#1 Evolución del Hombre
Leí en la revista "VIVA" esto:
La Tierra tiene 4.500 millones de años. Y el hombre, incluyendo a todos sus antepasados (los hominidos), vive en ella apenas desde hace 7 millones. Un suspiro. Un pequeño fragmento hidtórico cond etalles que todavía se desconocen. Enigmas que al trabajo de paleontropólogos no logra develar porque, cada vez aparece un nuevo hueso, los interrogantes se multiplican.
En los últimos cinco años se desterraron piezas que obligan a escribir y reescribir la fascinante historia de cómo una criatura de rasgos simiescos, através de sucesivos vaivenes de la evolución, le cedió el paso al hombre moderno. Con cada halazgo se inaguran nuevos caminos para entender que ese proceso no fue lineal, como se representaba en los viejos libros de biología, sino más bien un entramado complejo, más parecido a un gran árbol con múltiples ramas.
El descubrimiento reciente más comentado tuvo como escenario la Isla de Flores, en Indonesia; de allí la denominación Homo floresiensis (Hobbit) para designar a una criatura que vivió hace 18 mil años, que medía menos de un metro de altura (91 centímetros) y tenía un cerebro más chiquito que el de los chinpancés. Encontraron sus huesos en septiembre de 2003, durante excavaciones en la cueva de piedra caliza Liang Bua. El equipo de australianos que comandaba la misión quedó envuelto en asombro al encontrar un nuevo homínido pero esta vez, pigmeo.
Su cuerpo pequeño, según los científicos, responde a un motivo posible: podría ser una adaptaciñin a su medio. Es decir, ante una oferta limitada de alimentos, un proceso de selección natural favoreció a los ejemplares mñas pequeños, que requieren menos calirías para sobrevivir. Los análisis de los grupos de huesos indican que ese Homo florensiensis vivió en un período calculado entre 95mil y 12mil años atrás. Y parece que ya fabricaba herramientas de piedra, podía hacer fogatas y hasta cazaba en grupo. En esa época convivía con ratas gigantes y con el temible dragón de Komodo (un lagarto que todavía hoy pasea su ferocidad en esa isla).
En el documental Máximo superviviente: El mistério de nosotros mismo, National Geographic Channel muestra detalles de este hallazgo y analiza el misterioso camino que llevó a la aparición de la especie actual, la nuestra, la del Homo sapiens sapiens. El profesir Bert Roberts, un experto en evolución y en desarrollo de la Tierra, aparece en ese Especial con un entusiasmo entendible (para quienes estudian el pasado de nuestra especie, cada nuevo fósil e sun tesoro incalculable): "Hasta el año pasado, por esta mismo época, no teníamos pruebas de la existencia de esta criatura diminuta y ahora, de pronto, hay que reevaluar todo lo que se sabe debido a este descubrimiento", comenta. Y remata cib una frase que se hace carne en cada paleontropólogo: "Un descubrimiento basta. Un esqueleto es suficiente para decir que toda nuestra concepción de la história humana es errónea".
La importancia del hallazgo es algo que arranca más palabras, conceptos que ayudan a entender por qué el pigmeo de la Isla de Flores induce a esa revisión histórica. "Desde hace tiempo se pensaba que nuestra especie, Homo sapiens, fué el único habitante del planeta hace 30 mil años, desde que el último de los Hombres de Neanderthal desapareció en Europa occidental. Pero el descubrimiento del Homo floresiensis demuestra la falsedad de ese paradigma.
Durante la mayor parte de la historia humana compartimos el mundo con almenos una especia de homínido y la situación actual (en donde somo la única especie sobreviviente) es anormal. Tendemos a pensar que siempre fué así pero eso fue atípico en nuestro pasado evolutivo. Las extinciones de los linajes humanos fueron moneda corriente y hay muchas ramas muertas en el árbol del género Homo que no han dejado descendencia. Esta especie enana e suna de ellas", se explaya Roberts. Claro que el escepticismo también es parte (fundamental) de cualquier conclusión científica. No faltaron quienes señalaron que los huesos encontrados en Flores podrían pertenecer a un individuo moderno con algún trastorno patológico. Para ellos, Roberts también tiene una respuesta: "Desenterramos los restos de por lo menos siete individuos de ese tamaño; de modo que sería extremadamente improbable que todos esos ejemplares hayan sido enanos microcéfalos"@
Bueno... sigue un poco más, pero hasta acá me pareció lo más interesante.
Ciao.
