Martes 20hs. Showcase Belgrano... Club La Nacion. Marttes a las 24hs. posteo critica...
Mañana es la de la revista la cosa, pero no gane las entradas! Sino las regalaba aca...
Sencillamente EXPECTACULAR, si tubiera una cara de enfadado con la mascara ya seria insuperable, como siempre bien por Hot Toys.
Respecto a la critica del ensace...
simplemente ....
....
y memuero de ganas, esa critica me ha puesto los pelillos de punta (incluso unos que molestan) y si solo estoy deacuerdo con la mitad de la critica VOY A SER EL TIPO MAS ALEGRE DEL MUNDO!!
La dejo de nuevo aqui transcrita, porque creo que solo hay un minispoiler que me supponia y no me hace daño, y supongo que a vosotros tambien, pero en cualquier caso lo repongo en otro spoiler dentro del spoiler...
Spoiler
Los Vengadores: la crítica de la película
Ya hemos visto la película del año y te contamos nuestras impresiones. Hemos intentado evitar los spoilers, pero podría haber alguno de escasa importancia.
"Best Blockbuster Ever!", escribí en la hoja de opiniones que pasan en los pases de prensa para que juzgues la película que acabas de ver. Y era consciente de que era más falso que un duro de cuatro pesetas, pero lo apresurado del momento, en caliente, nada más terminar de ver Los Vengadores, era lo que exigía. Algo que alguien fuera a leer, no una larga diatriba sobre este filme que no es "Best Blockbuster Ever!", por un sencillo motivo: las palabras han dejado de servirnos. Blockbuster se queda corto para definir Los Vengadores. Es más, muchísimo más que eso. Es el sueño más ambicioso hecho realidad que haya tenido jamás el más empedernido de los lectores. Es una metáfora certera del tiempo que nos ha tocado vivir. Es un divertimento a todas luces inteligente y suntuoso. Es una bofetada a todos los cineastas que piensan que no se pueden conjugar el espectáculo superlativo, la caracterización precisa de los personajes y una trama imprevisible que rompe en mil pedazos las estructuras clásicas a las que nos hemos acostumbrado en todos estos años de cine palomitero. Es el fin de un largo camino, el de Marvel Studios hacia la cima del entretenimiento, pero también el comienzo de algo nuevo, de algo que cambia el paradigma y hace que tengamos que revisar los esquemas que veníamos utilizando hasta ahora. Se han quedado viejos, superados, pulverizados por esta colosal obra maestra que es puro Marvel, puro Vengadores y puro Whedon, a partes iguales y sin que choquen en ningún momento
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Es hipnótica la manera en la que Joss Whedon, "Is My Master Now And Forever", ha hecho suyos unos personajes que le son tan ajenos, utilizando las mismas herramientas a las que nos tiene acostumbrados a sus seguidores. Iron Man, Thor y el Capitán América son las leyendas, las piezas fundamentales sobre las que se asientan Los Vengadores, el reclamo que lleva a la gente al mayor team-up cinematográfico que se haya realizado jamás, y todos ellos son caracteres a los que, de alguna u otra forma, se ha aproximado Whedon en su obra: por ejemplo, no es difícil ver al Capitán América en Riley, aquel novio black ops de Buffy. Sin embargo, la clase de personajes que ha bordado el genio en su obra, aquellos por los que siente una mayor querencia, son los femeninos, con una fuerte individualidad, construidos a sí mismos; o las almas atormentadas, perseguidas por sus propios errores y a la búsqueda de la redención. En Los Vengadores, están representados por La Viuda Negra, Hulk u Ojo de Halcón, que se alzan como la voz a través de la que narrar la historia, la que permite que los espectadores se metan en su piel y se sientan partícipes de cuanto está ocurriendo como si fuera algo que les afectara, en lugar de contemplarlo como una situación lejana. Por mucho que haya dioses y monstruos de por medio, el resultado es que te metes a fondo en la historia y, sobre todo, en las sensaciones que produce la historia. Es sintomático que salgas de Los