"La genómica, que ha sido muy importante, era la secuenciación de los genes, de los genomas, pero esos genomas sintetizan proteínas y esas proteínas no se sintetizan como tal, sino que se modifican, interaccionan con otras, etcétera. Y ése es el siguiente nivel que tenemos que entender, cómo interaccionan entre sí las proteínas y cómo llevan a cabo sus funciones, porque el genoma solo no nos dice cómo funciona nuestro organismo", Registrarse Inicia sesión Luis Serrano, pionero del diseño de vida artificial, biólogo molecular del Centro de Regulación Genómica de Barcelona (CRG).

Periodista: La proteómica quiere, en último extremo, entender cómo funciona nuestro organismo.
Luis Serrano: Sí, cómo se modifican e interaccionan entre sí las proteínas y cómo contribuyen a que una célula de hígado sea de hígado y no de músculo. Y cuando hay una mutación, qué es lo que ocurre.

P: El proteoma ¿es como la fotografía de una célula con sus proteínas actuando en un momento concreto?
LS: En cierta forma sería entender en un momento dado qué proteínas hay, cómo interaccionan y qué es lo que hacen, pero nuestro cerebro no es capaz de entenderlo. Y ahí entramos en la biología de sistemas. Hay que tener los componentes y cómo se relacionan entre sí, y ser capaces de introducirlo todo en un programa de ordenador que pueda simular esa complejidad que nuestro cerebro no puede abarcar.

Eso y lo que va a venir, la biología sintética, el diseño racional de organismos. Cuando hablamos de biología de sistemas, yo pongo una analogía. Si yo miro a los componentes de un avión individualmente, en algunos casos puedo adivinar su función, por ejemplo, el ala; pero en otros casos sólo puedo entenderlo dentro del conjunto. Pues la biología de sistemas es intentar entender todas las piezas de una célula, de un proceso biológico o de un organismo, ponerlas juntas y ser capaz de simular cómo interaccionan o se comportan entre ellas, de tal forma que podamos hacerlo dentro del ordenador.

P: ¿Pero trabajan con células y organismos vivos o sólo con ordenadores?
LS: Se necesita la parte experimental y la computacional. Los grupos jóvenes cada vez trabajan más en las dos cosas, en el ordenador y en la poyata. Ya hay simuladores de corazón en los que muchas empresas farmacéuticas, sabiendo cuál es la diana de la droga, simulan cuál es su efecto en el corazón antes de probarlo en pacientes.

P: Habla del diseño de organismos como algo del futuro, pero usted ya lo está haciendo con su famosa "píldora viva". Está rediseñando una bacteria para hacer terapia génica a la carta con pacientes.
LS: Algo así.
Una persona tiene un gen defectuoso que produce una proteína defectuosa que no hace su papel, y eso origina una enfermedad. ¿Cómo se solucionaba hasta ahora? Con terapia génica. Se inyectaba al paciente un virus, ese virus introducía un trozo de DNA que se integraba en su genoma y expresaba la proteína correcta. ¿Cuál es la diferencia con nuestro concepto?, pues que la bacteria entra en la célula y secreta la proteína correcta sin modificar el gen. Ésa es la historia. No estamos inventando nada nuevo, es algo que la naturaleza hizo hace 3.000 millones de años con la mitocondria, que es un órgano unicelular en nuestras células y es la central que produce la energía sin la cual no podríamos vivir. Entonces era una bacteria que se integró en nuestra célula y cumple una función fundamental en la fisiología. Nosotros queremos recrear eso con otra bacteria, la Micoplasma pneumoniae, de forma que podamos controlarla y utilizarla para terapia y un montón de aplicaciones.

La diferencia es que la bacteria no integraría los genes en nuestro genoma, mientras que el virus sí integra el gen. Hay dos vías de terapia génica, una que podría ser la nuestra y otra que sería a través de enzimas de una forma controlada y dirigida. Y nosotros participamos en las dos.

