#1 Medio Oriente. 1 Articulo
Posteo este articulo porque mas q interesante, me parece necesario q se difundan un poco estas opiniones dado que la television muestra solo lo q vende:
Aclaro para los q no la conocen, Pilar Rahola no es Judía. (lo aclaro simplemente porque muchos tildarian de poco objetiva su opinion si asi lo fuera)
Contra Israel se vive mejor.
por Pilar Rahola
El escritor y buen amigo Horacio Vázquez Rial publicó un artículo donde
aseguraba que, si en este país hubiera una prensa normal, habríamos
titulado "Irán ha atacado Israel", en referencia a la escalada bélica en
la zona. En línea parecida, Hermann Tertsch ha expresado su perplejidad
ante la facilidad con que Israel es criminalizado, automáticamente, más
allá de los hechos, las razones o los datos. Personalmente, he hablado
en múltiples foros del maniqueísmo con que se tratan las cuestiones
arabo-israelíes, hasta el punto de que gente inteligente se convierte,
cuando habla de este conflicto, en paradigma del prejuicio, la mentira y
la tergirversación. Contra Israel, algunos viven mejor, y son tantos que
me ha parecido interesante reflexionar sobre el fenómeno.
Sin embargo, ¿cómo no?, empiezo por lo más importante. La situación
actual es terrible ("una auténtica mierda", dicho en expresión
buschiana), és dolorosa para todos y es uno de los caminos malos de los
muchos caminos malos que podía emprender Israel. Pero, y la pregunta no
es menor: ¿tenía Israel algún camino bueno para seguir? "La paz es el
camino", dice la bienintencionada cita, pero durante décadas el mundo
árabe en conjunto, el palestino en particular, y el integrismo islámico
en singular, se han dedicado a bombardearlo, han borrado los trazos y lo
han hecho desaparecer. Desde los famosos tres NO del mundo árabe reunido
en Khartum, después de la Guerra de los Seis Días "No al reconocimiento,
NO a las negociaciones y No a la paz con Israel"-, muy pocas cosas han
cambiado. Solo Jordania y Egipto han establecido tímidas relaciones con
Israel, consiguiendo lo que podríamos llamar una precaria pero sólida
paz. Pero el resto de países, económicamente fuertes, militarmente
capaces y demográficamente poderosos, han continuado financiando
logísticas terroristas, alimentando el resistencialismo victimista y
negando toda posibilidad de diálogo. Irán es, en este contexto, el país
más visible, con millones de dólares dedicados, anualmente, a financiar
la locura integrista de Hamàs y el armamento de Hezbol.lah. Pero no es
el único, e Israel, militarmente poderoso, pero a la vez enormemente
frágil y vulnerable, ha sido sometido, durante décadas, a una guerra
latente, con terrorismo incluido, en la que participaban alegremente e
impunemente diversos países miembros de la ONU. No importaba cual fuera
la actitud de Israel, desde los Acuerdos de Oslo, hasta Camp David,
desde los esfuerzos de Rabin a los de Barak, pasando por la desconexión
de Gaza de Sharon o la truncada hoja de ruta. Hicieran lo que hicieran,
mandaran halcones o palomas, el único objetivo de la inmensa mayoría de
los países implicados era hacer desaparecer a Israel. Con dinero, con
publicidad, con esfuerzo político y diplomático, con armas, con
logística, con propaganda. Décadas y décadas construyendo la guerra.
Décadas y décadas desmontando toda opción de paz.
¿Qué otro país habría aguantado? La última escalada es la crónica de una
guerra anunciada y largamente preparada. Una guerra que, no lo
olvidemos, se ha declarado con un Hamás en el gobierno, que construye un
túnel desde Gaza, ataca una base militar en suelo israelí, mata soldados
y secuestra a uno de ellos. Y, por el norte, grupos terroristas de
Hezbol.lah, también miembros del gobierno libanés, atacan una base
militar, matan soldados y secuestran a dos más. Y, ¡alegría, que son dos
días!, sobretodo si vivimos en Europa, estamos tomando el sol y somos
genéticamente antisemitas, por mucho que hayamos hecho de la corrección
política un útil disfraz. Como decía Tertsch, incluso cuando los hechos
son inequívocos y señalan claramente a Israel como país agredido, en
nuestro país lo convertimos automáticamente en culpable. Y es que, en la
línea de este artículo, muchos son los que contra Israel viven mejor.