Vengadores deseando ver la siguiente película de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra, y también las siguientes visitas a la pantalla grande de los iconos principales, pero sales sobre todo deseando que Natasha, Clint y Bruce tengan su oportunidad, porque las merecen por encima de cualquier consideración. Mientras Tony, Steve y Thor cumplen su papel, mientras tu corazón late como una apisonadora cuando Iron Man viste su nueva armadura, el Capi asume el liderazgo o Thor convoca a los truenos, son Natasha, Clint y Bruce con quienes te identificas, quienes hacen que te emociones, que te importe lo que ocurre hasta que te saltan las lágrimas y te invaden las emociones como pocos filmes llegan a hacerlo. Son personajes de diálogos exquisitos, de esos en los que cada palabra tiene un significado y a los que Whedon saca el mayor partido imaginable. Lo que en otros filmes, incluidos los de Marvel, sería un bonito culo que agitar delante del respetable, aquí se alza como elemento esencial, algo sólo posible si cuentas con extraordinarios actores de los que sacar petróleo. En ese sentido, hay que indicar que Robert Downey Jr. está glorioso, vistiéndose con las extraordinarias frases que le escribe Whedon, quien consigue que sea más Tony Stark de lo que lo ha sido nunca, pero son Scarlett Johansson, Mark Ruffalo y Jeremy Renner las piezas dramáticas sobre las que se asienta toda la función.
Ha repetido Whedon hasta decir basta que su primordial objetivo a la hora de hacer la película estaba en encontrar los motivos lo suficientemente convincentes para que este puñado de personalidades tan distintas, que están destinadas a chocar una y otra vez, decidan dejar de lado sus discrepancias y unirse contra un enemigo común. Lo que otro director más efectista hubiera dado por hecho ("¿Que por qué se unen? Porque son superhéroes y tienen un gran malo con el que luchar. Punto"), Whedon lo ha convertido en la columna vertebral de la trama. Sirve también para cumplir a rajatabla las reglas incuestionables de todo gran encuentro de superhéroes, y más si estamos en el Universo Marvel: antes de luchar codo a codo, deben repartirse estopa de la buena. Y vaya si se la reparten. Con todo lo que tienen, con el escudo, con la armadura, con los puños gamma, con la dialéctica. ¡Qué dialéctica! Lo contemplas con deleite, porque es muy espectacular, pero crees que se trata de un mero trámite, cuando todavía no te has dado cuenta del propósito verdadero del director. Es en esta primera parte del filme en la que se ríe de la manoseada forma del cine espectáculo, al mismo tiempo que aprovecha lo mejor que tiene sin que apenas te des cuenta. Y entonces es cuando llega el momento de que todo cobre sentido, de que una pieza encaje y por fin puedes ver el puzzle. Llegado ahí, ya te has descubierto ante Whedon; ya te corren las lágrimas por las mejillas, porque es una tragedia, en apariencia insignificante, la que el director utiliza como resorte para encender la máquina, para que los personajes den el salto, para que el espectador entienda el genial engaño de Loki. No puede ser de otra forma, porque lo que hace el Dios de las Mentiras es engañar y manipular; porque, en los tebeos, el nacimiento de Los Vengadores es fruto de una de esas mentiras de Loki, que acaba por salir exactamente al revés de como espera el villano, al igual que aquí. Siendo una película de Joss Whedon de pies a cabeza, no es posible ser más fiel al concepto de lo que significan Los Vengadores, porque sigue a rajatabla la literalidad de lo que se nos dice en los tebeos: "¡...Y llegó el día, un día como ningún otro, en el que los Héroes Más Poderosos de la Tierra se unieron para hacer frente a las amenazas que no podían vencer por separado!". Es eso, y es eso sin aditivos ni conservantes. Sobre todo es eso sin perversiones del concepto. "Se unen para hacer frente a las amenazas que no podían vencer por separado". No porque lo pida un burócrata, un político o un banquero.
