La Mujer, el matrimonio y la familia

      • 1,220
      • mensajes
      • miembro desde
      • 03/12/01
    05/04/2002
    #1 La Mujer, el matrimonio y la familia

    La Mujer, el matrimonio y la familia

    La Mujer, el Matrimonio y la Familia
    Derechos iguales para la mujer. Soy partidario, como el que más, de la
    completa emancipación de la mujer y de su igualdad social con el hombre.
    La expresión "igualdad social con el hombre" implica que, junto con la libertad,
    pedimos iguales derechos y debe-res para el hombre y la mujer; es decir, la nivelación
    de los derechos de la mujer, tanto políticos como sociales y económicos, con los del
    hombre ; en consecuencia, deseamos la abolición de la ley familiar y matrimonial, y de
    la ley eclesiástica tanto como civil, indisolublemente ligadas al derecho de herencia.
    Abolición de la familia jurídica. Al aceptar el programa revolucionario
    anarquista - único que ofrece, a nuestro entender, condiciones para una emancipación
    real y completa del pueblo común - y convencidos de que la existencia del Estado en
    cualquiera de sus formas es incompatible con la libertad del proletariado e impide la
    unión internacional fraterna de las naciones, expresamos la exigencia de abolición de
    todos los Estados.
    La abolición de los Estados y del derecho jurídico implicará necesariamente la
    abolición de la propiedad personal hereditaria y de la familia jurídica basada sobre esta
    propiedad, porque ninguna de estas instituciones es compatible con la justicia humana.
    Libre unión matrimonial. [Contra el matrimonio por compulsión hemos
    levantado la bandera de la unión libre.] Estamos convencidos de que al abolir el
    matrimonio religioso, civil y jurídico, restauramos la vida, la realidad y la moralidad del
    matrimonio natural basado exclusivamente sobre el respeto humano y la libertad de
    dos personas: un hombre y una mujer que se aman. Estamos convencidos de que al
    reconocer la libertad de ambos cónyuges a separarse cuando lo deseen, sin necesidad
    de pedir el permiso de nadie para ello - y al negar de la misma forma la necesidad de
    cualquier permiso para unirse en matrimonio, y rechazar en general la interferencia de
    cualquier autoridad en esta unión - los unimos más el uno al otro. Y estamos
    convencidos también, de que cuando ya no exista entre nosotros el poder coercitivo
    del Estado para forzar a los individuos, asociaciones, comunas, provincias y regiones a
    convivir en contra de su voluntad, habrá entre todos una unión mucho más estrecha,
    una unidad más viva, real y poderosa que la impuesta por el aplastante poder esta-tal.
    La educación de los niños. Con la abolición del matrimonio se plantea la
    cuestión de la educación de los niños. Su crianza, desde el embarazo de la madre
    hasta su madurez, y su formación y educación, igual para todos -una formación
    industrial e intelectual donde se combinen la capacita-ción para el trabajo manual y
    mental- deben corresponder fundamentalmente a la sociedad libre.
    La sociedad y los niños. Los niños no son propiedad de nadie: ni de sus
    padres ni de la sociedad. Sólo pertenecen a su propia libertad futura. Pero en los niños
    esta libertad no es todavía real; es sólo una libertad en potencia. Porque una libertad
    real -es decir, la conciencia plena y su realización en cada individuo, basada
    fundamentalmente en el sentimiento de la propia dignidad y en un auténtico respeto
    por la libertad y la dignidad de los otros, o sea basada en la justicia - sólo puede
    desarrollarse en los niños mediante un desarrollo racional de su inteligencia, carácter y
    voluntad.
    De aquí se deduce que la sociedad, cuyo futuro depende por completo de la
    adecuada educación e instrucción de los niños y que, por tanto, no sólo tiene el
    derecho sino también la obligación de velar por ellos, es el único guardián de los niños
    de ambos sexos. Y como la futura abolición del derecho a la herencia convertirá a la
    sociedad en el único heredero, ésta tendrá que considerar como una de sus primeras
    obligaciones el suministro de todos los medios necesarios para el mantenimiento, la
    formación y la educación de los niños de ambos sexos, con independencia de su origen
    o de sus padres.
    Los derechos de los padres se limitarán a amar a sus hijos y ejercer sobre ellos
    la única autoridad compatible con ese amor, en la medida en que esta autoridad no
    atente contra su moralidad, su desarrollo mental o su libertad futura. El matrimonio
    como acto civil y político, al igual que cualquier otra intervención de la sociedad en
    cuestiones amorosas, está llamado a desaparecer. Los niños serán confiados - por
    naturaleza, y no por derecho - a sus madres, quedando la prerrogativa de éstas bajo la
    supervisión racional de la sociedad.

    Mijail Bakunin

  1. ¿Este tema te pareció interesante? Compártelo!

    ¿No es lo que buscabas? Intenta buscar un tema similar

    3 comentarios / 1838 Visitas

      • 1,308
      • mensajes
      • miembro desde
      • 03/04/02
    • Amo y Señor del Foro
    05/04/2002
    #2

    interesante

      • 827
      • mensajes
      • miembro desde
      • 20/01/02
    06/04/2002
    #3

    Pensamiento libertario. Que lindo. Me gustaria que todas esas cosas se llevaran cabo, lastima que estamos tan lejos.

    Nota: Se pusieron a pensar esas ideas vienen de la epoca en que se creia en el progreso? En que la historia avanzaba para adelante y siempre para mejor. No hay nada mas paradogico, que creer en el anarquismo en la epoca de la crisis de las ideologias donde se cree que el mundo va cada vez para peor y no para mejor.

      • 9,409
      • mensajes
      • miembro desde
      • 08/11/01
    06/04/2002
    #4

    en algunas cosas coincido, en tras no