La vida perdió el sentido, no porque no lo tenga, sino porque no lo encontramos. No encontramos un verdadero sentido porque nuestro tiempo para dedicarnos a encontrar el sentido de la vida es escaso. Las razones que se desprenden de mi observación se hacen claras. En primer lugar, concebimos el tiempo como algo lineal que solo avanza rápido y constante y ésta concepción es culpa del reloj que mecánicamente pulsa un ritmo invariable en el que entran 86.400 segundos en un día. Al mismo tiempo, nuestras mentes están atadas no solo al reloj, sino también a un calendario con meses desiguales e irregulares donde tenemos a veces 30 o 31 días y un mes con 28 que cada 4 años tiene 29. Confuso ¿verdad?
¿Pero a quien beneficia tanta confusión? ¿Por qué aun no lo hemos planteado? Quien posee tu tiempo, posee tu mente. Si poseemos nuestro propio tiempo, poseemos nuestra propia mente. En otras palabras, si tenemos tiempo, podemos pensar en lo que nos interesa.
La mecánica irregular de nuestro tiempo y calendario no pueden producir más que irregularidad e inestabilidad en el pensamiento y el sentimiento. De 24 horas que asignamos al día, corresponde dormir 8hs lo que pocos logran hacer. Viajar al trabajo consume al día como mínimo 2hs más y si con suerte tenemos un buen trabajo, 8hs más debemos sumarle a ello (algunos trabajan 9, 10 y hasta 12 horas al día ya sea por elección, necesidad u obligación). Hasta aquí, hemos utilizado 2 tercios del día y aun no hemos vivido nada. Quedan 8hs, pero alguien tiene que ir al supermercado a comprar para comer, y por supuesto que cocinar, limpiar, lavar, ordenar y atender a los hijos termina por quitarle horas al sueño para sumarlas a actividades netamente de subsistencia. Hombre y mujer por igualdad y por necesidad, deben desarrollar una tarea laboral que muchas veces obliga a cambiar el dinero por servicios domésticos y para el cuidado para nuestros hijos. A ellos los cría un extraño que tiene el poder de inculcarles hábitos de educación con los que quizás no comulgamos. Sin tomar en cuenta peligros como abusos de autoridad, maltrato o abuso sexual. Por otra parte, el sistema escolar no esta sincronizado con los horarios laborales por lo que si puede uno llevar a su hijo a la escuela, no puede ir a buscarlo o viceversa. En caso de reunión de padres, asistir es difícil porque los docentes citan en horario laboral y uno manda a quien puede para que haga presencia, pero sigue siendo delegar a otro lo que más nos importa y se rompe la comunicación directa entre familia y escuela.
De esta observación, también se desprende el hecho de que rara vez alguien percibe suficiente dinero como para que su vida cobre orden y estabilidad. La casa propia es un sueño de la antigüedad y alquilar impone una presión extra que solo culmina en el miedo a perder el empleo anulando además cualquier posibilidad de ahorro efectivo para crecer en lo personal y familiar. Si nos alimentamos en horario laboral hay que hacerlo con apuro, comiendo además lo que sea (sea sano o no) lo que empeora nuestra calidad de vida, y como si fuera poco con eso, además nos descuentan el tiempo que nos tomamos para comer, agregando media o una hora a nuestro horario de salida según sea el caso.
Entonces me pregunto ¿Para quien trabajamos? Claro está que no trabajamos para nosotros mismos sino para quienes nos dan trabajo y se enriquecen sin padecer nuestra misma realidad. En otras palabras ¿Podemos seguir creyendo como niños inocentes, que la esclavitud fue abolida en el pasado? Yo me atrevo a decir que no. Antes, a los esclavos había que darles casa y comida. Ahora no hace falta, los esclavos deben además conseguirse casa y comida y a eso le llamamos libertad y progreso.
Lo más engañoso de este sistema mundial de dinero a cambio de tiempo es que pueden pagarnos todo el oro del mundo pero ninguno de nosotros recibirá un minuto más de vida cuando la hora de partir llegue, y si creemos que la ciencia médica nos proporciona esa esperanza de vivir más, no debemos olvidar que nos cobrarán por ello si el estrés no nos aniquilo antes de jubilarnos. Al jubilarnos nos dan monedas que nunca alcanzan para mucho y en lugar de comenzar a vivir empezamos de a poco a agonizar.
Los niños ya serán adultos y estarán esclavizados por su trabajo y preocupaciones así que lo que no disfrutamos cuando jóvenes, de viejos será aun más difícil de disfrutar.
Algo que se hace obvio es la necesidad de reemplazar nuestro modo de vida actual por un sistema más equitativo y que en verdad respete los derechos humanos.
