¿Que Opinan? Relatos de un Cura Gay

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    #1 ¿Que Opinan? Relatos de un Cura Gay
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    CRÓNICA / UN RELIGIOSO, ENTRE EL AMOR A DIOS Y LA VIDA MUNDANA
    Historia de la pasión de un cura gay en Bogotá


    Por primera vez en el país, un sacerdote se atreve a hablar de esta
    realidad. Aunque cree que ser homosexual no es ningún pecado, está
    pensando en dejar la sotana.

    El padre Ulises* ya se había quitado el alba cuando entró en la
    sacristía un joven de ojos azules.

    "Me han dicho que tienes una voz muy linda, por qué no cantas el
    Avemaría", le pidió el sacerdote. Al terminar, no pudo evitar
    mirarlo fijamente, pero se tragó las palabras.

    Esa noche se quedó pensando en el muchacho que había irrumpido en el
    templo.

    Días después, se lo encontró en otra misa y no pudo dejar de
    mirarlo. Se fueron a tomar un café y comenzaron un romance a
    escondidas.

    En una sacristía había empezado su amor por los hombres. A los 9
    años, cuando apenas era un acólito, comenzó a sentir atracción por
    otro niño. "Éramos amigos y solo nos acariciábamos".

    Ulises, el último de cuatro hermanos, creció en el seno de una
    familia de clase media de un barrio del sur de Bogotá. "Nos criamos
    católicamente en mi casa. Mi papá era muy rígido".

    Tras realizar su primera comunión, decidió continuar de acólito en
    la iglesia del barrio, donde conoció al niño con el que experimentó
    sus primeros acercamientos homosexuales. Pese a esos encuentros en
    la sacristía, en el colegio siempre trató de ocultar sus
    sentimientos. "A veces sentía esa atracción y pensaba que estaba
    mal, que debía mirar a una mujer".

    Por los comentarios de los amigos y sus padres, en su adolescencia
    tuvo dos novias. "Las aprecie como amigas, oculté con ellas mi
    homosexualidad, hasta que llegó el momento en que dije, soy esto y
    punto".

    Cuando tenía 17 años murió su madre de un infarto y cuatro años
    después falleció su padre de pena moral. Ulises decidió llevar su
    vida de gay sin temor. "Me fue fácil porque no tenía mamá, ni papá
    que me recriminaran".

    En el seminario

    El joven entró al Seminario convencido de su vocación y de que no
    importaban sus sentimientos sexuales para convertirse en
    sacerdote. "Siempre pensé en eso desde acólito, solo tuve una
    crisis, cuando vi que un sacerdote de mi parroquia tenía varias
    mujeres".

    En el Seminario empezó a ver desde el primer día que había otros
    jóvenes homosexuales. "Muchos entraban porque con el sacerdocio
    pueden disimular que no tengan mujer, pero yo estaba convencido de
    mi fe".

    Ulises era discreto en el claustro, donde vivía de lunes a viernes y
    compartía con otro seminarista una habitación. No se metía con
    nadie, pero veía que otros jóvenes tenían relaciones. Estaba
    convencido que ser homosexual no era ningún pecado y en sus clases
    se dedicó a rastrear en la Biblia versículos que hablaran sobre el
    tema.

    "En el Antiguo Testamento se hablaba de orgías, no solo con mujeres
    sino también con hombres. Ya después de eso un evangelista habla
    sobre el homosexualismo. Uno no puede hacer caso a todo lo que dice
    al pie de la letra, porque entonces no comeríamos carne de cerdo".

    Los fines de semana su vida santa cambiaba. Del templo pasaba a los
    bares gay. "Me encanta la música electrónica, los shows, los
    espectáculos, como a cualquier joven".

    En una de esas rumbas conoció a Fernando, un estudiante de
    ingeniería, con el que comenzó a tener una relación. "Ese fue mi
    primer amor. Amanecía con él en su casa o en una residencia".

    Se encontraba en los bares a sacerdotes. Se saludaban solo con
    miradas y cuando se volvían a ver, en algún acto religoso, no hacían
    ningún comentario. "Muchos saben, hasta obispos, pero todo se maneja
    oculto. A algunos los sacan porque se los pillan, pero otros
    terminan".

    Sólo le contó la verdad a su director espiritual. "Me decía que
    tenía que llevar una sexualidad bien llevada así como el sacerdote
    playboy tiene sus chicas, lo mismo le pasa a uno. Uno tiene que ser
    correcto en sus cosas. Me aconsejaba que para contener las
    tentaciones hiciera yoga, pero eso no me funcionaba".

    A Ulises le iba bien en sus estudios de filosofía y teología, pero
    peleaba con su pareja. "Cuando empecé la pastoral, los sábados y
    domingos, no tenía tiempo para él, entonces me decía que yo tenía
    otra persona. Me aburrí y terminamos".

    Tras la separación, el joven seminarista se iba a vivir con un amigo
    y Fernando, de celos, les confirmó a sus hermanos que él era
    homosexual.

    "Uno, que hace parte de un grupo religioso, empezó a sacarme apartes
    de la Biblia y me empezó a decir que eso era pecado. Yo le respondí
    que no tenía ningún espíritu metido, sino que simplemente me
    gustaban los hombres. Terminaron aceptando".

