Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    • Invitado
    #1 Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Hola:

    Navegando por el sitio Registrarse Inicia sesión encontré la explicación a los gestos que a veces vemos en las películas cuando alguien está meditando... En realidad esta explicación es bastante frívola y superficial, pero es lo mejor que se me ocurrió... :-) Hablando en serio, si estamos buscando un nuevo plano de conocimiento propio, la búsqueda la podemos ayudar adoptando "llaves" correctas.

    Espero que les sirva esta información... y como digo siempre: que esta sea la puerta para futuras investigaciones y ampliaciones del foro...
    Saludos
    NPG

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    Mudra significa gesto. Los mudras son los gestos corporales que se utilizan especialmente en el Hatha-Yoga, pero que también es utilizado en otros tipos de meditación.

    Estos gestos son muy importantes porque nos permiten canalizar adecuadamente la energía a través de nuestro cuerpo así como facilitar la consecución de numerosos objetivos como la elevación espiritual, la sanación física y la sanación emocional.

    Su origen no está muy claro, aunque en el mundo occidental los conocemos gracias al mundo oriental que nos los trae como consecuencia de la introducción de sus doctrinas e ideologías.

    Hay mudras muy completos que implican a todo el cuerpo, pero también hay mudras muy sencillos e igualmente poderosos que sólo requieren de nuestras manos para alcanzar nuestros objetivos.

    Para practicar estos mudras no es necesaria una gran habilidad, sino bastante práctica, especialmente con aquellos que son muy complicados. Los dedos se van uniendo entre sí de maneras muy diversas y con presiones muy diversas donde a veces sólo es necesario un leve roce y otras se necesita una gran presión.

    Debido a la diferente cualidad de cada uno de ellos, es recomendable utilizarlos durante un tiempo determinado que suele ir de 3 a 45 minutos y generalmente es conveniente realizarlos una vez al día como mínimo.

    Es importante tener en cuenta en el caso de utilizarlos para la sanación física, que no hacen milagros, sino que su cometido es apoyar al tratamiento que estemos utilizando para sanar, haciendo que sea más eficaz y que la enfermedad sane con mayor prontitud.

    En las manos, al igual que en los pies, están reflejos todos nuestros puntos corporales y por ello las diferentes posiciones ayudan a desbloquear aquellos que estén inarmónicos:

    Dedo pulgar: representa al elemento fuego y su cometido energético es equilibrar las energías del cuerpo nutriendo cuando debe alimentarse y destruyendo cuando debe eliminarse. Además en él reside nuestra conciencia divina.

    Dedo índice: representa al elemento aire y su cometido es proveernos de la capacidad de crear y de pensar. Este dedo nos trae las inspiraciones divinas. En él radican nuestros diferentes estados de ánimo. Tiene asignado el cuarto chakra.

    Dedo medio: representa al elemento éter y su cometido es proveernos de la energía necesaria para actuar y vivir en armonía con el mundo espiritual que tienes a tu alcance. Tiene asignado el quinto chakra.

    Dedo anular: representa al elemento tierra y su cometido es proveernos de la fuerza necesaria para defendernos y luchar por lo que es nuestro, así como del equilibrio interior para afrontar cualquier situación. Tiene asignado el primer chakra.

    Dedo meñique: representa al elemento agua y su cometido es proveernos de la posibilidad de interactuar con otros seres humanos en la sociedad. Es el que nos permite relacionarnos correctamente. Se encarga de trabajar nuestras emociones. Tiene asignado el segundo chakra.

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    ABHAYA
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    Este es uno de los mudras más espirituales que existen, y tiene aplicaciones sobre el espíritu y nuestra psique. Muchos dioses y gurús orientales aparecen en estatuas y fotografías con esta posición. También en el cristianismo podemos encontrarla en algunas representaciones de Jesús o de algún Santo.

    PROPIEDADES
    Cuando necesitamos sentirnos protegidos y esperanzados de que podremos superar cualquier obstáculo que se nos presente, este mudra nos puede ayudar.

    Hay momentos en nuestra vida en los que sentimos una especial vulnerabilidad y desprotección. Muchas personas, en esos momentos, deciden recurrir a la divinidad con oraciones y ruegos para que les ayuden. Este mudra actúa como una de esas oraciones aliviando nuestros miedos más profundos y conflictos más internos. Es la luz en el oscuro túnel.

    Ese miedo se ve sustituido por una esperanza en el triunfo final y la confianza que más necesitamos para abordar los problemas a los que nos enfrentamos.

    EJECUCIÓN

    El mudra lo debe realizar la mano derecha tal y como se indica en la foto. Con la palma de la mano hacia afuera, con los dedos algo separados y sin forzar la mano doblando ligeramente los dedos como si descansasen de forma natural. La mano izquierda descansa sobre el corazón.

    Te recomendamos que lo acompañes con cualquier tipo de meditación sobre la protección, y como superar los miedos, las angustias, las dudas...

    APAN VAYU
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    Este mudra es fácil de hacer, sin embargo, resulta muy molesto las primeras veces, hasta que se ha cogido práctica. Se debe hacer con las dos manos. Es un mudra fabuloso para el descanso y el equilibrio espiritual.

    PROPIEDADES

    Este mudra tiene propiedades en los cuatro planos:
    En el plano físico: alivia los dolores cardíacos y las enfermedades relacionadas con el corazón.
    En el plano físico: alivia los dolores cardíacos y las enfermedades relacionadas con el corazón.

    En el plano mental: nos ayuda a prestar más atención a los planes de la vida. Nos aporta confianza y descanso mental en que todo saldrá correctamente.

    En el plano emocional: serena nuestros sentimientos a la vez que los eleva.

    En el plano espiritual: nos ayuda a desarrollar el equilibrio espiritual que tanto necesitamos.

    EJECUCIÓN

    Este mudra requiere que lo ejecutes en las dos manos.
    Como ves en la foto el dedo gordo está en contacto con el dedo medio y anular, mientas el índice está pegado a la palma de la mano. El meñique se mantiene estirado.
    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación de equilibrio y claridad interior. También en relación con la limpieza del cuarto chakra y su conexión con el amor incondicional universal.

    ATMANJALI
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    Este mudra es muy conocido en todas las religiones porque está asimilado a la oración y al ruego por una concesión divina, a pesar de que en sus primeros momentos el cristianismo lo prohibió y sólo permito a los sacerdotes su uso. Además en numerosas culturas orientales este gesto es utilizado como agradecimiento por algo.

    Seguro que más de una vez lo has realizado, pero ahora vas a descubrir todo el poder que reside en él para que a partir de ahora seas consciente de las energías que mueves cuando lo realizas.

    Realmente la manera más adecuada de realizarlo y más utilizada para sacarle todo el jugo que tiene es realizar la unión de las manos por encima de la cabeza con los brazos levantados.

    PROPIEDADES

    Este mudra tiene propiedades en los cuatro planos:
    En el plano físico: introduce y regenera la energía corporal fortaleciendo nuestro sistema inmunológico y nos aporta mucha más fuerza y vitalidad.

    En el plano mental: calma nuestra mente y clarifica nuestros pensamientos. Armoniza los hemisferios derecho e izquierdo de nuestro cerebro para que trabajen coordinados.

    En el plano emocional: establece un equilibrio y una gran paz en nuestro interior. Nos relaja y permite que serenemos nuestras emociones. Además nos aporta una sensación de liberación de nuestras cargas pesadas.

    En el plano espiritual: nos pone en contacto directo con dios y la energía que tiene para nosotros. Además es ideal para pedir cualquier tipo de deseo que salga de corazón a nuestra divinidad.

    EJECUCIÓN

    Como ya hemos mencionado este mudra tiene su máxima expresión cuando se realiza por encima de la cabeza con los brazos levantados.

    Te recomendamos que lo realices todas las mañanas antes de salir de casa, o cuando estés muy nervioso o alterado. También puedes utilizarlo si te sientes bajo de energía.

    Primero levanta los brazos y después une las palmas de las manos suavemente por encima de tu cabeza.

