Fue un gran homenaje. De última, Rodrigo Barrios siempre tuvo una enorme sensibilidad. Nocaut de una sola mano, con un perfecto gancho zurdo al costado. Lo sufrió el húngaro Janos Nagy, perdedor por nocaut a los 49 segundos del primer round. Homenaje a Los Angeles (el combate se hizo en el Staples Center), donde desfilaron enormes cirujanos del zurdazo al cuerpo (el Púas Rubén Olivares, Julio César Chávez, Shane Mosley); homenaje a Chacón antiguo rival dialéctico, de nuevo amigo, quien tiraba esa mano como pocos y fue derrotado dos veces por Nagy ("voy a vengar a Pablo", había dicho La Hiena); homenaje a sus admirados boxeadores mexicanos, siempre locales en California y cultores del gancho a la zona baja; y un deleite para el boxeo argentino: confirmar que tenemos un campeón mundial metido definitivamente en la elite, en el juego grande de Estados Unidos. ¿Cuánto hace que no contábamos con un elemento de este calibre?
Que la pelea con Nagy, defensa obligatoria del rey superpluma OMB, haya durado menos que una carcajada de La Hiena, supone una gran noticia. Ojo: Nagy (24-1, 14 ko) venía invicto, es fuerte, mañero, fue Nø 1 en el ranking... Ningún paquete, para que quede claro. Y Barrios (46-2-1-1, 33 ko) se deshizo de él con una suficiencia asombrosa.
Luego de tres peleas televisadas en Estados Unidos, Barrios ya no es un desconocido. Le hizo un peleón a Popó Freitas y pasó por encima a Mike Anchondo y Nagy (los tres marchaban invictos al momento de enfrentarse a La Hiena). Ya tuvo pantalla en Showtime y HBO, las dos cadenas más importantes del boxeo mundial. Y allá pega su estilo excéntrico (anteojos oscuros, pañuelo en la cabeza, grito feroz) y su forma de combatir: guerrero de mano picante y varios golpes por round. Aunque el sábado le haya bastado con uno solo.
Entrenado a full (diez semanas en La Pampa, con un período en el medio, donde trabajó en Buenos Aires), fortalecido por un trabajo de complemento de pesas, estricto consumidor de pollo, frutas y agua mineral y dispuesto a evolucionar día a día en el gimnasio (esa mano la mete un boxeador que sabe), Barrios recoge lo que siembra en Santa Rosa. Ese gancho llevaba potencia, bronca, hambre de gloria, velocidad, fortaleza y pasta de campeón. Andá a resistirlo de pie, estimado Janos...