#1 Medio Oriente. Otro Articulo
La culpa de Israel.
Sobre Israel no se informa, se hace propaganda, se consolidan
prejuicios, se rompen todos los códigos deontológicos que rigen en
otras noticias complejas. La rapidez con qué, delante de un hecho
luctuoso, se criminaliza siempre Israel, nos da la medida de la
desmesura y, sobre todo, nos informa de la distorsión que sufre el
conflicto.
por Pilar Rahola
2006-07-13 10:58:00
He acumulado noticias, críticas y análisis indignados antes de
confeccionar este artículo. No quería escribir con el automatismo
que comporta el conocimiento preciso del problema, la motivación
que el conflicto me crea y, sobre todo, la convicción que este es un
tema satanizado, tratado con un maniqueísmo que ningún otro sufre.
Vamos por partes. Ciertamente estos días no nos llegan buenas
noticias de la zona. A raíz del secuestro de un joven soldado, y de el
asesinato de un joven colono, el ejército israelí está ejerciendo
una presión militar que ha sometido la población palestina a una
situación altamente insostenible. Algunos de los reportajes sobre el estrés
que sufren los niños y sobre el miedo con qué vive la población civil
son pertinentes y, sin duda, ciertos. Aun así,
¿hay una sola cara de la noticia?
¿Se ayuda a solucionar el conflicto enseñando una sola
faceta del problema?
¿Es moral, ético y profesional depositar el peso de la
culpa en uno de los pueblos exclusivamente, y levantar la
otra a la categoría de víctima universal?
Como que soy de las que creen que la verdad es un
espejo roto - Rodoreda (1), in memoriam-, y que
Israel tiene muchos de los pedazos, creo también
que estamos mintiendo deliberadamente o inconscientemente,
y que la mentira sólo ayuda a perpetuar la desgracia.
Por decirlo más claro: muchos de los que
creen solidarizarse con Palestina criminalizando Israel lo único que
consiguen es alejar la paz, quemar los puentes de salida y, sobre
todo, alimentar el victimismo perverso de los sectores
integristas.
La bondad palestina no sólo es una falacia: es, sobre todo, una
trampa mortal.
Vamos a la contingencia actual, acercándonos con rigor y no
con el saco de los prejuicios bien lleno. Primero, participo de la
crítica a algunas de las actuaciones del gobierno Olmert. Aun cuando puedo
entender la presión social que está sufriendo a raíz del
secuestro del joven Ghilad Shalit, no creo que usar aviones sónicos
nocturnos para asustar la población sirva de nada más que de pura propaganda.
Y algunos gestos de prepotencia militar serían perfectamente
evitables.
Aun así, si esta fuese la denuncia periodística, pero estuviera
acompañada de un análisis crítico de lo que hacen los palestinos,
tendría poca cosa a añadir.
El problema es que la noticia llega siempre con una sola
cara, y así los palestinos resultan víctimas vírgenes de culpa, sometidos
a la locura de unos malvados israelíes. COMO SI EL TZAHAL, UN EJÉRCITO
FUNDAMENTALMENTE FORMADO POR JÓVENES UNIVERSITARIOS ISRAELÍES, FUESE
ALGO ASÍ COMO UNA BRIGADA SÁDICA DEDICADA A MATAR CIVILES. Así se
narran las noticias. La realidad, pero, es otra y tiene datos muy
precisos. Desde que Israel abandonó Gaza e hizo uno de los gestos
unilaterales a favor de la paz más serios de los últimos
tiempos, la cantidad de misiles Kasam (ayer en una escuela de Ashkelon)
que han caído en territorio israelí han sido centenares. Y ahora caen
desde más cerca. No hay noche que no caigan misiles, del mismo modo
que no hay día que las televisiones palestinas no alimenten el odio
contra los judíos y hagan proclamas de exterminio. La organización que
gobierna Palestina, Hamás, es responsable de centenares de
asesinatos, y lejos de cambiar de posición, continúa alimentando un odio
masivo que sólo puede conducir a la fabricación de suicidas. No hay
ningún gesto, ni económico, ni cultural, ni político, que prepare
Palestina para la paz, muy al contrario: todos los esfuerzos se dedican a
prepararlo para la guerra eterna. En esta situación de violencia,
que ha culminado con el asesinato del joven de 18 años Eliahu
Asheri, y con el secuestro del soldado de 19 años, Israel tiene
derecho, como mínimo, a sentirse profundamente fatigada.
¿Hay interlocutores palestinos para la paz?
Osaría decir que Mahmoud Abbas lo es, pero, ¿quien le hace caso?
Lo que fundamentalmente existe son interlocutores para la guerra.
Frente a este panorama, no resulta tan extraño que Israel mantenga
abiertas las negociaciones, pero active sus defensas militares.
Por mucho que en Europa entonemos melodías de buenas
intenciones, son a ellos a quienes amenazan y a quienes
matan.
¿Les podemos negar, con tanta alegría como lo hacemos, el derecho a la
defensa?