    Después cierra los ojos y respira profundamente, dejando que toda la energía de la posición circule a través de tu cuerpo. Puedes realizarlo los minutos que quieras. Generalmente se mantiene el gesto hasta que te sientas inundado de una energía fresca y renovada.

    Puedes acompañar el gesto con algún tipo de visualización en la que te encuentres en un lugar sagrado o ante algún ser de luz.

    CHIN
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    El Chin mudra se usa básicamente para meditación en Hatha yoga y es denominado el mudra del conocimiento.
    Es muy probable que lo hayas visto en alguna estatua o cuadro de una divinidad hindú, por ser uno de los más famosos.

    Además en los medios de comunicación ya sea en la televisión o en la películas siempre suele ser el mudra que está haciendo el personaje que medita. Incluso aquellas personas que bromean con la meditación en sus burlas sin saberlo suelen ejecutarlo también.

    Es un mudra fabuloso para todo aquello que tenga que ver con la mente.

    PROPIEDADES

    Este mudra tiene propiedades en los tres planos:
    En el plano emocional: ayuda en el flujo de energía corporal para que circule equilibradamente, siendo útil así en enfermedades como los estados depresivos o eufóricos.

    En el plano mental: fortalece la memoria y estimula la inteligencia. Ayuda a que el cerebro trabaje correctamente.

    En el plano espiritual: según el hatha yoga, este mudra es tan potente espiritualmente que permite al practicante constante unir su alma al alma de Dios. Esto significa que con este mudra se puede alcanzar la iluminación o despertar de la consciencia.

    EJECUCIÓN

    La manera más provechosa de sacarle partido a este mudra es a través de la conocida posición del loto, o si te resulta imposible, al menos la posición de piernas cruzadas.
    La clave está en recordar que en este mudra los dedos estirados apuntan hacia el suelo en señal de energía activa. Mantén la espalda recta y los ojos cerrados. Respira profundamente y di tres veces de corazón el mantra Om. En seguida empezarás a notar una gran paz y equilibrio interior.
    También puedes combinarlo con el Jñana Mudra realizado con tu mano mano derecha en el corazón y la mano izquierda con el Chin mudra apoyado entre las piernas, en la zona de tu primer chakra.
    Puedes acompañar el gesto con algún tipo de visualización en la que te encuentres en un lugar sagrado o ante algún ser de luz. Y si te sientes cómodo puedes repetir el mantra Om todas las veces que quieras.

    DHARMACHAKRA
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    Uno de los mudras más conocido y representado en las divinidades hindúes es el dharmachakra, que significa literalmente "el giro de la rueda". La rueda para la religión hindú y budista es un elemento sagrado que alude a la perfección universal y a los ciclos vitales de muerte y de vida. Encontramos este poder de la rueda por ejemplo en los famosos mandalas para meditar que son formas redondas que emulan el poder universal.

    PROPIEDADES
    Este es un mudra implicado directamente en nuestro desarrollo espiritual. De este modo puede ayudarnos a:
    Equilibrar nuestras energías interiores con nuestro entorno físico y espiritual.

    Desarrollar nuestro potencial espiritual.
    Conectarnos al mundo espiritual, permitiéndonos recibir ayuda de otros seres del universo.
    Ayudarnos a escuchar la voz de la divinidad.
    Descubrir nuestra misión en esta vida.
    Desvelar nuestras vidas pasadas.

    EJECUCIÓN

    Este mudra requiere que lo ejecutes en las dos manos, como observas en la foto. La mano izquierda debe tener el pulgar y el índice unidos. Además la palma de la mano debe estar orientada al corazón, señalando así nuestro mundo interior.

    La mano derecha debe tener el pulgar y el índice unidos. Además la palma de la mano debe estar orientada hacia el exterior, señalando así el mundo que nos rodea.

    El dedo medio de la mano izquierda debe tocar la unión del pulgar y el índice de la mano derecha indicando así el círculo eterno de la vida y la perfección universal.

    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación de conexión con tus vidas pasadas, con tus guías, con tu voz interior. Este mudra tiene un gran poder espiritual, así que merece la pena incluirlo en tus meditaciones, e incluso en tus oraciones.

    DHYANI
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    Este mudra es muy conocido especialmente en las religiones orientales puesto que va unido a la meditación. Es el mudra más tradicional que existe para meditar, por su comodidad y la tranquilidad que aporta. Su fuerza se deriva del establecimiento de un círculo de energía que recorrerá todo el cuerpo. Además del simbolismo relacionado con el cuenco vacío que emula la limpieza y sencillez interior.

    PROPIEDADES
    Este mudra tiene propiedades en los tres planos:
    En el plano mental: elimina el estrés y la presión mental. Procura paz a nuestros pensamientos y elimina aquellos que nos estén haciendo daño.

    En el plano emocional: limpia y renueva la energía emocional, sanando las heridas del pasado y esperanzándonos para el futuro.

    En el plano espiritual: es sin duda para lo que se utiliza con más frecuencia, pues despierta la sabiduría que hay en nuestro interior y nos pone en contacto con nuestra propia divinidad. Además nos introduce en el Todo y nos permite vivir experiencias muy elevadas y espirituales. Ayuda a despertar la consciencia.

    EJECUCIÓN

    Este mudra puede ser utilizado en la tradicional postura de meditación con las piernas cruzadas, o estando en una silla con la espalda recta y las piernas en ángulo de noventa grados.
    A continuación sitúa tus manos como se te indica en el gráfico y cierra los ojos. Recuerda que la mano izquierda es la que está debajo, y la derecha la que está dentro. Ambas forman una especie de cuenco. Esta posición está especialmente indicada para no pensar en nada. Es decir, no se utiliza para meditar algo en concreto, sino sobre lo que vaya surgiendo. Para ello deberás centrarte exclusivamente en tu respiración e ir apartando de tu mente aquellos pensamientos más cotidianos para ir dando paso a los pensamientos más profundos.

    Puedes realizarlo cuantas veces quieras, especialmente en aquellos momentos en los que te sientas presionado o estresado. Puede ayudarte a superar un mal momento emocional o sentimental.

    HAKINI
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    Mucha gente realiza de forma inconsciente este mudra cuando está pensando en algo, o simplemente cuando está descansando. Lo que no saben es que están haciendo un mudra de los más poderosos para aprovechar la energía y el poder que existe en nuestro sexto chakra, o también llamado tradicionalmente "tercer ojo". Realizar este mudra durante unos minutos todos los días puede ayudarnos a equilibrar la energía de este centro de poder.

    PROPIEDADES
    Seguro que si te paras a pensar un poco vas a descubrir que este mudra ya lo habías realizado antes en algún momento. Quizá mientras escuchabas a alguien, quizá mientras pensabas. A lo mejor no era exactamente igual, pero sí muy parecido. A partir de ahora ya sabes que es un mudra muy poderoso cuya función principal es concentrar tu energía y ayudarte a que tus deseos se hagan realidad.

    Además también es muy útil en casos de confusión o desesperación, puesto que nos ayuda a despejar la mente y clarificar nuestras ideas y sentimientos.

    Es un "mudra de salvación", en el sentido de que realizándolo en un momento crítico, te ayuda a sobrellevar ese momento mucho mejor. Es por esto que debe estar siempre en tu "botiquín" de mudras.

    EJECUCIÓN
    Para realizar correctamente este sencillo mudra sólo tienes que juntar las yemas de todos los dedos de tu mano tal y como se te indica en la foto. Si deseas utilizarlo como herramienta para conseguir tus deseos lo que debes hacer es proyectar una imagen mental de lo que deseas mientras realizas este mudra. Haz la petición tantas veces como desees.

    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación de energetización y equilibrio de las energías.

    JÑANA
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    Sin duda alguna este es un de los mudras más conocidos a nivel universal. Especialmente utilizado en la religión budista ha llegado hasta nuestros días como uno de los mudras más favorecedores para la meditación. Sin embargo, también tiene diversas propiedades útiles para otros ámbitos de la vida.

    PROPIEDADES
    Este mudra tiene propiedades en los cuatro planos:

    En el plano físico: alivia los desórdenes del sistema nervioso.

