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A diferencia de años anteriores, esta vez la canasta navideña oficial brilla por su ausencia. Mientras el Gobierno se concentra en la puesta en marcha de las flamantes medidas anticrisis, los supermercados de todo el país aprovechan una oportunidad única: armar y comercializar con libertad el tradicional paquete de los cinco productos más vendidos durante las fiestas, que llegó a las góndolas con un aumento del 39% comparado con el año pasado.
Este año la canasta básica de la mayoría de los supermercados es de 13,90 pesos, conformada por sidra económica, pan dulce, budín, turrón y garrapiñada. Es una copia fiel a la ideada por Guillermo Moreno en 2006 y 2007. Entonces, costó un 10% y un 9% menos, respectivamente.
Según pudo saber Crítica de la Argentina, el polémico secretario de Comercio tuvo la intención de anunciar y promocionar una canasta navideña especial, como lo hizo Cristina Fernández de Kirchner antes de asumir como presidenta el año pasado. El funcionario se reunió con directivos de todas las cadenas de supermercados del país y representantes de las cámaras del sector el pasado 10 de noviembre para armarla.
Se habló, sin detalles, sobre el armado de un chango con productos navideños como en años anteriores. La consigna de Moreno fue imperativa: tenía que ser sólo un 9% más cara que la del año pasado. En 2007, esa misma canasta se vendió a $9,97 y en 2006, a $8,97. De todas formas, la iniciativa oficial no prosperó, contó a este diario uno de los directores ejecutivos de una cadena de hipermercados.
Concentrado en controlar que no se dispare la inflación, que el dólar no suba demasiado o que las grandes multinacionales no despidan gente, al polémico funcionario se le escapó por primera vez la custodia de uno de sus sectores preferidos: el consumo masivo. Pero como en el mercado minorista le temen, los supermercadistas estamos vendiendo la famosa canasta básica al costo. Al final hacemos exactamente lo que Moreno quiere para después no tener que escuchar sus quejas, admitió el propietario de una cadena de supermercados del interior.
Ricardo Cáceres, presidente de la Cámara Argentina de Supermercados (CAC) entidad que agrupa a todos los comercios minoristas del sector en el interior reconoció que este año no hay una canasta navideña oficial. La armamos de forma privada, explicó el empresario correntino propietario de los supermercados Impulso.
Consultados sobre este tema, directivos de Wal-Mart, Coto, Carrefour y de los supermercados del holding chileno Cencosud (Disco, Jumbo y Súper Vea) reconocieron que ante la falta de directivas del secretario de Comercio planificaron la venta de una canasta básica especial, destinada a consumidores de bajos recursos, a la que les sumaron otras dos opciones pensadas para públicos de medio y alto poder adquisitivo.
Además de la básica de $13, ofrecemos tres opciones más. Tenemos canastas de doce productos por $25; de 20, por $60; y un pack premium que cuesta unos $90, contó Eugenio Morales, director de mercaderías de Carrefour Argentina.
Desde pasado mañana, 1.000 supermercados chinos de Capital, Gran Buenos Aires, Mar del Plata y Rosario se sumarán a las acciones comerciales de los grandes. Comercializarán una canasta de 25 productos a $80. A mediados de mes extenderán la promoción a 800 sucursales en el resto del país. La canasta tendrá, además de los alimentos tradicionales, cortes de carne o pollo, agregó Miguel Ángel Calvete, gerente general de la Cámara de Autoservicios y Supermercados Chinos (Casrech).
Ante la falta de acción del Estado nacional, los gobiernos de Chaco, Tucumán, Córdoba, Neuquén y Entre Ríos acordaron con las secretarías de Comercio provinciales los precios oficiales de canastas navideñas básicas, compuestas por entre 9 y 15 productos.
Los comercios chaqueños venden un paquete de nueve ítems a $60. En las ciudades bonaerenses de Bahía Blanca y Mar del Plata, costará $75. En Tucumán la venderán a sólo $20, mientras que en Neuquén regalarán unas 60.000 a pedido de su gobernador, Jorge Sapag.
Baja inflación en noviembre
El Gobierno dará a conocer el índice de inflación de noviembre pasado mañana. Según la estimación de la mayoría de los analistas, la cifra real oscilaría entre 0,6% y 0,8%, aunque admitieron que esperan que los números oficiales estén entre 0,3% y 0,4 por ciento. Como ocurrió en octubre, gracias a la crisis internacional la brecha entre las proyecciones privadas y las oficiales continúa achicándose desde que Guillermo Moreno intervino el INDEC, en enero de 2007.
La reducción entre los dos márgenes es la consecuencia de la desaceleración inflacionaria, producto de la contracción en el consumo, la caída global en los precios de las commodities y el menor poder adquisitivo.
Según fuentes extraoficiales, el INDEC anunciaría un índice de inflación de noviembre que no superará el 0,4%, la cifra más baja del año. En octubre cuando comenzaron a sentirse los efectos de la crisis internacional la inflación fue de 0,4% y acumuló en los primeros diez meses del año 6,5 por ciento. De acuerdo con un relevamiento de la firma Finsoport, los precios de los alimentos y de las bebidas registraron durante noviembre un aumento de 0,4%, contra 0,2% de octubre. No obstante, esa tasa resultó 0,5% inferior a la de septiembre (0,9%), según la consultora.
Menos ventas para las Fiestas
Las ventas minoristas caerán o se mantendrán durante los próximos tres meses, incluso a pesar de las tradicionales compras por las fiestas de fin de año. Al menos ésa es la opinión del 60% de los comerciantes consultados por la Cámara de Comercio Argentina (CAC), entidad que reflejó el derrumbe del consumo en noviembre, mes en el que el 76,5% de los comerciantes admitió una disminución en sus ventas, comparado con igual período de 2007.
Según una encuesta de esa entidad, el 28,8% de los comerciantes espera una caída de ventas entre enero y marzo, mientras que el 29,4% estima que el nivel se mantendrá estable. Sin embargo, el mismo estudio reveló que el 41,8% restante espera un aumento en las ventas.
El mayor pesimismo se registró en comerciantes del Gran Buenos Aires. El 33,3% de ellos pronosticó una baja de ventas y el 26,3% respondió que espera estabilidad. Un 40,5% auguró una mejora en el sector comercial.
En Capital Federal, el 22,5% de los consultados dijo que habrá una disminución en las ventas, mientras que el 37,4% previó estabilidad en el corto plazo. El 40% restante opinó que el consumo seguirá cayendo.