#1 Moria estrenó amigovio y Sofía se divirtió para olvidarse de su crisis
Haciendo honor a su ya impuesto “touch and go”, Moria Casán volvió a mostrarse junto a una nueva conquista, al mismo tiempo que Sofía Gala habló de una momentánea separación de su novio y buscó el consuelo de sus amigos
Estoy tan bien que, mejor me perjudicaría!”, en los últimos tiempos esta frase se convirtió en la preferida de Moria Casán. Y nadie puede dudar de que por las venas de Sofía Gala Castiglione corre la misma sangre que por las de su famosa mamá.
Claro que mientras la quinceañera parecía atravesar un tranquilo presente sentimental junto al cirujano Alejandro Antón, de 39 años, la conductora y vedette hacía cada vez más honor a su ya impuesto “touch and go” a la hora de hablar de los hombres.
Sin embargo, cuando hace dos semanas Sofía habló de una “pequeña crisis” en su pareja (que estaría entrando al noveno mes de relación, pues se conocieron en julio del 2001), muchos aseguraron que “los genes no perdonan”.
La comida posterior al estreno porteño de “Cantando bajo la deuda”, en el Metropolitan 1, sirvió para volver a juntar a “dos potencias”, según la definición de sus propias madres, como son Sofía Gala Castiglione y Francisco Capozzolo, el hijo de 18 años de Graciela Alfano.
“¡Juntos pueden llegar a ser dinamita!”, se atrevió a aventurar Graciela cuando los chicos se conocieron en los pasillos de los camarines del teatro Atlas durante la temporada marplatense.
Por eso su reencuentro, bajo las atentas miradas de sus glamorosas madres, provocó las cargadas de compañeros de teatro y amigos.
Sofía y Francisco aceptaron todas las bromas, sin negar que entre ellos podría nacer algo más. Un “algo más” que, sin ninguna duda, no contará con la bendición de sus progenitoras.
“Ale es el gran amor de mi vida. Con él tengo una relación que me cambió mucho y me ayudó a madurar, aunque ahora estemos pasando por una pequeña crisis. Eso no lo puedo negar, pero tampoco quiero exponer tanto nuestra intimidad. Porque soy una adolescente y tengo muchos líos en la cabeza. Lo que no significa que no lo ame con todas mis fuerzas”, confesó Sofía, confirmando la razón por la que hoy no se la veía junto a Antón (pues la última imagen de la pareja unida fue el 22 de marzo, cuando ella festejó sus 15 en el Sheraton).
El viernes 5 de abril la adolescente quiso salir a divertirse con sus amigos como siempre lo hizo. Así llegó a la disco Sunset, en Olivos, junto a su grupo y el inseparable Facundo (nieto de Raúl Lavié). La pareja no se despegó ni un minuto en toda la noche, bailó y se divirtió como ella lo quería. El sábado siguiente, volvieron a la disco pero ya no solos. Moria los acompañó en su nueva noche de diversión. De Ale nadie quiso hablar ni siquiera pronunciar su nombre.
Entonces hubo un homenaje a Moria, con 3.000 personas que la ovacionaron además de un travesti que la imitó.
El domingo y el lunes todo estuvo tranquilo en la quinta de Castelar. Sin embargo, el martes 9 Moria cumplió con su larga jornada de trabajo, primero en la tele y después en el teatro para, más tarde, tomarse un pequeño respiro.
Tal como a ella le gusta, hubo una íntima comida en “Piègari”, brindis con champan francés y ningún testigo que se interpusiera.
“Es un abogado muy amigo mío con el que, simplemente, hablamos de la vida y me dio algunos pequeños consejos legales que, en mi caso, nunca vienen mal”, apenas se animó a confesar Moria sin poder ocultar su pícara mirada y una sonrisa cómplice que pedía a gritos que la dejaran partir. Y así la pareja se perdió en la noche porteña, mientras quienes la conocen, no dudaron en sumar una conquista más a su lista de “touch and go”.