    En el plano mental: nos aporta una mayor facilidad de concentración y atención. Estimula la memoria.

    En el plano emocional: despierta una sensación de ternura y afectividad.

    En el plano espiritual: nos pone en contacto directo con la sabiduría y conocimiento de la divinidad.

    EJECUCIÓN

    Este mudra lo puedes realizar de maneras muy diferentes. Una de las más conocidas es en la posición del loto: sentado con las piernas cruzadas y con los brazos apoyados en las piernas y el mudra en ambas manos. Sin embargo, también puedes hacerlo a la altura del corazón con tu mano derecha y compaginarlo con el Chin Mudra realizado con tu manoizquierda y apoyado entre las piernas, en la zona de tu primer chakra.

    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación sobre el conocimiento de ti mismo.

    KUBERA
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    Este mudra suele ser el primero que se aprende, y de hecho, pocas personas saben que realmente es un mudra muy poderoso.
    Se ha hecho especialmente famoso porque a mucha gente se lo han enseñado para encontrar aparcamiento, pero tiene muchas más propiedades. Su fuerza se deriva de la conexión de la energía de los tres primeros dedos y se ve potencializado cuando se hace con las dos manos.

    PROPIEDADES

    Este mudra es algo mágico pues realmente no tiene una propiedad concreta más la de concentrar toda la energía del cuerpo, la mente y el espíritu en algún deseo concreto, sea del tipo que sea, ayudando a conseguirlo.

    EJECUCIÓN

    Puedes realizarlo en una mano o en las dos, teniendo más potencia si lo realizas en ambas. No requiere de una posición corporal concreta de manera que puedes realizarlo tanto tumbado, sentado, o como quieras. Para formar el mudra sólo tienes que juntar las yemas de los dedos gordo, índice y medio; y doblar hacia el centro de la palma de la mano los dedos anular y meñique. Te recomendamos que acompañes este mudra con alguna visualización sobre lo que deseas o alguna afirmación e incluso con algún decreto.

    PRITHIVI
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    Este mudra, que es muy similar a otros de su estilo, tiene unas cualidades muy apreciadas por todo el mundo. Tanto si tenemos grandes inquietudes espirituales, como si tenemos ciertas inquietudes mentales le encontraremos muy útil. Este es el mudra de nuestra amada y apreciada Madre Tierra.

    PROPIEDADES

    Con este mudra despiertas toda la confianza en la vida y en ti mismo que necesitas. Te ayuda a sentirte seguro y con la fe suficiente en que tendrás un tránsito firme y sólido en la vida. Es ideal para aquellas personas que se sienten inseguras o son muy tímidas. Con él puedes despertar todos los poderes del primer chakra, por lo tanto también te echa una mano en cuestiones más materiales como la búsqueda de empleo, de casa, de dinero, ... Realizando este mudra con mucha fe todos los días, podemos ver realizados nuestros sueños más materiales.

    Por otro lado, si necesitas perfeccionar tu conexión con las fuerzas terrenales, con nuestra madre tierra, para nutrirte de su energía y canalizarla, este es tu mudra.

    EJECUCIÓN

    Este mudra requiere que lo ejecutes en las dos manos como se indica en la foto. Con las manos apoyadas en tus piernas junta las yemas de los dedos pulgar y anular y estira los demás dedos. Separa ligeramente el pulgar y recuerda mantener pegados el dedo índice y medio. Te recomendamos que lo acompañes con cualquier tipo de meditación relacionada con las energías de la tierra o visualizaciones para hacer un deseo material realidad.

    PUSHPAPUTA
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    La felicidad no es algo que nos venga desde fuera, sino más bien todo lo contrario. La verdadera felicidad es algo que se emana desde nuestro interior hacia el exterior proyectando fuera todo lo que ocurre dentro de nosotros. Este mudra te ayuda a abrir tus pensamientos a la felicidad y a todos los milagros que tiene la vida preparados para ti.

    PROPIEDADES

    Este es un mudra que puede hacer verdaderos milagros en tu vida si eres constante y lo aplicas a menudo. Al principio puede que te sientas un poco inquieto al realizarlo, porque el ser humano está lleno de miedos y dudas que le van encerrando en si mismo. Este mudra es de apertura, con las manos estiradas como si estuviéramos esperando que nos dieran algún regalo. Por ello al principio es posible, sobre todo si somos personas desconfiadas, que nos cueste hacerlo. Pero si nos aplicamos y somos constantes, pronto empezaremos a ver los milagros que buscamos en nuestra vida.

    Este mudra puede ayudarte a conseguir todo lo que necesitas en tu vida y en todos los ámbitos de la misma; desde lo más material hasta lo más espiritual.

    EJECUCIÓN

    Este mudra requiere que lo ejecutes en las dos manos como se indica en la foto. Con las manos apoyadas en tus piernas pon las palmas hacia arriba como si esperaras que te fueran a dar algo. Los dedos deben estar juntos y muy relajados. Te recomendamos que lo acompañes con cualquier tipo de meditación.

    SHUNYA
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    Este es un mudra muy interesante que nos pone en contacto con esa parte de nosotros mismos a la que pocas veces prestamos verdadera atención: nuestra voz interior. Todos nosotros llevamos una gran sabiduría que está por despertar y que puede ser despertada con este sencillo gesto de la mano.

    Está directamente relacionado con el quinto chakra y el sexto chakra.

    Este es un mudra para realizar con calma y muchas ganas de descubrir cosas en nuestro interior y en nuestra vida que deben ser solucionadas. Así pues es ideal para profundas meditaciones.


    PROPIEDADES

    Básicamente lo que hace este mudra es ponerte en contacto con tu espíritu para que escuches sus sabios consejos y sus importantes mensajes sobre ti mismo y sobre tu vida. Se abre así tu capacidad de escuchar atentamente.

    De este modo esa escucha y comprensión se materializan en tu vida a modo de una mejora de tus relaciones personales ya sean de amor o de amistad. Prestar más atención a cómo se sienten los demás te ayuda a comprenderlos un poco mejor.

    A su vez, esta capacidad de escucha emanada de lo más profundo de tu ser, te permite descubrir tu karma. Así realizando con frecuencia este mudra podrás ponerte en contacto con esas heridas del pasado, escucharlas atentamente para comprender que debes sanarlas.


    EJECUCIÓN

    Este mudra requiere que lo ejecutes en las dos manos.

    Para realizarlo, solo repite el ejemplo de la foto. Dobla el dedo medio y agárralo suavemente con el dedo pulgar, mientras mantienes extendidos los dedos restantes.

    Realízalo sentado en una silla o en la posición del loto con las manos sobre las rodillas.

    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación de sanación del pasado y apertura espiritual.

    USHAS
    Registrarse Inicia sesión
    Este es un mudra que solo con verlo nos aporta una gran paz. Va dirigido directamente a todo lo relacionado con nuestro segundo chakra, un chakra que siempre suele estar revuelto.

    Así sus propiedades abarcan desde nuestra relaciones sociales a nuestras relaciones sexuales.

    Realizar este mudra durante unos minutos todos los días puede ayudarnos a equilibrar la energía de uno de nuestros centros de poder.


    PROPIEDADES

    Sin embargo, y a pesar de que aparenta ofrecernos una gran paz, el Ushas tiene como finalidad la revitalización de la energía de nuestro cuerpo y en concreto del chakra al que está asociado.

    Es por esto que resulta ideal para cuando nos sentimos dormidos, pesados y sin fuerzas. También para cuando vamos a hablar en público o mantener algún tipo de relación social que nos pueda provocar estrés o apatía.

    Sería ideal realizarlo justo en el momento en el que nos levantamos por la mañana. De hecho su nombre significa "amanecer". Así nos ayudaría a salir de casa con el sistema energético equilibrado para enfrentarnos al día con éxito y mayor facilidad.


    EJECUCIÓN

    El mudra lo realizarás cuando creas que lo necesitas o todas las mañanas al levantarte. Si lo vas a realizar por las mañanas dedícale 8 minutos. Si lo vas a realizar para un momento concreto realízalo todo el tiempo que consideres necesario.