Sobre Israel no se informa, se hace propaganda, se consolidan
prejuicios, se rompen todos los códigos deontológicos que rigen en
otras noticias complejas. La rapidez con qué, delante de un hecho
luctuoso, se criminaliza siempre Israel, nos da la medida de la
desmesura y, sobre todo, nos informa de la distorsión que sufre el
conflicto.
por Pilar Rahola
2006-07-13 10:58:00
He acumulado noticias, críticas y análisis indignados antes de
confeccionar este artículo. No quería escribir con el automatismo
que comporta el conocimiento preciso del problema, la motivación
que el conflicto me crea y, sobre todo, la convicción que este es un
tema satanizado, tratado con un maniqueísmo que ningún otro sufre.
Vamos por partes. Ciertamente estos días no nos llegan buenas
noticias de la zona. A raíz del secuestro de un joven soldado, y de el
asesinato de un joven colono, el ejército israelí está ejerciendo
una presión militar que ha sometido la población palestina a una
situación altamente insostenible. Algunos de los reportajes sobre el estrés
que sufren los niños y sobre el miedo con qué vive la población civil
son pertinentes y, sin duda, ciertos. Aun así,
¿hay una sola cara de la noticia?
¿Se ayuda a solucionar el conflicto enseñando una sola
faceta del problema?
¿Es moral, ético y profesional depositar el peso de la
culpa en uno de los pueblos exclusivamente, y levantar la
otra a la categoría de víctima universal?
Como que soy de las que creen que la verdad es un
espejo roto - Rodoreda (1), in memoriam-, y que
Israel tiene muchos de los pedazos, creo también
que estamos mintiendo deliberadamente o inconscientemente,
y que la mentira sólo ayuda a perpetuar la desgracia.
Por decirlo más claro: muchos de los que
creen solidarizarse con Palestina criminalizando Israel lo único que
consiguen es alejar la paz, quemar los puentes de salida y, sobre
todo, alimentar el victimismo perverso de los sectores
integristas.
La bondad palestina no sólo es una falacia: es, sobre todo, una
trampa mortal.
Vamos a la contingencia actual, acercándonos con rigor y no
con el saco de los prejuicios bien lleno. Primero, participo de la
crítica a algunas de las actuaciones del gobierno Olmert. Aun cuando puedo
entender la presión social que está sufriendo a raíz del
secuestro del joven Ghilad Shalit, no creo que usar aviones sónicos
nocturnos para asustar la población sirva de nada más que de pura propaganda.
Y algunos gestos de prepotencia militar serían perfectamente
evitables.
Aun así, si esta fuese la denuncia periodística, pero estuviera
acompañada de un análisis crítico de lo que hacen los palestinos,
tendría poca cosa a añadir.
El problema es que la noticia llega siempre con una sola
cara, y así los palestinos resultan víctimas vírgenes de culpa, sometidos
a la locura de unos malvados israelíes. COMO SI EL TZAHAL, UN EJÉRCITO
FUNDAMENTALMENTE FORMADO POR JÓVENES UNIVERSITARIOS ISRAELÍES, FUESE
ALGO ASÍ COMO UNA BRIGADA SÁDICA DEDICADA A MATAR CIVILES. Así se
narran las noticias. La realidad, pero, es otra y tiene datos muy
precisos. Desde que Israel abandonó Gaza e hizo uno de los gestos
unilaterales a favor de la paz más serios de los últimos
tiempos, la cantidad de misiles Kasam (ayer en una escuela de Ashkelon)
que han caído en territorio israelí han sido centenares. Y ahora caen
desde más cerca. No hay noche que no caigan misiles, del mismo modo
que no hay día que las televisiones palestinas no alimenten el odio
contra los judíos y hagan proclamas de exterminio. La organización que
gobierna Palestina, Hamás, es responsable de centenares de
asesinatos, y lejos de cambiar de posición, continúa alimentando un odio
masivo que sólo puede conducir a la fabricación de suicidas. No hay
ningún gesto, ni económico, ni cultural, ni político, que prepare
Palestina para la paz, muy al contrario: todos los esfuerzos se dedican a
prepararlo para la guerra eterna. En esta situación de violencia,
que ha culminado con el asesinato del joven de 18 años Eliahu
Asheri, y con el secuestro del soldado de 19 años, Israel tiene
derecho, como mínimo, a sentirse profundamente fatigada.
¿Hay interlocutores palestinos para la paz?
Osaría decir que Mahmoud Abbas lo es, pero, ¿quien le hace caso?
Lo que fundamentalmente existe son interlocutores para la guerra.
Frente a este panorama, no resulta tan extraño que Israel mantenga
abiertas las negociaciones, pero active sus defensas militares.
Por mucho que en Europa entonemos melodías de buenas
intenciones, son a ellos a quienes amenazan y a quienes
matan.
¿Les podemos negar, con tanta alegría como lo hacemos, el derecho a la
defensa?
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Y si, soy medio limitado en algunos aspectos, lo reconozco.
PAZ!