Así madre e hija confirman sus genes, aunque, a solas, en la más recóndita intimidad se confiesen al oído, que ninguna de ellas puede vivir sin un gran amor a su lado.
Estoy tan bien que, mejor me perjudicaría!”, en los últimos tiempos esta frase se convirtió en la preferida de Moria Casán. Y nadie puede dudar de que por las venas de Sofía Gala Castiglione corre la misma sangre que por las de su famosa mamá.
Claro que mientras la quinceañera parecía atravesar un tranquilo presente sentimental junto al cirujano Alejandro Antón, de 39 años, la conductora y vedette hacía cada vez más honor a su ya impuesto “touch and go” a la hora de hablar de los hombres.
Sin embargo, cuando hace dos semanas Sofía habló de una “pequeña crisis” en su pareja (que estaría entrando al noveno mes de relación, pues se conocieron en julio del 2001), muchos aseguraron que “los genes no perdonan”.
La comida posterior al estreno porteño de “Cantando bajo la deuda”, en el Metropolitan 1, sirvió para volver a juntar a “dos potencias”, según la definición de sus propias madres, como son Sofía Gala Castiglione y Francisco Capozzolo, el hijo de 18 años de Graciela Alfano.
“¡Juntos pueden llegar a ser dinamita!”, se atrevió a aventurar Graciela cuando los chicos se conocieron en los pasillos de los camarines del teatro Atlas durante la temporada marplatense.
Por eso su reencuentro, bajo las atentas miradas de sus glamorosas madres, provocó las cargadas de compañeros de teatro y amigos.
Sofía y Francisco aceptaron todas las bromas, sin negar que entre ellos podría nacer algo más. Un “algo más” que, sin ninguna duda, no contará con la bendición de sus progenitoras.
“Ale es el gran amor de mi vida. Con él tengo una relación que me cambió mucho y me ayudó a madurar, aunque ahora estemos pasando por una pequeña crisis. Eso no lo puedo negar, pero tampoco quiero exponer tanto nuestra intimidad. Porque soy una adolescente y tengo muchos líos en la cabeza. Lo que no significa que no lo ame con todas mis fuerzas”, confesó Sofía, confirmando la razón por la que hoy no se la veía junto a Antón (pues la última imagen de la pareja unida fue el 22 de marzo, cuando ella festejó sus 15 en el Sheraton).
El viernes 5 de abril la adolescente quiso salir a divertirse con sus amigos como siempre lo hizo. Así llegó a la disco Sunset, en Olivos, junto a su grupo y el inseparable Facundo (nieto de Raúl Lavié). La pareja no se despegó ni un minuto en toda la noche, bailó y se divirtió como ella lo quería. El sábado siguiente, volvieron a la disco pero ya no solos. Moria los acompañó en su nueva noche de diversión. De Ale nadie quiso hablar ni siquiera pronunciar su nombre.
Entonces hubo un homenaje a Moria, con 3.000 personas que la ovacionaron además de un travesti que la imitó.
El domingo y el lunes todo estuvo tranquilo en la quinta de Castelar. Sin embargo, el martes 9 Moria cumplió con su larga jornada de trabajo, primero en la tele y después en el teatro para, más tarde, tomarse un pequeño respiro.
Tal como a ella le gusta, hubo una íntima comida en “Piègari”, brindis con champan francés y ningún testigo que se interpusiera.
“Es un abogado muy amigo mío con el que, simplemente, hablamos de la vida y me dio algunos pequeños consejos legales que, en mi caso, nunca vienen mal”, apenas se animó a confesar Moria sin poder ocultar su pícara mirada y una sonrisa cómplice que pedía a gritos que la dejaran partir. Y así la pareja se perdió en la noche porteña, mientras quienes la conocen, no dudaron en sumar una conquista más a su lista de “touch and go”.
Así madre e hija confirman sus genes, aunque, a solas, en la más recóndita intimidad se confiesen al oído, que ninguna de ellas puede vivir sin un gran amor a su lado.
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