    Es importante tener en cuenta que como también es un mudra relacionado con los órganos sexuales debe hacerse diferente en el hombre que en la mujer. El hombre debe cruzar los dedos de manera que el pulgar derecho quede sobre el izquierdo, mientras que las mujeres deben cruzar los dedos de manera que el pulgar izquierdo quede sobre el derecho.

    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación de energetización y equilibrio de las energías.

    VARADA
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    Este es un mudra típico de las divinidades de la India, pero también podemos encontrarlo muy parecido a algunos gestos divinos que vemos en algunas estampas de Jesús y la Virgen María.

    Es un mudra sencillo de realizar, pero con una gran potencia espiritual.

    Como su propio nombre indica, es el mudra de la misericordia y del perdón. Un gesto típico de un dios compasivo y amoroso.



    PROPIEDADES

    Este mudra nos ayuda a superar nuestro pasado, sanándolo para alcanzar en nuestro presente una mayor armonía y no seguir avanzando por el camino como si lleváramos grandes sacos de arena. Es un mudra muy espiritual que nos puede ayudar a eliminar nuestro mal karma.

    Además permite mejorar sensiblemente nuestras relaciones personales puesto que nos aporta el don del perdón y la comprensión divina. Nos volvemos más humildes y respetuosos con toda forma de vida. Perdonamos a los demás todas las faltas que hayan cometido sobre nosotros.


    EJECUCIÓN

    El mudra lo realizarás con la mano izquierda, que es la asociada al espíritu y al corazón. Mientras, tu mano derecha puede descansar en posición meditativa.

    Te recomendamos que lo acompañes de algún tipo de meditación sobre el perdón y la sanación de vidas pasadas.

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    13 comentarios / 53768 Visitas

      • 1
      • mensajes
      • miembro desde
      • 12/09/04
    12/09/2004
    #2 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Intento conectarme a la página de "camino interior" pero me direcciona a un domainpark, alguien sabe algo?
    como puedo acceder a la pagina?
    ha cambiado de nombre? o la han cerrado?

    Considero que es una lastima porque esta pagina era mu interesante,...

    Gracias.

    • NPG
      Invitado
    04/05/2007
    #3 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Se venció el dominio y ahora redirecciona a cualquier parte.
    Saludos
    NPG

      • 5
      • mensajes
      • miembro desde
      • 30/11/05
    08/05/2007
    #4 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    lastima que

    lastima que no se ven las fotos.!

    saludos!

      • 219
      • mensajes
      • miembro desde
      • 03/05/07
    08/05/2007
    #5 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Muy buen thread. Voy a tratar de poner en práctica lo que dice.
    Vamos gente que hay mucho por encontrar y hablar.

    ¡Saludos!

      • 3,240
      • mensajes
      • miembro desde
      • 14/05/07
    30/07/2007
    #6 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Por lo que yo sé:

    -el dedo gordo representa la conciencia, o la creadora de conciencia, podría ser quizás la experiencia o la vida misma, se une a los demás dedos y los hace útiles como mano para modelar y conocer. Representa el espíritu también. En definitiva LA COMUNICACIÓN

    -el dedo índice simboliza el consciente, o sea, la razón (como la meditación y la reflexión, cualquier pensamiento que busque relaciones y estructuras entre las sensaciones, en definitiva el análisis). En definitiva LA MENTE

    -el dedo corazón simboliza el subconsciente, o sea, la intuición, la heurística, también denominada gestalt, intenta buscar patrones entre la información recibida por los sentidos para darle significado por una parte, y por otra responde con sensaciones frente al conocimiento ya adquirido, o sea, la voz de la conciencia y la voz de la experiencia. En definitiva LO SENSIBLE

    -el dedo anular y el meñique simbolizan ambos el inconsciente, los procesos sistemáticos del cuerpo, se suele decir que el anular simboliza la energía sexual y el meñique el resto de procesos vitales, también se puede decir que el meñique son los procesos inconscientes pasivos (necesidades o energía vitalizadora) y el anular los procesos inconscientes activos (deseos o motivaciones o energía activadora). En suma representan la supervivencia y son EL APOYO

    -la palma de la mano simboliza la fuente, la raíz de todo, ya que de ella surgen los dedos, puede significar por ello varias cosas, como el yo verdadero, el vacío, la divinidad, etc... En definitiva simbolizan EL ORIGEN

    Vemos que los dedos representan de mayor a menor grado de libertad. El dedo gordo es el que posee más movilidad y el meñique el que menos.

    También es importante conocer el significado de una mano u otra. La mano izquierda simboliza la imaginación, o sea, la interpretación o la inspiración, o en definitiva la creación. También simboliza el inconsciente o subconsciente, o ambos a la vez. Otro significado es el de la abnegación, la entrega o servicio, LO REACTIVO. Y la mano derecha simboliza el análisis, los juicios, la acción frente a los sucesos en definitiva o el libre albedrío. También simboliza el consciente. Otro significado es el del control o la dominación (=conocimiento), LO ACTIVO. Los significados son recurrentes a los anteriores aunque combinados significan cosas diferentes, y siempre es así porque el hombre no tiene otro marco de referencia más que su propio yo, que es su mente en definitiva.

    De todas formas, como todo en simbología, no existe una interpretación absoluta ni mucho menos, ésta es una más entre muchas posibles. Además, como en toda simbología, las partes de un símbolo hacen referencia al todo, es decir, son contextuales a la imagen global.

    Les dejo unas páginas de mudras interesantes que he encontrado por ahí:
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    Sobre los significados simbólicos de los dedos se pueden extraer bastantes conclusiones interesantes:

    -el dedo gordo puede tocar a los demás y sentirlos pero no a sí mismo: el espíritu es invisible, o como se diría en el zen: desde México se puede ver el Popocatepetl, pero desde la cima del Popocatepetl no lo podemos ver

    -el dedo gordo es el más fuerte de los cinco dedos y el que finalmente hace útil a la mano, al poderse oponer a los demás dedos

    -el dedo gordo y la palma de la mano están en relación estructural diferente al resto dedos y además aparece antes que el resto de dedos

    -el dedo índice es el más sensible de los cinco dedos: la mente es la que más lejos puede ver, por eso el hombre evoluciona a través de su mente

    -el dedo medio es el del medio: representa la virtud, o sea, la armonía; los sentimientos son los que nos demuestran nuestro grado de armonía haciéndonos sentir angustia o felicidad

    -el dedo medio es el más largo: es el primero en hacer contacto con el mundo

    -el dedo anular es el que nos permite hacer fuerza con la mano, porque representa las motivaciones o deseos, las que nos hacen andar por la vida con mayor firmeza

    -el dedo meñique es el más débil, porque representa al cuerpo, y arrastra consigo al anular al moverse, pero es sin embargo el que nos permite amoldarnos a cualquier situación, es la representación de la supervivencia, del ajustarse o amoldarse a las situaciones

    -la mano se hace fuerte a medida que se desarrollan los cinco dedos, todos son más o menos fáciles de desarrollar excepto el anular y el meñique

    Interesante, ¿no creen?

    Saludos

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    30/07/2007
    #7 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Masacroso, de nuevo diciendo estas cosas? Hace dos días confundías los mudras con los sutras, y ahora hay un dedo de gestalt?
    Los mudras no son cómo los decís vos. NPG describió los mudras más comunes. Básicamente, es una forma de plantear un circuito de energía.

    • PoetaCamba
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    31/07/2007
    #8 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    No puedo ver las fotos, es un problema mio?

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    31/07/2007
    #9 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve

    Les dejo un texto que enconctré muy interesante, con historia de los mudras en el mundo y sus diferentes usos y significados. Lo saqué de esta web:
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    Introducción

    Muy silenciosamente se deslizaba, cierta oscura noche, un ratero en el parque del palacio de un príncipe con objeto de robarle los peces del estanque.

    Por el ruido que hizo con las redes, un guarda se despertó y llamando a los otros guardas, se pusieron a recorrer todo el parque.

