Y por más ganas que le ponga para sumarme al coro de defensores de la consigna "Peretti es un grande" no me sale. Podrá ser un gran actor cómico (en Tiempo de Valientes estuvo grandioso, como así también en alguna impronta histriónica de Los Simuladores), pero como actor dramático no le creo nada.
Y lo mismo me pasa con los otros protagonistas, Luis Machín y Nancy Duplaa, siempre sobreactuando. Al punto que los actores secundarios (como Pepe Monje o Mario Pasik) terminan siendo mucho más creíbles.
Escuchar la voz de Peretti daba risa, pero esa risa que da algo patético. No se sabía si el que había vuelto de la muerte era Gardel o algún otro tanguero.
Aunque ya me imagino la crítica mañana en los medios (sobre todo en Clarín, defendiendo la empresa): una obra de arte, una joya, etc.
Para mí, por lo que vi hasta ahora, hubiera sido mejor que el hombre no volviera de la muerte.