EL PRIMERO QUE VIVE MEJOR ES KOFI ANNAN, que cada vez que mueve su
colita contra Israel, ve subir su liderazgo entre las decenas de
dictaduras que conforman la Asamblea General de la ONU. Además, y no es
menor, contra Israel refuerza su más que deteriorado prestigio. Contra
Israel vive mejor la todopoderosa Francia, que así refuerza sus
múltiples intereses económicos con los árabes (¿o alguien creyó alguna
vez que Francia era una hermanita de la caridad?), y de paso tranquiliza
a sus conflictivos banlieues. Contra Israel, desde los días gloriosos de
la gloriosa maldad soviética, ha vivido mejor Rusia, y contra Israel,
por supuesto, viven mejor todas las dictaduras del petrodólar, que
reforzando el discurso antisemita, crean un chivo expiatorio que
distraiga al personal de la miserable vida a la que ha sido condenado.
Por supuesto, el judío malo ayuda a camuflar los problemas internos, la
falta de libertad, la locura integrista, la falta de esperanza de las
sociedades en las que viven.
Contra Israel vive mejor la tiranía siria, y contra Israel Irán
encuentra su excusa para mantener el islamofascismo que cultiva. Pero,
sobretodo, quien mejor vive contra Israel es una izquierda caduca, en
cuyo ADN encontramos los rastros de un antioccidentalismo patológico.
Una izquierda que ha perdido las utopías que ella misma traicionó y que,
en su ingenuidad, cree recuperar parte de la épica perdida con cualquier
pañuelito panarabista que se pone al cuello. Vean ustedes ese prodigio
de diplomacia internacional que se llama Zapatero:Una izquierda, en fin,
que no soportaría un cura católico, pero que alucina y se enamora de
cualquier mullah islámico que llame a la yihad. De Marujas Torres, el
paraíso de la izquierda está lleno. Lástima que es un paraíso que, para
la libertad, resulta un infierno.
Aclaro para los q no la conocen, Pilar Rahola no es Judía. (lo aclaro simplemente porque muchos tildarian de poco objetiva su opinion si asi lo fuera)
Contra Israel se vive mejor.
por Pilar Rahola
El escritor y buen amigo Horacio Vázquez Rial publicó un artículo donde
aseguraba que, si en este país hubiera una prensa normal, habríamos
titulado "Irán ha atacado Israel", en referencia a la escalada bélica en
la zona. En línea parecida, Hermann Tertsch ha expresado su perplejidad
ante la facilidad con que Israel es criminalizado, automáticamente, más
allá de los hechos, las razones o los datos. Personalmente, he hablado
en múltiples foros del maniqueísmo con que se tratan las cuestiones
arabo-israelíes, hasta el punto de que gente inteligente se convierte,
cuando habla de este conflicto, en paradigma del prejuicio, la mentira y
la tergirversación. Contra Israel, algunos viven mejor, y son tantos que
me ha parecido interesante reflexionar sobre el fenómeno.