    Cuando el ladrón oyó que alguien venía, se embadurnó el cuerpo con tierra y se sentó en la postura del loto, fingiendo que se ponía a meditar debajo de un corpulento árbol.

    Amaneció, y al tropezar con él los guardas, olvidando por un momento la alarma de horas antes, llegaron ante él reverentemente y hasta avisaron al señor, quien no tardó en bajar a prosternarse ante el asceta.

    Entonces el guarda le preguntó:

    -Venerable sadhú, ¿has visto por aquí un ladrón?

    -¡Oh, señor! -exclamó el falso asceta- mis ojos sólo han estado viendo a Dios. Aunque ese ladrón al que os referís me hubiese querido hacer daño, yo no hubiera podido salir de mi Éxtasis. Mi mente estaba fundida con la del Supremo.

    Una vez que el pícaro ratero quedó de nuevo solo y sumergido en sus supuestas meditaciones, se dijo para sí mismo:

    Si con sólo la apariencia de un hombre santo me he salvado de ir a la cárcel y recibir unas docenas de azotes por mano de la justicia, ¿de qué no me libraría y a dónde no podría llegar si me hiciese, por la práctica de la virtud, santo de veras? ¡Cuánto no me daría Dios si de verdad fuese un asceta!

    A partir de ese momento su corazón dio un cambio completo, y se fue a meditar al bosque. Allí encontró un grupo de ascetas que llevaban una vida de renuncia, apartados del mundo, y se unió a ellos.
    Durante años los ascetas y el nuevo sadhú vagaron por las montañas, practicando sus ejercicios y ayunos.

    Un día oyeron hablar de un gran sabio. Entonces uno de los ascetas y el nuevo sadhú fueron en su busca. Recorrieron valles y caminos hasta encontrarle.

    Tras saludarle, el sadhú se dirigió al sabio diciéndole:

    -Gran sabio, ¿hemos de ser dueños y no esclavos de la naturaleza material? Creemos que ni el cuerpo ni la mente han de dominarnos, pues el cuerpo es nuestro y pensamos que no somos del cuerpo.

    De esta manera entraron en conversación, estudiaron y analizaron largo tiempo con el sabio, quien al fin les dijo:

    -Vosotros mismos sois el Ser que andáis buscando.

    El sadhú y el asceta creyeron que sus cuerpos eran el verdadero Ser al que el sabio se refería, y ambos volvieron con sus compañeros muy satisfechos. El asceta se dirigió a ellos, y les dijo:

    -Hemos aprendido todo cuanto había que aprender. Comamos, bebamos holguémonos. Somos el Ser, somos nuestro propio dueño y nada hay más allá de nosotros mismos; por lo tanto, podemos hacer lo que queramos.

    Obviamente, el asceta, a pesar de sus años de renuncia, conservaba una naturaleza ignorante, su mente permanecía oscura, y sin mayor investigación, quedó satisfecho con la idea de que el cuerpo era su verdadero Ser.

    Mas la naturaleza del sadhú se había vuelto pura, y aunque al principio cometió el error de identificarse con su cuerpo y entregarse a todo linaje de goces, no tardó en comprender que no se había referido el sabio instructor al cuerpo, al decirles que ellos mismos eran el Ser que andaban buscando, sino que debía ser algo superior.

    En consecuencia, recurrió de nuevo al sabio y le dijo:

    -Señor; me enseñaste que este mi cuerpo era el verdadero Ser; pero yo veo que todos los cuerpos mueren, y el Ser no puede morir.

    El sabio le respondió:

    -Llevas razón, conócete a ti mismo. Tú eres Aquello.

    El sadhú regresó a su refugio creyendo que la mente era el Ser; pero no tardó en observar que los pensamientos eran variables, unas veces buenos, otras malos, y que la mente era demasiado voluble e inconstante para que fuese el Ser. Así que se puso en camino y recurrió de nuevo al sabio, diciéndole:

    -Señor, no creo que la mente sea el Ser. Me dijiste que lo es.

    El sabio repuso:

    -No te dije tal. Te dije conócete a ti mismo. Tú eres Aquello.

    El sadhú al fin reconoció qué era el Ser, más allá del cuerpo, de la mente y de los afectos. Así supo que el Espíritu, el verdadero Ser, es eterno, sin nacimiento ni muerte, que ni espada le hiere, ni agua le moja, ni fuego le abrasa, ni aire le rodea; que es infinito, omnisciente, intangible, omnipotente y trasciende al cuerpo y a la mente.

    De esta suerte el sadhú, andando los años, llegó a ser famoso en toda la comarca por su saber y sus virtudes.

    Conferencia; Los Siete Gestos de Budha

    Los mudras

    Los mudras son los gestos de manos y dedos que hemos visto reflejadas en las representaciones de Budha, pero cuyos poderes espirituales y terapéuticos escapan a nuestro conocimiento.

    En realidad, mediante estos gestos logramos dirigir y controlar el flujo energético de nuestro cuerpo. De esta manera podemos influir de un modo altamente positivo en la salud física de nuestro organismo y en la sensibilización psíquica y espiritual de nuestra mente.

    El Venerable Maestro Samael habla de los mudras, aludiendo a aquellos antiguos yoguis que, practicando la meditación con estas técnicas, llegaron al Samadhí, aunque por desgracia olvidaron aniquilar el Ego. Y especialmente, menciona los mudras entre las técnicas preparatorias del yoga tántrico. En el libro "Gnosis siglo XX" dice:

    El Hatha-yoga tántrico combina inteligentemente toda su técnica de mudras, bandhas, pratyahara, kumbaka con su Maithuna.

    También en su conferencia "Matrimonio, divorcio y tantrismo" explica:

    Los yoguis tántricos pasan por una muy larga y difícil preparación antes de entrar en el terreno del sexo–yoga. En toda esa preparación entra la concentración, la meditación, bandhas, mudras, pratyahara, pranayamas, etc.

    Gestos de los dioses: Evolución y difusión de los mudras

    Los gestos son el instrumento que nos permite manifestar de una manera inequívoca, aún cuando sea sólo por un instante, nuestro estado emocional, psíquico y físico. A veces, cuando necesitaríamos miles de palabras para describir siquiera aproximadamente lo que ocupa nuestro ánimo y nuestra voluntad, un simple ademán basta para darlo a entender en manera suficiente.

    No es de extrañar que ritos y cultos de todas las épocas hayan atribuido una importancia extraordinaria al gesto, y siguen haciéndolo todavía hoy. En el subcontinente indio se desarrolló, a lo largo de milenios, una coreografía especial del gesto, que reviste múltiples significados: son los mudras.

    ¿Qué es un mudra?

    En la actualidad los mudras son un rasgo más o menos arraigado en las culturas del sudeste asiático, cuya tradición las remonta a un pasado antiquísimo, como parte del primer lenguaje de sus dioses, héroes y hombres. Por eso, los mudras, los gestos de la mano en general, impactan o son comprendidos enseguida, porque conllevan algo primordial, como si brotasen directamente del Alma.

    Un mudra es una postura determinada de la mano y los dedos, que deriva de principios rituales, espirituales o de la dramaturgia. Actualmente, son utilizados en culturas y en ámbitos de la vida muy diversos.

    En el teatro hindú, por ejemplo, las posturas de la mano son un elemento esencial de la coreografía. El teatro es el medio expresivo tradicionalmente utilizado en la India para representar las leyendas de dioses y héroes; si se le quitase a estas representaciones la secuencia de los mudras que van apareciendo en ella, la mímica resultaría ininteligible para los espectadores.

    Aparte de estos ademanes rituales, también son mudras ciertas series de movimientos más o menos complicados de Tantra-yoga y Hatha-yoga. En estas disciplinas la posición ritual de las manos guarda una relación intima con el recitado de los mantras, que son articulaciones de sonidos elementales a los que se atribuye una potencia mágica.

    En el Ayurveda, el arte indio de curación, se recomiendan los mudras a título de estímulos energéticos. En este caso la postura de las manos que se aconseja debe corregir una falta de armonía y cooperar, por tanto, a la curación del enfermo o a preservar la salud del sano, según los casos.