La Tierra tiene 4.500 millones de años. Y el hombre, incluyendo a todos sus antepasados (los hominidos), vive en ella apenas desde hace 7 millones. Un suspiro. Un pequeño fragmento hidtórico cond etalles que todavía se desconocen. Enigmas que al trabajo de paleontropólogos no logra develar porque, cada vez aparece un nuevo hueso, los interrogantes se multiplican.
En los últimos cinco años se desterraron piezas que obligan a escribir y reescribir la fascinante historia de cómo una criatura de rasgos simiescos, através de sucesivos vaivenes de la evolución, le cedió el paso al hombre moderno. Con cada halazgo se inaguran nuevos caminos para entender que ese proceso no fue lineal, como se representaba en los viejos libros de biología, sino más bien un entramado complejo, más parecido a un gran árbol con múltiples ramas.
El descubrimiento reciente más comentado tuvo como escenario la Isla de Flores, en Indonesia; de allí la denominación Homo floresiensis (Hobbit) para designar a una criatura que vivió hace 18 mil años, que medía menos de un metro de altura (91 centímetros) y tenía un cerebro más chiquito que el de los chinpancés. Encontraron sus huesos en septiembre de 2003, durante excavaciones en la cueva de piedra caliza Liang Bua. El equipo de australianos que comandaba la misión quedó envuelto en asombro al encontrar un nuevo homínido pero esta vez, pigmeo.
Su cuerpo pequeño, según los científicos, responde a un motivo posible: podría ser una adaptaciñin a su medio. Es decir, ante una oferta limitada de alimentos, un proceso de selección natural favoreció a los ejemplares mñas pequeños, que requieren menos calirías para sobrevivir. Los análisis de los grupos de huesos indican que ese Homo florensiensis vivió en un período calculado entre 95mil y 12mil años atrás. Y parece que ya fabricaba herramientas de piedra, podía hacer fogatas y hasta cazaba en grupo. En esa época convivía con ratas gigantes y con el temible dragón de Komodo (un lagarto que todavía hoy pasea su ferocidad en esa isla).
En el documental Máximo superviviente: El mistério de nosotros mismo, National Geographic Channel muestra detalles de este hallazgo y analiza el misterioso camino que llevó a la aparición de la especie actual, la nuestra, la del Homo sapiens sapiens. El profesir Bert Roberts, un experto en evolución y en desarrollo de la Tierra, aparece en ese Especial con un entusiasmo entendible (para quienes estudian el pasado de nuestra especie, cada nuevo fósil e sun tesoro incalculable): "Hasta el año pasado, por esta mismo época, no teníamos pruebas de la existencia de esta criatura diminuta y ahora, de pronto, hay que reevaluar todo lo que se sabe debido a este descubrimiento", comenta. Y remata cib una frase que se hace carne en cada paleontropólogo: "Un descubrimiento basta. Un esqueleto es suficiente para decir que toda nuestra concepción de la história humana es errónea".
La importancia del hallazgo es algo que arranca más palabras, conceptos que ayudan a entender por qué el pigmeo de la Isla de Flores induce a esa revisión histórica. "Desde hace tiempo se pensaba que nuestra especie, Homo sapiens, fué el único habitante del planeta hace 30 mil años, desde que el último de los Hombres de Neanderthal desapareció en Europa occidental. Pero el descubrimiento del Homo floresiensis demuestra la falsedad de ese paradigma.
Durante la mayor parte de la historia humana compartimos el mundo con almenos una especia de homínido y la situación actual (en donde somo la única especie sobreviviente) es anormal. Tendemos a pensar que siempre fué así pero eso fue atípico en nuestro pasado evolutivo. Las extinciones de los linajes humanos fueron moneda corriente y hay muchas ramas muertas en el árbol del género Homo que no han dejado descendencia. Esta especie enana e suna de ellas", se explaya Roberts. Claro que el escepticismo también es parte (fundamental) de cualquier conclusión científica. No faltaron quienes señalaron que los huesos encontrados en Flores podrían pertenecer a un individuo moderno con algún trastorno patológico. Para ellos, Roberts también tiene una respuesta: "Desenterramos los restos de por lo menos siete individuos de ese tamaño; de modo que sería extremadamente improbable que todos esos ejemplares hayan sido enanos microcéfalos"@
Bueno... sigue un poco más, pero hasta acá me pareció lo más interesante.
Ciao.
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¿En qué quedamos? Los homínidos están sujetos a los mismos procesos biológicos de los demás mamíferos o no? ¿Por qué los mismos procesos actúan de una forma en una especie y de otra, totalmente distinta en otras?
)
(y estoy tan vagaaaaaaa...