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Ciencia contra pseudociencia

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Originalmente publicado por eMMa 89...7

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    antifascist2 escribió hace 6 meses
     
    #1 Ciencia contra pseudociencia
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  • #61 Re: Ciencia contra pseudociencia

    Originalmente publicado por eMMa 89 Ver mensaje
    Para la ciencia no es beneficioso en algun sentido que exista la pseudo-ciencia??
    La pseudociencia no tiene mucho de beneficioso. Tal vez el único provecho que puede sacarsele es, como ya se dijo arriba, obtener de la pseudociencia ejemplos de las cosas que no deben hacerse en ciencia. Por ejemplo, los pseudocientificos recurren frecuentemente a falacias lógicas, y estos ejemplos pueden darnos lecciones valiosas cuando se estudian el proceso de investigación.

    Si hablamos de los daños que produce la pseudociencia, si se pueden mencionar muchos. La homeopatía no funciona en absoluto y quienes recurren a los remedios homeopaticos corren el peligro de empeorar su estado de salud recurriendo a estas practicas. En el caso de LHC, se corrió el rumor de que iba a producir el fin del mundo, y por supuesto se generaron campañas totalmente innecesarias para infundir terror en la población. Y en todos los casos, al menos, el daño consiste simplemente en la difusión de la desinformación.

    Originalmente publicado por Kryptonyte Ver mensaje
    Hablanos un poco del proyecto HAAR...
    El HAARP es un proyecto que tiene como fin estidiar la ionosfera. Se transmiten ondas de radio de alta frecuencia para excitar la atmosfera y un conjunto de detectores en tierra analizan los procesos físicos que ocurren.

    Puede leerse mas información en:

    http://www.haarp.alaska.edu/haarp/gen.html
    http://www.haarp.alaska.edu/haarp/faq.html

    También se relaciona este programa con una teoría conspirativa (supuestamente sirve para controlar el clima y para otros objetivos siniestros). Lo extraño es que la atmosfera de la Tierra es bombardeada constantemente por radiación, ya sea la radiación electromagnetica del sol, el viento solar y o los rayos cosmicos del espacio en cantidades mucho mas sustanciales que lo que puede lograr el proyecto HAARP, y a nadie parece preocuparle.

    Sobre la teoría conspirativa:

    http://www.malaciencia.info/2005/12/...spiranoia.html
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  • #62 Re: Ciencia contra pseudociencia

    Encontré este artículo de Bunge:
    ¿Qué son las pseudociencias?

    Una seudociencia es un montón de macanas que se vende como ciencia. Ejemplos: alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico, grafología, ovnilogía, parapsicología y psicoanálisis. Una seudociencia se reconoce por poseer al menos un par de las características siguientes:
    - Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica.
    - Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad Duke existió en un tiempo el laboratorio parapsicológico de J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del doctor Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.
    - Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace solo en detalles y como resultado de disensiones dentro de la grey.

    -Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del argumento honesto.
    - No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan o usan leyes generales.
    -Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telequinesis contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que solo un cerebro individual pueden recordar.
    - No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen tratos con la psicología experimental o con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias propiamente dichas forman un sistema de componentes interdependientes.
    - Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del placer obedece al «principio del placer». Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas.
    - Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada. Ni admite ignorar algo: tiene explicaciones para todo. Pero sus procedimientos y recetas son ineficaces por no fundarse sobre conocimientos auténticos. Al igual que la magia, tiene aspiraciones técnicas infundadas.
    - Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos abiertos a la comunidad científica. Los científicos, en cambio, someten sus ideas a la crítica de sus pares: someten sus artículos a publicaciones científicas y presentan sus resultados en seminarios, conferencias y congresos.


    Veamos en un ejemplo cómo obran los científicos cuando abordan problemas que también interesan a los seudocientíficos. En 1998 los psicobiólogos J. S. Morris, A. Ohman y R. J. Dolan publicaron en la célebre revista Nature un trabajo sobre aprendizaje emocional consciente e inconsciente en la amígdala humana. Ya que este artículo trata de emociones conscientes e inconscientes, parecería que debiera interesar a los psicoanalistas. Pero no les interesa porque los autores estudiaron el cerebro, mientras que los analistas se ocupan del alma: no sabrían qué hacer con cerebros, ajenos o propios, en un laboratorio de psicobiología.
    Pues bien, la amígdala cerebral es un órgano diminuto pero evolutivamente muy antiguo, que siente emociones básicas tales como el miedo y la furia. Dada la importancia de estas emociones en la vida social, es fácil imaginar los trastornos de conducta que sufre una persona con una amígdala anormal, ya sea atrofiada o hipertrófica. Si lo primero, no reconocerá signos peligrosos. Si lo segundo, será propensa a la violencia.
    La actividad de la amígdala cerebral puede registrarse mediante un escáner PET. Este aparato permite detectar objetivamente las emociones de un sujeto en cada lado de su amígdala. Sin embargo, tal actividad emocional puede no aflorar a la conciencia. O sea, una persona puede estar asustada o enojada sin advertirlo. ¿Cómo se sabe? Agregando un test psicológico a la observación neurobiológica. Por ejemplo, si a un sujeto normal se le muestra brevemente una cara enojada y enseguida después una cara sin expresión, informará que vio la segunda pero no la primera. ¿Represión? Los científicos citados no se contentaron con bautizar el fenómeno. Repitieron el experimento, pero ahora asociaron la cara enojada con un estímulo negativo: un intenso y molesto ruido «blanco», es decir, no significativo. En este caso, la amígdala fue activada por la imagen visual, aun cuando el sujeto no recordara haberla visto. O sea que la amígdala cerebral «sabe» algo que ignora el órgano de la conciencia (cualquiera que este sea).
    En principio, con el método que acabo de describir escuetamente se podría medir la intensidad de una emoción. Por ejemplo, se podría medir la intensidad del odio que, según Freud, un varón siente por su padre. Sin embargo, antes de proceder a tal medición habría que establecer la existencia del complejo de Edipo. Pero este no existe, como lo mostraron las extensas investigaciones de campo del profesor Arthur P. Wolf condensadas en su grueso tomo Sexual Attraction and Childhood Association (Stanford University Press, 1995).
    Las seudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a la luz de la ciencia. Pero mientras tanto infectan la cultura y algunas de ellas son de gran provecho pecuniario para sus cultores. Por ejemplo, un psicoanalista latinoamericano puede ganar en un día lo que su compatriota científico gana en un mes. Lo que refuta el refrán «no es oro todo lo que reluce».
    Artículo publicado originalmente en el diario La Nación, de Argentina.


    Y me gusta mucho esto de Popper:
    "La perspectiva errónea de la ciencia se descubre por su avidez de ser verdadera."

    Saludos!
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  • #63 Re: Ciencia contra pseudociencia

    Excelente, Cobet (y por supuesto Mario Bunge).
    Sin embargo, pienso que la caracterología y el psicoanálisis moderno (no el freudiano, sino por ejemplo el transaccional) se apartan bastante de esta definición de pseudo-ciencia, y podrían considerarse ciencia en pañales.
    Por ejemplo, los textos de E. Berne son muy objetivos, y se basan en experimentación, aunque muy circunscrita. Personalmente he podido comprobar que muchas de las cosas que dice son ciertas.
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