P:Y ¿para cuándo estará lista su "píldora"?
LS: Ahora mismo estamos en la parte primera, en intentar entender cómo funciona al detalle esta bacteria, una de las más pequeñas que existe, porque sólo tiene 680 genes. Otra ventaja es que no tiene pared celular, sólo membrana. Estamos haciendo la proteómica, la genómica, la metabolómica, todo, queremos entender cómo funciona perfectamente. Y una vez que lo sepamos, posiblemente a finales de 2009, haremos la ingeniería, porque tenemos que estar seguros de que no haga un desastre cuando la introduzcamos en una célula.

P: Ustedes están creando organismos, jugando a ser dioses...
LS: El tema de la biología sintética es algo de lo que la población en general debería de estar informada, porque ha empezado con mucha fuerza. Ya hay muchas aplicaciones, desde biotecnología hasta terapia humana en células madre, y políticos y sociedad deberían estar al tanto de ello. En España no se ha discutido nada y, como todo, tiene su aspecto positivo y negativo.

P: El bueno, más o menos, lo puedo intuir, terapias clínicas y fármacos a la carta para enfermedades hoy día mortales. Hábleme del malo.
LS: Una de las posibilidades podría ser el bioterrorismo, y ya he estado en varios comités sobre bioética en Estados Unidos y Europa por problemas de seguridad, de bioterrorismo. Las biologías de síntesis de DNA han progresado enormemente y hoy día, si uno tiene dinero, es posible sintetizar el genoma de un pequeño virus o una bacteria. Hace poco se resucitó el virus de la gripe de 1919, la llamada gripe española... No hace falta gran cosa, sólo tener unas cuantas máquinas de síntesis de DNA. Es cierto que es muy difícil diseñar un virus que mate a mucha gente, pero para crear alarma social sólo hace falta fabricar, como pasó en Estados Unidos, un virus como el ántrax y se crea el caos. Existe esa posibilidad. Hay que ir pensando algo parecido a lo que se hace con la energía nuclear, cómo se podría controlar. Y hay otra parte, la ética...

P: De la que se habla un poco más, pero tampoco demasiado.
LS: Efectivamente. Y si llegara un momento, dentro de 30 o 50 años, que pudiéramos mejorar algunos aspectos de la raza humana, modificar el genoma humano y llegar a vivir 180 años, a una parte de la sociedad podría parecerle más o menos bien por creencias religiosas. Pero hay otro aspecto, que es la brecha social entre los que tuvieran dinero para hacerlo y los que no, entre el Primer y el Tercer Mundo. Si se pudiera mejorar el genoma y sólo ciertos países pudieran permitírselo, estaríamos creando dos grupos humanos. No es sólo un problema de tecnología, sino de acceso a esa tecnología. Aunque hoy por hoy es ciencia ficción.

P: Pero ya se dice que la proteómica es la ciencia de la próxima década.
LS: Estoy hablando de 40 a 50 años. Es bueno tener un debate serio sobre algo que vendrá más pronto o más tarde. Y lo que hará de nuevo es ensanchar las diferencias entre países ricos y pobres, y ensancharlas de una manera que puede ser irreversible, porque si se modifica el genoma humano se crea una nueva especie. Si nuestra píldora funciona tendrá una serie de aplicaciones que podrían mejorar la calidad de vida de mucha gente, pero siempre es bueno que la sociedad, sin caer en histerismos, sopese los pros y contras.

P: ¿Qué aplicaciones puede tener, además de la terapia génica?
LS: La ventaja de hacer terapia génica con un ser vivo, no con un virus, es que podemos meter dentro del organismo redes muy complejas que pueden sintetizar desde insulina a un compuesto químico. Digamos que habría tantas aplicaciones como imaginación tuviera el que las fuera a desarrollar. Otra cuestión es lo que cuesta desarrollar cada una de esas aplicaciones y los controles, porque meter una bacteria en un cuerpo humano no es cualquier cosa. Y luego está la complejidad del desarrollo. De hecho, creemos que lo realmente patentable es el organismo ya modificado y listo para utilizar, porque la idea ya ha abundado en ciencia.

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