Te manda e-mails que te hacen reflexionar y meditar.
Un VERDADERO AMIGO:
Te manda e-mails con boludeces de minas en bolas y asquerosidades.
Un AMIGO:
Piensa que los problemas por los que te quejás son recientes.
Un VERDADERO AMIGO:
Te dice: “Dejá de quejarte de las mismas pelotudeces siempre y solucionalo, que ya me tenés los huevos al plato!”
Un AMIGO:
Nunca te vio llorar.
Un VERDADERO AMIGO:
Ya tiene los hombros mojados de verte llorar y ya sabe que sos un Maricón.
Un AMIGO:
Desconoce el nombre de tus padres.
Un VERDADERO AMIGO:
Tiene siempre el teléfono de tus viejos encima por si te llevan en cana.
Un AMIGO:
Lleva una botella de vino a tu casa cuando hay fiesta.
Un VERDADERO AMIGO:
Llega a tu casa completamente en pedo, se toma todo lo que encuentra en su camino, se caga de risa de tus invitados y te hace quedar como el orto.
Un AMIGO:
Odia que lo llamés después que se acostó a dormir, pero te atiende igual.
Un VERDADERO AMIGO:
Directamente ni te atiende.
Un AMIGO:
Busca hablar de tus problemas.
Un VERDADERO AMIGO:
Te los intenta solucionar con unas cuantas botellas de cerveza de por medio.
Un AMIGO:
Actúa como invitado en tu casa.
Un VERDADERO AMIGO:
Entra a tu casa, te abre la heladera, te putea si esta vacía, te caga el baño, y se sienta a ver lo que él quiere en televisión.
Un AMIGO:
Piensa que se acaba la amistad si hay una discusión.
Un VERDADERO AMIGO:
Se mama, te caga a trompadas y al otro día ni se acuerda de que pasó, pero está todo bien.
Un AMIGO:
Nunca te putea.
Un VERDADERO AMIGO:
Ya te dijo todas las puteadas habidas y por haber.
Un AMIGO:
Te cuida de noche si estás muy borracho.
Un VERDADERO AMIGO:
Te tira en unos matorrales para que no te lleven preso y a las 8 de la mañana te pasa a buscar para llevarte a tu casa.
Un AMIGO:
Nunca dice cosas que sabe que te molestan.
Un VERDADERO AMIGO:
Si sabe que te molesta algo lo va a hacer hasta el cansancio.
Un abrazo.