Sin embargo, ¿cómo no?, empiezo por lo más importante. La situación
actual es terrible ("una auténtica mierda", dicho en expresión
buschiana), és dolorosa para todos y es uno de los caminos malos de los
muchos caminos malos que podía emprender Israel. Pero, y la pregunta no
es menor: ¿tenía Israel algún camino bueno para seguir? "La paz es el
camino", dice la bienintencionada cita, pero durante décadas el mundo
árabe en conjunto, el palestino en particular, y el integrismo islámico
en singular, se han dedicado a bombardearlo, han borrado los trazos y lo
han hecho desaparecer. Desde los famosos tres NO del mundo árabe reunido
en Khartum, después de la Guerra de los Seis Días "No al reconocimiento,
NO a las negociaciones y No a la paz con Israel"-, muy pocas cosas han
cambiado. Solo Jordania y Egipto han establecido tímidas relaciones con
Israel, consiguiendo lo que podríamos llamar una precaria pero sólida
paz. Pero el resto de países, económicamente fuertes, militarmente
capaces y demográficamente poderosos, han continuado financiando
logísticas terroristas, alimentando el resistencialismo victimista y
negando toda posibilidad de diálogo. Irán es, en este contexto, el país
más visible, con millones de dólares dedicados, anualmente, a financiar
la locura integrista de Hamàs y el armamento de Hezbol.lah. Pero no es
el único, e Israel, militarmente poderoso, pero a la vez enormemente
frágil y vulnerable, ha sido sometido, durante décadas, a una guerra
latente, con terrorismo incluido, en la que participaban alegremente e
impunemente diversos países miembros de la ONU. No importaba cual fuera
la actitud de Israel, desde los Acuerdos de Oslo, hasta Camp David,
desde los esfuerzos de Rabin a los de Barak, pasando por la desconexión
de Gaza de Sharon o la truncada hoja de ruta. Hicieran lo que hicieran,
mandaran halcones o palomas, el único objetivo de la inmensa mayoría de
los países implicados era hacer desaparecer a Israel. Con dinero, con
publicidad, con esfuerzo político y diplomático, con armas, con
logística, con propaganda. Décadas y décadas construyendo la guerra.
Décadas y décadas desmontando toda opción de paz.
¿Qué otro país habría aguantado? La última escalada es la crónica de una
guerra anunciada y largamente preparada. Una guerra que, no lo
olvidemos, se ha declarado con un Hamás en el gobierno, que construye un
túnel desde Gaza, ataca una base militar en suelo israelí, mata soldados
y secuestra a uno de ellos. Y, por el norte, grupos terroristas de
Hezbol.lah, también miembros del gobierno libanés, atacan una base
militar, matan soldados y secuestran a dos más. Y, ¡alegría, que son dos
días!, sobretodo si vivimos en Europa, estamos tomando el sol y somos
genéticamente antisemitas, por mucho que hayamos hecho de la corrección
política un útil disfraz. Como decía Tertsch, incluso cuando los hechos
son inequívocos y señalan claramente a Israel como país agredido, en
nuestro país lo convertimos automáticamente en culpable. Y es que, en la
línea de este artículo, muchos son los que contra Israel viven mejor.
EL PRIMERO QUE VIVE MEJOR ES KOFI ANNAN, que cada vez que mueve su
colita contra Israel, ve subir su liderazgo entre las decenas de
dictaduras que conforman la Asamblea General de la ONU. Además, y no es
menor, contra Israel refuerza su más que deteriorado prestigio. Contra
Israel vive mejor la todopoderosa Francia, que así refuerza sus
múltiples intereses económicos con los árabes (¿o alguien creyó alguna
vez que Francia era una hermanita de la caridad?), y de paso tranquiliza
a sus conflictivos banlieues. Contra Israel, desde los días gloriosos de
la gloriosa maldad soviética, ha vivido mejor Rusia, y contra Israel,
por supuesto, viven mejor todas las dictaduras del petrodólar, que
reforzando el discurso antisemita, crean un chivo expiatorio que
distraiga al personal de la miserable vida a la que ha sido condenado.
Por supuesto, el judío malo ayuda a camuflar los problemas internos, la
falta de libertad, la locura integrista, la falta de esperanza de las
sociedades en las que viven.
Contra Israel vive mejor la tiranía siria, y contra Israel Irán
encuentra su excusa para mantener el islamofascismo que cultiva. Pero,
sobretodo, quien mejor vive contra Israel es una izquierda caduca, en
cuyo ADN encontramos los rastros de un antioccidentalismo patológico.
Una izquierda que ha perdido las utopías que ella misma traicionó y que,
en su ingenuidad, cree recuperar parte de la épica perdida con cualquier
pañuelito panarabista que se pone al cuello. Vean ustedes ese prodigio
de diplomacia internacional que se llama Zapatero:Una izquierda, en fin,
que no soportaría un cura católico, pero que alucina y se enamora de
cualquier mullah islámico que llame a la yihad. De Marujas Torres, el
paraíso de la izquierda está lleno. Lástima que es un paraíso que, para
la libertad, resulta un infierno.
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