    Y si el hindú es un buen creyente, tampoco faltarán los mudras en su vida cotidiana, ya que el rezo diario, sandhya, prescribe una secuencia de 24 mudras que debe ejecutar el orante.

    Esto por lo que concierne al hinduismo. En el budismo los mudras tienen un significado exclusivamente mágico-ritual y espiritual. En la iconografía budista, todos los gestos de la mano tienen un significado concreto. El mudra, junto con la corona o tiara y los objetos que llevan en las manos, son los tres símbolos principales que identifican las muchas representaciones de los Budhas y descubren el profundo significado de estas imágenes.

    En el budismo, las posiciones o movimientos simbólicos de las manos se efectúan durante sus rituales y meditaciones para suscitar o favorecer ciertos estados mentales e internos, paralelos a los de los Budhas y Bodhisattwas. Una práctica habitual de los monjes budistas es meditar e identificarse totalmente con la figura de un Budha, asumiendo todos sus gestos, para despertar así su propia naturaleza búdica.

    En un texto budista de meditación Zen, recogemos:

    Mudras, quiere decir postura, gesto o toque que ejerce un efecto sobre nuestro estado mental. Puesto que el cuerpo y la mente constituyen una unidad, la actitud de la mente y la del cuerpo se reflejan mutuamente. Funcionan como causa y efecto en ambas direcciones.

    En el Zen consideran que los mudras son el fiel reflejo de los movimientos de la mente y que constituyen uno de los principales medios simbólicos utilizados para comunicar el dharma.

    Fue sobre todo el budismo esotérico japonés, en particular el de la escuela Shingon, el que atribuyó notable importancia a los mudras, allí llamados in, que quiere decir “sello”. Los monjes japoneses, independizados de la interpretación tradicional india de los mudras, crearon nuevos ademanes significativos.

    Vale la pena mencionar también los mudras rituales de Bali, con los cuales se acompañan las oraciones.

    En China la tradición de los mudras proviene del contacto con las enseñanzas de Budha; las primeras traducciones de los textos budistas los mencionan bajo el nombre de yin, también con el significado de “sello”. En la actualidad los mudras chinos están integrados en las disciplinas de Qi Gong y Tai Chi, como valioso recurso para la revitalización de los flujos de energía.

    Origen hindú de los mudras


    Los japoneses traducen “mudra” por in y los chinos por yin que significa "ademán ritual" y "sello", que es el significado de la palabra sanscrita "mudra".

    Antiguamente el sello era uno de los atributos de la autoridad máxima. Romperlo o falsificarlo era un delito de pena capital. Así que, la equiparación original de un ademán ritual con un sello, da a entender la gran valoración que se concedía al mudra.

    Antiguos restos arqueológicos demuestran que las primitivas tribus arias, que llegaron al Valle del Indo hace unos 4.000 años, contaban con un extenso sistema de danzas sagradas y gestos rituales, a los que atribuían un gran poder mágico. Con ellos se comunicaban con los dioses y conjuraban a las influencias maléficas.

    El brahmanismo asimiló estos sistemas, y en los escritos védicos del siglo I de nuestra era y en el gran cantar heroico "Mahabharata", se hallan descripciones de las posturas corporales y los mudras recibidos del periodo prebrahmánico. Tales descripciones coinciden con las que han llegado a nosotros a través de la tradición yóguica.

    Estas descripciones tienen su relevancia porque en el brahmanismo se celebran muchas ceremonias con danzas rituales, de manera que la fe védica se fija en el ánimo de los creyentes no sólo por la tradición oral, sino también a través de la demostración escénica.

    Dicen los textos sagrados: El que conoce las escrituras sabe que a tal “akkhara” (palabra) hay que encadenarle tal otro (mudra). Así el mudra acude en apoyo de la palabra. Era tal esta complementación que un recitado de los Vedas que no fuese acompañado de la mímica correspondiente era recibido como palabrería sin sentido.

    También se lee: Si alguno lee los Vedas sin acompañar la palabra con ademanes, o equivoca la acentuación y el ritmo, sea quemado y renazca bajo la forma de un animal inmundo.

    Por ello, en la antigüedad clásica de la India, el ser un individuo culto de la casta superior, presuponía saber leer, escribir y dominar los mudras.

    Así lo demuestra un episodio de los Jataka, el conjunto de leyendas que describen las existencias anteriores del Budha:

    Hallábase Sakyamuni contemplando a la hermosa Amara mientras se decía a sí mismo: Como ignoro si será mujer casada se lo preguntaré por medio de hatha-mudra y, si tiene instrucción, lo entenderá”. A la cual levantó la mano con el puño cerrado (el pulgar por fuera, ciñendo los demás dedos), y así Amara supo que le preguntaban si era casada, a lo que contestó negativamente mostrando la mano con todos los dedos abiertos.

    Natya Sastra: El arte sacro de los mudras

    Existe un arte sacro de los mudras conocido como Natya Sastra.
    Como hemos visto, por su asociación con el recitado de los Vedas, los mudras tenían la consideración de símbolos de origen divino. El código de gestos servía como medio visual para la revelación de las sagradas escrituras a los que no sabían leer, la mayoría, y además invocaba la presencia de la divinidad en la tierra.

    Lo inefable, lo divino, velado en las palabras, se canaliza por el mudra, ya que el gesto permite representar y explicar los estados del espíritu.
    En las danzas y representaciones de las festividades, el arte del actor consistía fundamentalmente en apoyar la exposición temática con la postura, el lenguaje corporal, la mímica y los mudras. Todo ello coreografiado con ayuda de la música.

    En el Natya Sastra, el manual de arte dramático de la danza, (Natya significa drama sacro), se recoge la evolución de este arte. Este libro fija en 5.600 versículos el arte de la danza, y su influencia sigue vigente en el teatro clásico de la India actual. En la coreografía, llamada Bharatanatya, los mudras que se representan están fuertemente arraigados en la conciencia del público que los siguen con entusiasmo.

    Tradicionalmente la obra se atribuye al actor Bharatamuni, quien tuvo la intención de añadir con ella un quinto libro a los Vedas. Los versos son de gran calidad literaria. En el primer versículo escrito por Bharatamuni cita como inspirador de su Natya Veda al mismo Brahma cuando dice: “Yo me inclino ante Brahma el creador del mundo y ante el gran Dios Shiva, y aquí doy principio del Natya Sastra o la ciencia y el arte de los gestos y de la danza tal como Brahma nos lo reveló”.

    En los 36 capítulos que siguen expone, además de una ejemplar recopilación de dramas de la mitología y la leyenda heroica, las instrucciones precisas para el montaje de una pieza teatral. La versificación, la música, la danza, la gestualidad, el vestuario, la escenografía y la decoración se explican con todo lujo de detalles.
    La autoridad de este libro, con sus instrucciones sobre el lenguaje corporal y la ornamentación se ha reflejado, también, en la escultura y arquitectura hindú. En el capítulo titulado “Hastabhinaya” se desarrolla expresamente la ejecución de los mudras.

    El mudra místico. Su desarrollo

    El brahmanismo les atribuye un origen divino, y en la práctica los mudras eran muy conocidos como elemento descriptivo de la danza. Esto cambió con la formación de las comunidades budistas. El signo en sí se conserva, entrañable para el creyente, como gesto sacro.
    Pero los mudras antes asignados a Brahma, pasan a figurar entre las enseñanzas de Budha, a quien se le atribuyen personalmente seis de ellos, que describen su persona y su doctrina.

    Los mudras cobran una nueva significación con la aparición de una iconografía religiosa budista. Cuando surgen estas imágenes figurativas de Budha se plasman dos escuelas estilísticas que no tardan en rivalizar: la Mathura del centro de la India, nacida a orillas del río sagrado Jamuna, y la Gandhara del valle de Peshawar, a orillas del Indo, en lo que hoy es la frontera con Pakistán y Afganistán. Al principio la gestualidad de esos Budhas no estaba sometida a ningún canon, y también eran diferentes las expresiones faciales. Conforme fue desarrollándose la iconografía se fija el programa, acabando por prevalecer la escuela Gandhara, que era la más próxima a las vías comerciales que hoy llamamos la Ruta de la Seda.

