Artículo: Los beneficios de tener un perro
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Primero me adoptó un lobo, de los nacidos en cautiverio para repoblar el corredor Chichináutzin (los bosques de altura cerca de donde vivo). Después de ser atacado y estar bien lastimado, se trepó la reja de dos metros de alto y se escondió abajo de los sillones de espera, del consultorio de Vicky. Cuando lo ví me penetró con su mirada. Desde que tengo 2 años de edad, me entiendo con lobos silvestres: por alguna razón de nacimiento, me adoptan. Lo primero que hice fué ir por agua: la fama del hombre lobo viene de cuando los atacaba la rabia! Y bebió como náufrago. Unas croquetas y lo pude acariciar. Seguidamente lavar heridas y curarlo. Su pelo tapó todas las cicatrices.
Vicky tenía entonces una rodesiana llamada Psique: no sólo dejó entrar al lobo, sino que fué su último (y mejor) tomance. Al lobo lo apodé Soloco, abreviación de "Solovino el Coyote loco". Acá en los Altos de Morelos, al lobo lo llaman coyote (aunque realmente, son especies diferentes). Fué mi inseparable compañero y copiloto durante seis años.
Murió de viejo Soloco, y me adoptó un labrador cruzado con chao-chao, de color negro; era callejero, abandonado en Tepoztlán con nueve meses de edad. Lo bauticé Iván (aunque los niños del mercado lo llamaban Popeye, según supe después y era su caballito). Se volvió mi inseparable compañero y copiloto durante 4 años. Murió de causas desconocidas (sospecho de un vecino que asesinó a sus propios perros de pelea, un tipo altamente esquizofrénico, que bien pudo lanzarle carne con vidrio molido). El veterinario (y gran amigo) que atendió sus últimos momentos, tenía una golden jóven que encontraron en la calle y buscaba un hogar: Cleopatra se llama, abreviado a Cleo, ahora mi compañera y copiloto. Tenemos además cuatro gatos que eran uña y mugre con Iván Labrador: la más grande, Nieve, ya duerme otra vez en el sillón de mi recámara. Cleo (y Soloco e Iván) duerme en mi alfombra; dejo mi puerta siempre abierta, para que puedan entrar y salir según necesiten.
Los otros gatos nada más comen a escondidas y una duerme en la recámara de Vicky. Ocasionalmente los encuentro por el jardín, listos para la huída. Espero que pronto sigan el ejemplo de Nieve, que hace currumacos a la Cleo.
Tener hijos me entrenó para entender mascotas. ¡¡ABRAZOS!!Última edición por Jean Loup; 22/07/2012 a las 14:59
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feliz poseedor de 2 perros, uno mezcla de 10 años, y un caniche de 1 año. Viven en casa como reyes realmente, ya que nos desvivimos por ellos.
Sin embargo, si me mudara solo no tendría un perro, sería egoísta de mi parte tenerlo para disfrutarlo solamente las 3 o 4 hs que este despierto en casa.
Es algo que no está comentado en la nota, (que por cierto, es excelente), pero creo que los perros, más aún cuando son cachorros, sufren el estar solos por mucho tiempo.
Tengo compañeros/as de la facu que viven solos, que querrían comprarse un perro, pero que aparte de trabajar, estudian. ¿Acaso no deberían disfrutar en partes iguales tanto la persona como su mascota?
Bueno, solo eso, quería decirlo, ya que me parece un factor importante a la hora de tener un perro.
Saludos,
Darío -
Muy cierto. Por éso Cleo es mi copiloto (en una Combi VW de 7 plazas, año 1973). Le dejo las ventanas abiertas a medias cuando manejo (porque luego salta tras otros perros, si están totalmente abiertas), para que pueda asomar la cabeza: le encanta!! También siempre estaciono a la sombra, con agua en su platito y no más de cinco minutos. Si voy a tardar, le pongo su correa (no usa collar sino arnés) y pasea conmigo. Cuando como en el mercadito local, se acuesta abajo de mi banca.
Los gatos en cambio, salen a pasear por su cuenta. El jardín de la hacienda es suficientemente grande, tanto para los gatos que viven semi-silvestres, como para cansar a Cleo cuando le dá la hora de correr a lo loco (como antes de salir a caminar; muy importante caminar con ellos). Tengo la suerte de que los lados de la carretera son bosque, ahí puede Cleo correr suelta, explorar un poco, hacer sus cositas ···(así, ni tengo que limpiar mi jardín!)
No pertenezco al grupo que ama los perros: amo los animales. No sólo vertebrados, el mundo de los invertebrados es fascinante. Con mi gran jardín viven silvestres, como algunas mantis, las telarañas son importante control de mosquitos, algunos gusanos se vuelven mariposas alucinantemente enormes, unas abejas adoptaron un bote como colmena y me conocen; las sociedades de abejas, avispas, hormigas son fascinantes.Última edición por Jean Loup; 23/07/2012 a las 15:11
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Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. Tengo un Siberian Husky de 12 años, está con nosotros desde los 45 días, dijimos que iba a estar afuera y termino ocupando toda la casa,lo
amo, no quiero pensar que va a pasar cuando ya no esté, pero lo disfruto mucho, dedico mucho tiempo a él, a lo que necesita, trato de no dejarlo solo porque se pone muy triste y
llora, así que salgo poco por este motivo. Son una gran compañía para todos, por eso no entiendo a esa personas que no quieren a estos hermosos animales.

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