#20 Re: Revierten efectos cognitivos de la pobreza
La pobreza no es una enfermedad, pero la desnutrición crónica, sí:
¿Por qué el hambre en los más chicos deja huellas serias e irreversibles? El cerebro es el órgano que más rápido crece en los humanos: a razón de dos miligramos por minuto. Cuando nacemos el cerebro pesa 350 gramos y llega a los 900 gramos en 14 meses, lo que equivale al 80 por ciento del peso del cerebro de un adulto. La desnutrición detiene ese crecimiento cerebral. El doctor Alejandro O'Donnell, titular del CESNI lo explica en términos casi cibernéticos: "El cerebro empieza a crecer muy rápidamente en el tercer trimestre del embarazo y continúa hasta el segundo año de vida con menor velocidad. Después del segundo año de vida el cerebro ya está construido: lo que falta es que los chips se unan. Y lo que hace que los chips se unan es la estimulación: hablarles, jugar con los chicos, leerles. A menudo, en gente muy humilde, esos estímulos no se dan."
De nuevo, el hambre de los más chicos aparece asociado directamente con la pobreza. La doctora Norma Piazza, secretaria del Comité de Nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría, explica: "El chico que no se alimentó bien en los primeros años de vida tiene más trastornos de aprendizaje, con lo que su educabilidad cae. Lo que vemos a menudo es el deterioro en el lenguaje, que es el conductor para el desarrollo de la inteligencia. En La Plata hay un estudio hecho por un equipo de profesionales excelentes que demuestra que los chicos de clase media que ingresan a la escuela tienen un promedio de tres mil experiencias de lecturas; los chicos de las poblaciones marginales llegan con veinte. De manera que, además de la mala alimentación, también padecen de falta de estímulo por parte del grupo familiar: mamá que no habla, hijo que tiene trastornos de lenguaje."
Las secuelas de ese agravio a la vida que es la desnutrición infantil empiezan antes del nacimiento con la desnutrición de la madre, casi siempre en hogares paupérrimos. "Lo que se ve en mayor cantidad, aunque no tengo cifras —explica O'Donnell— es que ha aumentado el porcentaje de recién nacidos de bajo peso. Esos chicos son los que tienen más complicaciones. Son los chicos que después, cuando adultos, tienen de quince a veinte veces más posibilidades de morirse antes de los treinta y cinco años; son quienes tienen más riesgo de padecer hipertensión, arterioesclerosis, infarto, enfermedades coronarias, diabetes: se mueren antes quienes pertenecen a este grupo de desnutridos fetales, como les llamamos nosotros."
Otro de los efectos devastadores de la desnutrición es la baja talla. O'Donnell afirma que la estatura de los habitantes de un país habla de su calidad de vida: "Todos los pueblos del mundo tienen la misma potencialidad de crecimiento. Y si no somos todos iguales es porque los suecos y los holandeses se alimentaron muy bien, y tienen vacuna, limpieza, ausencia de pobreza extrema desde hace más de cincuenta años."
De
aquí
Saludos!