    Después fue un hecho consumado la ruptura del budismo en varias sectas. El punto principal en litigio fue si la Iluminación era cosa reservada al santo, o arhat, o si podía participar de ella cualquier devoto gracias a la ayuda de un Bodhisattwa, mantenida por la tendencia Mahasamghika, y de aquella discusión doctrinal salieron luego las dos escuelas principales del budismo, la llamada Hinayana o “vehículo menor” y la del Mahayana o “vehículo mayor”.

    Dada la importancia que el budismo Mahayana daba a los Bodhisattwas, como ayuda fundamental a la que debía recurrir el devoto, esta escuela desarrolló un numeroso panteón de diversos Bodhisattwas. Las imágenes de estos Bodhisattwas se distinguían unas de otras por los mudras. Por tanto el mudra se convirtió en un gesto místico. Imitar ese gesto, era ofrecerse al Bodhisattwa invocado, para que éste pudiese encarnar su esencia invocada en el orante.

    El predominio de la tendencia Mahayana y las obras plásticas de la escuela Gandhara hicieron que el budismo se extendiera en el ámbito del Oriente asiático. A través de la Ruta de la Seda se formaron numerosos centros budistas de vida monástica. De esto nos ha quedado un testimonio en las cuevas de Mogao convirtiéndose este lugar en un centro de intercambio religioso, visitado incluso por monjes cristianos.

    En el siglo IV hubo allí una activa vida monástica. Excavaron templos, grutas y nichos en las rocas calcáreas. Habilitaron más de mil cuevas, de las cuales se conservan hoy unas quinientas. En éstas, cuando fueron descubiertas a comienzos del siglo XX, se hallaron colecciones de manuscritos que totalizan más de cuarenta mil rollos con textos en su mayor parte budistas, en diferentes idiomas. En cuanto a las cuevas mismas, son verdaderos tesoros milenarios del arte budista, porque las paredes se hallan pintadas y esculpidas de arriba abajo. Las imágenes que narran la vida de Budha reflejan el lenguaje de los mudras; estas pinturas rupestres suelen ofrecer una notable semejanza con las representaciones de la danza y el teatro indios.

    Al tiempo que se consolidaba el budismo en China, se produjo en su país de origen, la India, un renacimiento de las antiguas doctrinas védico-brahmánicas que dio lugar a un receso de las comunidades religiosas budistas.

    Y esto significó, al mismo tiempo, un nuevo cambio semántico de los mudras. La religión hindú, con su proverbial capacidad de aceptar la verdad en todas sus formas, adoptó mudras y ritos budistas transformándolos en instrumentos de la mística de los yoguis. Ellos se sirvieron del ademán ritual para profundizar en su contemplación de la divinidad, para hacer de su propio cuerpo una residencia de poder espiritual, y creyeron que la práctica de los mudras podía facilitar la transformación más alta, la Iluminación apoyada en una manifestación corporalmente sensible.

    A su vez el surgimiento y la extensión del hinduismo en la India repercutió sobre el budismo. Los budistas adoptaron numerosas costumbres del hinduismo y buen número de divinidades del panteón hindú pasaron a ser recitadas en las doctrinas budistas. Esto añadió variedad al canon de los mudras iconográficos.

    Aparece entonces el tantrismo hinduista como una vía de salvación, consistente en la unificación mística con la máxima divinidad femenina, Shakti, la Gran Madre. Por tratarse de una doctrina propuesta al alcance de todo el mundo, pronto hizo muchos partidarios entre los seguidores del budismo, de donde acabó por resultar la tercera escuela principal de éste, la Vajrayana o “el vehículo de diamante”. Entre sus sacramentos figuraron prácticas mágicas como la meditación mística, los diagramas en forma de mandalas, la magia vocal mediante los mantram, el signo mágico en forma de mudras, así como la unión sexual, en la que se le revelaban al adepto los misterios esenciales de la divinidad.

    En Japón, el budismo llego hacia finales del siglo VI; a partir del siglo IX se fundó la escuela Shingon, que hoy en día es una de las principales tendencias del budismo en Japón. Su culto se basa en tres actos ceremoniales interrelacionados, descritos como “Los Tres Secretos”. El primer secreto se dedica a los mudras, considerados como medios para santificar el aspecto material de la existencia. El segundo secreto lo representa el mantram. El tercero es la visualización, que sirve para purificar el espíritu. Mediante la práctica correcta de los tres secretos el adepto adquiere poderes mágicos, al tiempo que se perfecciona a sí mismo hasta acceder a la liberación total.

    Así, a los gestos canónicos ya establecidos para Budha y los Bodhisttwas, durante siglos, se fue añadiendo todo un catálogo de gran originalidad en cada país y escuela que se formaba.

    Tan alta valorización alcanzaron los mudras como medios de la transformación trascendente, especialmente en el budismo esotérico, que más de una escritura les concede categoría propia hablando de “El Camino de las posturas de los dedos”.

    Si uno quiere recorrer ese camino, ante todo debe reconocerlo, saber orientarse en él, hay que profundizar un poco, al menos, en la forma y fondo de un mudra para aprovecharnos de sus beneficios. Por ejemplo, el bhumisparsha-mudra, es decir el gesto de Budha de tocar tierra, por su aspecto externo bastante trivial difícilmente le sugerirá ningún significado a la persona no iniciada. Si una persona quiere imitarlo, desde luego pondrá en marcha ciertos impulsos válidos, pero el efecto de éstos nunca podría ser el mismo que el que experimenta una persona iniciada teórica y prácticamente en este arte.

    Previamente debemos saber algo del origen y la finalidad del mudra. Este entendimiento nos abrirá y encaminará hacia la ejecución y aptitudes necesarias.

    El poder interior de los mudras

    La eficacia de los mudras es energética, y el mudra canaliza energía. Mientras estamos en el ejercicio, podemos tener la sensación de adquirir fuerza. Desde un punto de vista racional, los hechos de este tipo bien podrían explicarse como autosugestiones, o un caso más del conocido efecto placebo, incluso cuando se produjesen acompañados de alguna modificación fisiológica, que de por sí no constituye argumento ni a favor ni en contra de tal interpretación.

    Pese a tales objeciones muchos están convencidos de que la acción energética de los mudras en el plano trascendente es real. Algunos de ellos, han querido verificar estos efectos analizándolos científicamente y han realizado experimentos en colaboración con el Instituto de Fotografia Instantanea de Alta Frecuencia (Hochfrequenz-Sofortbildfotografie, HFS) de Unterschliebheim/ Munich.
    El método de estudio utilizado es similar a otro procedimiento de diagnóstico electro-óptico, la fotografía Kirlian.

    Se tomaron una serie de instantáneas bajo un campo eléctrico de alta frecuencia que permiten ver el proceso energético durante la formación del mudra conocido como ajna-mudra. Estas instantáneas se tomaron de las cinco puntas de los dedos de la mano izquierda antes del ejercicio, así como cinco minutos después y una hora después. A continuación, transcribimos una pequeña parte del informe que redactaron tras el experimento:

    En la primera foto se refleja el estado del sujeto antes de ejecutar el ajna-mudra. El pulgar aparece a la derecha, el meñique apenas se distingue al borde de la fotografía. La mancha clara en el centro del borde inferior es un reflejo del chacra de la mano.

    La segunda fotografía, se tomó después de ejecutar el mudra cinco minutos, la huella de las puntas de los dedos aparece bastante desplazada hacia abajo, como se aprecia también en la tercera imagen, esto es, con el mudra el registro de la energía del sujeto en la punta de sus dedos ha variado, ha aumentado.

    Se refleja un vigor somático más concentrado que antes, como lo índica el círculo del índice y el semicírculo del meñique. La aparición de la fuerza transcendente, según la tradición mística del mudra, ha aclarado el margen superior de la fotografía.

