absorción de minerales esenciales, como el calcio, el magnesio, el hierro, y especialmente el zinc. Además del problema del alto contenido de fitatos, el frijol soja es muy resistente a las técnicas de reducción, como el cocimiento prolongado a fuego lento.
El frijol soja también contiene
potentes inhibidores enzimáticos. Estos inhibidores bloquean la absorción de la tripsina y otras enzimas que el cuerpo necesita para la digestión de las proteínas. El cocimiento normal no desactiva estos "antinutrientes" perjudiciales, que
pueden causar serios malestares gástricos y una reducida digestión de las proteínas, y puede conducir a deficiencias crónicas en la absorción de los aminoácidos.
Aparte de éstos, el frijol soja también contiene
hemaglutinina, una sustancia que favorece los coágulos y hace que los hematíes se arracimen. Estos hematíes arracimados no pueden absorber correctamente el oxígeno para su distribución a los tejidos del cuerpo, ni mantener el corazón en buena salud. Tanto la hemaglutinina como los inhibidores de la tripsina son substancias "depresoras del crecimiento". Aunque la acción de fermentar los frijoles soja sí desactiva tanto los inhibidores de la tripsina como la hemaglutinina, la precipitación y el cocimiento no lo hacen. Aunque el nivel de estos inhibidores enzimáticos se reduce dentro de los productos de soja precipitados como el tofú, no son eliminados por completo.
Sólo después de un largo período de fermentación (como en la formación de miso o tempeh) se reducen los niveles de fitatos y "antinutrientes", haciendo que su valor nutritivo quede disponible para el sistema digestivo humano. Los altos niveles de substancias perjudiciales que quedan en los productos de soja precipitados dejan su valor nutritivo a un nivel cuestionable en el mejor de los casos, y por lo menos, en un nivel potencialmente perjudicial
Soja- Parte I
Parte II
En una carta dirigida a Linda Kahl en la división de Políticas de Productos de la FDA, y fechada el 22 de abril de 1998, Daniel Sheehan, Ph.D. y director del Programa de Estrógeno Base del Centro Nacional para la Investigación Toxicológica, escribió:
"Hay abundante evidencia de que algunas isoflavonas, incluyendo la genisteína, son tóxicas. Además, las isoflavonas son inhibidoras de la peroxidasa tiroidea, que fabrica las [hormonas] T3 y T4. Puede esperarse que la inhibición genere anormalidades tiroideas, incluyendo el bocio y la tiroiditis autoinmune. En realidad, los niños que consumen fórmulas de soja ricas en isoflavonas tienen más o menos el doble de riesgo de contraer estas enfermedades... Aunque puede que las isoflavonas tengan efectos benéficos a algunas edades o en ciertas circunstancias, no puede suponerse que esto sea cierto a todas las edades. Las isoflavonas son como otros estrógenos en que son espadas de dos filos, pues confieren tanto beneficios como riesgos.
El Dr. Sheehan cree que: "La adición de isoflavonas a los alimentos debe ser considerada del mismo modo que la adición de estrógeno a los alimentos, lo cual es una mala idea". El Dr. Sheehan está muy preocupado por el alto contenido de estrógeno en las fórmulas basadas en soja. Piensa que los niños alimentados con estas fórmulas han sido puestos en riesgo en un "experimento con niños, que es a gran escala, incontrolado, y básicamente no monitoreado". El Dr. Fitzpatrick trae a colación otro punto en disputa: él cree que la soja puede combinarse con otros xenoestrógenos (como los plaguicidas). Fitzpatrick escribe que "a causa del potencial para causar efectos sinérgicos, la exposición de seres humanos a todos los disruptores endocrinos, como la soja, se requiere con urgencia que las isoflavonas sean reducidas".
Soja Parte II
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