La política en el mundo se ha vuelto obsoleta ya que cuando surge un problema se elabora una ley, y basta ver los resultados para darse cuenta que las leyes no solucionan problemas, sino por el contrario los causan. El problema de la humanidad es un problema técnico y para aclarar esto me permito algunos ejemplos demostrativos.
Un problema que tuvo la humanidad desde la antigüedad era que al caer la noche la oscuridad hacia difícil la visión, y el hombre usaba lámparas de aceite o velas. Está claro hasta aquí que era un problema técnico, como alumbrar mejor para ver mejor y de ser posible evitar los incendios accidentales consecuencia del uso del fuego para iluminar. Thomas Alba Edison, no elaboró una ley para que se hiciera la luz en los hogares. Elaboró una técnica que dio como resultado la lámpara incandescente eléctrica.
Cuando el problema técnico fue el traslado de largas distancias nadie sancionó una ley sino que alguien inventó la rueda.
Un ejemplo menos decoroso es la necesidad de amedrentar a las masas y apoderarse de sus recursos humanos y naturales. No se sancionó una ley para eso, sino que se inventaron las armas de destrucción masiva. Pero ya es hora de empezar a hacer armas de “Creación Masiva”.
Otro ejemplo más actual y general es que los problemas técnicos del mundo de hoy son: Alimento insuficiente, energía contaminante y escasez generalizada de todo tipo produciendo desigualdad. ¿Necesitamos de la política y sus leyes para solucionarlo? No. Necesitamos técnicos especializados en diversas materias.
Para solucionar el asunto del alimento, la clonación es una herramienta ideal.
La energía renovable no contaminante ya fue inventada y largamente probada y demostrada. La robótica permite la automatización de procesos rutinarios en la fabricación y confección de objetos tecnológicos liberando al hombre del trabajo esclavo. Y de hecho ya lo esta haciendo dejando gente desocupada y desahuciada.
Y por ultimo, si tenemos la tecnología, el conocimiento y la inteligencia para llevar esto a cabo, no necesitaremos más del sucio y obsoleto dinero porque la abundancia permitiría abastecer al mundo sin necesidad de cobrarle nada a nadie por ello.
Bajo las premisas de no dañar y que el bien común es el bien propio, cada uno aportaría algo por y para el bien común porque todos tendríamos asegurado todo, casa, comida, auto, comunicación y por sobre todo tiempo para disfrutar de todo eso con nuestros seres queridos más cercanos y simplemente eligiendo hacer los que nos gusta en un mundo no competitivo y verdaderamente Simbiótico.
Piensa en ello un instante.
El científico hará ciencia porque le gusta y sus avances se multiplicarían en cantidad y velocidad por no depender del dinero destinado para la investigación, mejorando así la calidad de vida de si mismo y la de todos sus contemporáneos.
El artista dará entretenimiento gratuito sin que nadie le diga que obra vende más como así también el público realmente elegirá. Las artes en su totalidad recuperarían su belleza única en lugar de ser copia de copia por interés comercial corporativo y hasta quizás recordemos que la belleza es relativa al ojo del observador y no un impuesto mediático social que dista mucho de la realidad.
El periodista y los medios de comunicación no podrán ser manipulados por intereses económicos y se convertirán en verdaderos cronistas de la historia en tiempo real.
Los médicos podrán salvar vidas y mejorarlas sin necesidad de responder a los laboratorios que ofrecen mejores comisiones por el medicamento aplicado.
Los educadores no necesitarán protestar restando días en el progreso de aprendizaje de los niños por no tener suficiente remuneración y mejoraría sustancialmente la educación en el mundo entero volviendo a la vocación y olvidando la necesidad.
La policía desaparecerá ya que nadie necesitará robar nada porque todo esta disponible eliminando también la necesidad de exponer la vida propia y ajena a cambio de un mísero sueldo que apenas alcanza.
Los militares desaparecerán, ya no es necesaria la guerra en un mundo en paz.
La política desaparecerá y será remplazada por la técnica que sí soluciona problemas. Después de todo ¿No era para eso que el hombre inventó la tecnología?
Y una cosa más. Si todos usamos el calendario de 13 meses de 28 días, cada uno con 4 semanas de 7 días (364 días + 1 día para el festejo anual) no me cabe duda que volveríamos a ser una gran familia humana en paz y con verdadera libertad.
Muchas son las cosas que abarcan esta idea y tratarlas todas seria imposible en un texto que solo se hizo para abrir los ojos, pero si nos agrupamos en igualdad y nos salimos del sistema, poco a poco todos lo harán y finalmente el paraíso en la tierra en verdad existirá.