    Ulises terminó a los siete años sus estudios en el Seminario,
    pensando que como sacerdote iban a quedar atrás sus amores y se
    consagraría a Dios.

    Lo ordenaron en la catedral y fue enviado a una parroquia del sur de
    Bogotá como vicario, donde comenzó a trabajar bajo la tutela del
    párroco, a participar en las misas, en los grupos juveniles y las
    charlas a parejas.

    "Ya como sacerdote uno tiene que cuidarse más, porque uno es una
    persona pública, como el actor, y si lo ven a uno en un bar gay la
    gente va a hablar del cura, pues siempre el cura está en boca de
    todo el mundo. Si se viste bien es porque se está robando la plata
    de la limosna".

    En el confesionario de esa pequeña iglesia comenzó a enfrentar cómo
    los jóvenes vivían su mismo tormento. Se le acercaban y le decían,
    arrodillados, por entre la cortina: "Padre soy gay, ¿Eso es pecado?".

    "Yo les decía que vivieran la vida sanamente, sin promiscuidad, con
    amor, que no metieran drogas ni alcohol. Les digo que nosotros, los
    gay, somos seres humanos, como cualquier otro".

    Otros feligreses no iban a confesarse sino a hacerle una
    declaración: "Padre, tú me gustas". Solo se sonrojaba en su oscuro
    lugar, como lo hacía cuando alguien se quedaba mirándolo a los ojos
    al darle la comunión.

    Después de dos años de trabajo, de decenas de misas, a Ulises lo
    enviaron como párroco a otra iglesia. Tenía tantas reuniones, con
    grupos de oración y jóvenes, que no le daban ganas de ir a rumbear.

    Crisis espiritual

    Ulises mantenía una vida célibe, pese a las tentaciones, pero a
    finales del año pasado comenzó a tener una crisis espiritual.

    "Sentí un choque de ideologías. A veces el Papa dice muchas cosas,
    podemos obedecer pero hay cosas que son ilógicas, como que los
    muchachos no puedan usar condón y que diga que las relaciones son
    solo entre hombre y mujer, cuando somos miles de homosexuales".

    Las preguntas azotaban tanto al padre que volvió a los bares. En la
    pasada fiesta de Halloween de Theatrón, un sitio de rumba gay, fue
    el único que no llegó disfrazado.

    "Me fui vestido de sacerdote, con mi clergyman. Ese ha sido el único
    día que he podido ir a una fiesta como soy, sin esconderme".

    Ulises tiene apenas 31 años y lo persiguen las dudas. Piensa que los
    sacerdotes deben ser célibes, pero extraña la vida mundana que
    llevaba de seminarista.

    "Amo mi sacerdocio con todo mi corazón, pero si no le puedo
    corresponder al Señor es mejor retirarse. Para ayudar a la gente uno
    no necesita ser sacerdote".

    Hace dos meses, estaba en ese dilema. Le pidió a Dios que le
    mostrara el camino y apareció ese día en su sacristía el joven de
    los ojos azules.

    *La identidad del sacerdote fue cambiada.

    LUIS ALBERTO MIÑO RUEDA
    Subeditor de Reportajes
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    4 comentarios / 59952 Visitas

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    21/05/2005
    #2 Re: ¿Que Opinan? Relatos de un Cura Gay

    Me parece perfecto lo que hizo. Fue fiel a sí mismo, lo cual creo q es lo mejor q puede hacer una persona. Y además respetó las reglas del sacerdocio, ya q podría haber seguido mintiendo y haciendo cosas a escondidas, como tantos hijos de puta.

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      • 22/04/05
    22/05/2005
    #3 Re: ¿Que Opinan? Relatos de un Cura Gay
    Cita Escrito por chaia
    Me parece perfecto lo que hizo. Fue fiel a sí mismo, lo cual creo q es lo mejor q puede hacer una persona. Y además respetó las reglas del sacerdocio, ya q podría haber seguido mintiendo y haciendo cosas a escondidas, como tantos hijos de puta.
    Por lo menos en paises en donde reina la tolerancia religiosa, situaciones como estas pueden pasar desapercibidas incluso si el curita fuera descubierto. Pero si se tratara de un Rabino o de un sacerdote musulman... vaya a ver lo que sucede con él. No viviría para contarlo, la opinion publica se lo devoraria.
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    26/06/2009
    #4 Re: ¿Que Opinan? Relatos de un Cura Gay

    creo que ante todo son humanos, yo no le veo problema, desde que sepa comportarse
    me gustaria tener contacto con ese sacerdote y que me oriente respecto al tema

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    26/06/2009
    #5 Re: ¿Que Opinan? Relatos de un Cura Gay
    Cita Escrito por tony1100 Ver mensaje
    creo que ante todo son humanos, yo no le veo problema, desde que sepa comportarse
    me gustaria tener contacto con ese sacerdote y que me oriente respecto al tema

    primero que todo...

    Tny, Bienvenido a Psicofxp, una comunidad donde esperemos te sientas a gusto

    segundo, este tema se hizo en 2005, de seguro su autor ha muerto o ya habra abandonado su nick...

    Saludos¡¡
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