Paul Trinder se encontraba en la primera clase de la empresa British Airways que regresaba de Nueva Deli. Cuando estaba a mitad de camino, en un vuelo de siete horas, recibió esta visita inesperada.
Una mujer había fallecido en clase turista y, como no había lugar, la habían tenido que trasladar al lado del hombre de 56 años, según relató el diario El País.
El cuerpo de su vecina de asiento se tambaleaba pese a tener el cinturón de seguridad. Una azafata debió acomodarla. “La dejaron caer como un saco de patatas”, recordó el hombre, que trabaja en una constructora. “Le pusieron almohadas para evitar que, con las turbulencias, el cuerpo se cayera”.
“Seguía repitiéndome, he pagado 3.000 libras y mira para qué”, reflexionó. “Me pidieron que intentara pasar por alto el asunto”, recordó Trinder.
Trató de ver tele y pensar en otra cosa, pero al poco tiempo la hija de la fallecida se le acercó y comenzó a llorar al lado del cadáver. Por cinco horas Trinder tuvo que soportar esta situación surrealista sin lugar adonde escapar o persona con quien protestar.
Como hubiesen actuado uds? yo le hago un quilombo a la empresa aérea q para hacerme callar me van a tener q dar el 90% de las acciones!