Digo que Whedon engaña a los espectadores porque es así, porque das por hecho que Los Vengadores
Spoiler
estarán al servicio de Nick Furia, como lo están en los Ultimates, porque llevas cinco películas viendo como Furia se pasea de aquí para allá, con su Iniciativa Vengadores debajo del brazo... Pero entonces comprendes que eso no te gusta, que eso convierte a estos héroes en esbirros corporativos. Si has estado lo suficientemente atento, llegas a esa conclusión al mismo tiempo que ellos, que reclaman su independencia y su autonomía al margen de Furia y su manera de hacer las cosas, porque, por muy bien que nos caiga el del parche, no hace sino responder a las órdenes del sistema, de esos poderosos que aparecen entre sombras y que nunca simpatizan con la idea del gran grupo de superhéroes, porque han visto que son imprevisibles y, por tanto, difíciles de controlar.
En un momento en que los ciudadanos se sienten atrapados por las decisiones de entes abstractos que los condenan a la precariedad, en un momento en que nada de lo que nos dicen desde la política y el dinero y los trajes y las corbatas es creíble, en un momento en que nos sentimos abandonados ante los dueños del mundo, Los Vengadores se alzan como auténticos héroes del pueblo, al margen de los titiriteros y al servicio de las personas con cara y ojos.
Oh, y todo este gigantesco tapiz ya está encima de la mesa cuando todavía no ha hecho más que empezar la acción. La acción en esta película es equiparable a la de cualquier otro espectáculo cinematográfico de cifras mareantes, sólo que funciona en todo momento al servicio de la historia. No le importa a Whedon pararse, detenerse en medio de las explosiones para desnudarte el alma de sus personajes, y cuando llega la hora de subir el sonido y la adrenalina y la destrucción, está imposiblemente mejor narrado. Porque, por mucho que se empeñen en la escuela de Michael Bay, gran espectáculo cinematográfico no es equivalente a llenar la pantalla de cosas que ni siquiera tienes tiempo de ver y en atontar, por ende, al espectador. Quiere decir disfrutar de cada momento, quererlo atesorar para siempre, sólo para descubrir que, el que viene a continuación, es todavía mejor que el anterior... Y antes de que te des cuenta, has llegado al final, absolutamente agotado, como si hubieras estado allí mismo, porque esta película exige la entrega total del espectador. No te metes amigablemente en ella, con una palmadita en la espalda propinada por Nick Furia. Nada de eso: Hulk te agarra con sus manazas y te mete en ella hasta la cocina. Los Vengadores no es para cobardes.
Me siento insignificante ante este filme cuyo impacto no me atrevo siquiera a imaginar, no porque crea que tal vez estoy siendo excesivamente entusiasta, todo lo contrario, sino porque intuyo que ese impacto va a exceder cualquier expectativa. Durante toda mi vida, me he pasado pensando que la mejor película de superhéroes era Superman. Nunca cambie ni idea, ni siquiera después de ver X-Men, X-Men 2, Spider-Man, Spider-Man 2, Iron Man, Capitán América, El caballero oscuro o cualquier otro título que quieras escribir aquí. Pero Los Vengadores ha conseguido que cambie de idea. Desde el estreno de Los Vengadores, Superman ha dejado de ser la mejor película de superhéroes jamás rodada. Cuando llegó Superman, lo cambió todo, hasta el punto que en a lo largo de este tiempo ha sido el baremo por el que hemos medido el género, la cima de una montaña que no se podía superar. Ahora el paradigma ha vuelto a cambiar. Las palabras, decía antes, las viejas herramientas que usábamos, han dejado de servir. El mundo pertenece a Los Vengadores.
si vieron la pagina de rottentomatoes a la peli de los Vengadores le dan un 97% fresco y ni siquiera se vio en USA... definitivamente sera para verla el fin de semana!!