    El estado meditativo desencadenado por el mudra lo revela, entre otras cosas, el anillo de energía que rodea el dedo índice, visiblemente dividido en cuatro sectores. Esta partición se considera como una demostración de la actividad chácrica.

    Además, el corazón y el anular quedan parcialmente ocultos por unas manchas claras. Para explicar éstas se postula una presencia de fuerzas causales eficaces, lo cual significa que el sujeto se halla en ese momento en comunicación con su yo superior... En resumen, se constata que la realidad vital de esa persona se ha modificado.


    Otro testimonio de la eficacia de los mudras lo encontramos en el ejemplo y uso que los yoguis hacen de ellos. Los yoguis dan una gran importancia a estos gestos porque, dicen, permiten canalizar adecuadamente la energía a través del cuerpo así como facilitar la consecución de numerosos objetivos como la elevación espiritual, la sanación física y la sanación emocional.

    Estas posturas místicas, son para ellos técnicas con las que operan sobre la musculatura y aprenden a manipular las energías de su cuerpo. Los yoguis utilizan los mudras, junto con los bandhas (ejercicios más relacionados con la respiración) para alcanzar a numerosos músculos y trabajar sobre ellos: esfínteres anales, músculos de la garganta, oblicuos y rectos del abdomen. Con estas técnicas cortocircuitan y propulsan según convenga, la sangre y las energías, que alcanzan funciones remotas y desapercibidas y, de manera especial, optimizan el flujo del prana.

    Estas posturas son dinamizantes, energéticas y elevadoras. A través de estas posturas-símbolos, el yogui evoca pensamientos e ideas espirituales, creando estados en el Alma altamente místicos.
    Aún hoy en día reconocidos yoguis hindúes que enseñan y practican intensamente la meditación dicen sobre los mudras: Su uso resulta esencial para experimentar el estado de Samadhí. (B.K.S. Iyengar, "Luz sobre el Pranayama").

    Ciertamente hay mudras muy complejos que implican todo el cuerpo, pero también hay mudras muy sencillos e igualmente poderosos que sólo requieren de nuestras manos para alcanzar nuestros fines.

    Como bien sabemos cualquier tema puede resultar interesante hasta el infinito, pero no podemos perdernos, debemos seleccionar aquello que verdaderamente nos pueda ser más útil y apropiado a nuestras posibilidades y objetivos. Precisamente, en este tema, el Budha señaló con precisión los mudras más importantes, y es en el budismo donde podemos encontrar las claves que necesitamos, con relativa facilidad. Sobre todo pondremos más atención en los mudras que el Budha utilizó durante la meditación que le llevó a la Iluminación y durante su predicación.

    ¿Cómo se practica un mudra?

    Muy sencillo, colocamos las manos con los dedos tal y como lo describen los gráficos. La presión de los dedos es muy ligera y delicada y las manos deben estar relajadas. A veces, esto no es tan sencillo como parece, nuestros dedos se resisten, son demasiado rígidos o nos cansamos con rapidez.

    Según la medicina china la movilidad de las manos tiene que ver con la movilidad de todo el cuerpo. Si hay tensiones en una parte determinada del cuerpo, esa tensión se manifiesta en la parte correspondiente de la mano.

    Hay que practicar el mudra lo mejor que se pueda y su efecto acabará manifestándose. Ahora bien, un mudra no sólo debe ser un gesto terapéutico sino sobretodo santo.

    Pueden practicarse de pie, sentados, tumbados y hasta andando, lo importante es estar relajado, distendido, ya que cualquier tensión interfiere en el flujo interior de energía y lo que se pretende con los mudras es hacer fluir algo nuevo.

    Lo ideal es practicarlos con la posición sentada de meditación, lo que nos permitirá realizar una meditación más prolongada.

    En sí mismos los mudras deberían practicarse en un estado meditativo y equilibrado. El ambiente y estado de ánimo agradable propicia los beneficios del gesto que realicemos. Aunque no nos demos cuenta, nuestros pensamientos y emociones influyen en la vitalidad y en el fluir de nuestra energía. Esto es muy importante a la hora de hacer nuestros ejercicios de meditación. Es absurdo tener pensamientos y emociones negativos y hacer ejercicios cuyo objetivo apunta en dirección contraria.

    Los mudras, como toda la meditación misma, requieren cierta serenidad mental y concentración. La respiración, los pranayamas y los mantras son otras herramientas que nos ayudarán en esto.

    "Las manos" de Miguel Ángel

    Del poder de las manos también se ha sabido en nuestra cultura y arte Occidental. Una de las representaciones más impresionantes de manos es la que podemos ver en el fresco de Miguel Ángel que presenta La Creación de Adán, en el techo de la Capilla Sixtina. En esta obra la mano de Dios apunta a la mano de Adán para infundirle el espíritu.
    Los gestos de la mano de Dios y de Adán son muy particulares y diferenciados. Se entiende fácilmente que el impulso creador fluye del dedo índice de Dios hacia el de Adán. Este es el dedo con el que damos testimonio de nosotros mismos, que nos sirve para expresar nuestro ego. Desde el punto de vista energético de los chacras el dedo índice se halla especialmente vinculado al chacra del corazón, el cual a su vez domina el chacra de la mano.

    Mientras los dedos de Adán apuntan hacia abajo, todavía estáticos, la mano del Creador se muestra dinámica y trasluce concentración.

    En esta alegoría se expresa que el hombre puede encarnar el principio divino gracias a la magia del mudra. En el primitivo cristianismo la mano de Dios representa todo el poderío de Él. Cuando la mano de Dios toca al hombre, éste recibe la fuerza divina.

    Cristianismo

    Un ejemplo muy cercano, en nuestra cultura, de la importancia del gesto lo tenemos en la liturgia católica. De hecho, uno de los aspectos que en su momento más criticaron los protestantes a los sacerdotes católicos, fue su excesivo celo en las formas y gestos que utilizaban en sus bendiciones, oraciones, sacramentos, rituales, etc. Como si sólo con ello ya operaran mágicamente, aún cuando el oficiante u orante descuidara su actitud interior.

    Un texto de liturgia católica dice:

    La actitud del cuerpo es al pensamiento intuitivo lo que la palabra al pensamiento conceptual. En la medida que se abandone el pensamiento intuitivo para sumergirse en el meramente racional, el hombre pierde el sentido del misterio y el arte del gesto. Si la Iglesia impone ciertos gestos y actitudes en la liturgia, es porque tales gestos y actitudes tienen una importancia grande: son vehículos del misterio.

    Uno de los gestos que mejor reconocemos dentro de la liturgia cristiana es el de la bendición. Un sacerdote lo realiza de la siguiente manera:

    Con la mano derecha, se forma una cruz en el aire sobre alguien o sobre algo invocando a la Santísima Trinidad o recitando ciertas oraciones.

    En la iconografía cristiana aparecen varios modos de bendecir, según las diversas maneras de extender la mano. En los monumentos de arte griego y oriental se observa que la mano que bendice, normalmente la de Cristo, tiene el pulgar junto al dedo anular, en círculo, y levanta el índice, el medio y el meñique. En los monumentos latinos o de occidente, los dedos que se extienden son el pulgar, el índice y el medio, mientras que los otros dos, anular y meñique, se doblan sobre la palma de la mano. De ahí que se hable de un modo griego y de un modo latino. Hay una tercera manera de bendecir, que es levantar únicamente el índice y el medio, mientras que todos los demás quedan doblados sobre la mano.

    Las manos tienen una rica simbología que aún podemos apreciar en las obras de arte. A continuación haremos una enumeración de los gestos y significados más habituales que podemos ver en el cristianismo; si los comparamos con los de la iconografía budista nos daremos cuenta que tienden a ser más bien complementarios. Sólo accediendo a antiguos textos de algunas órdenes empezaremos a ver que los monjes también practicaban oraciones y meditaciones esotéricas en las cuales se sujetaban a ciertas posturas místicas e imitaban las posturas del Cristo para identificarse con Él: de rodillas y postrados (como en el Huerto de los Olivos), en la forma del crucificado, etc.

    En el cristianismo cada gesto particular de la mano no ha recibido un nombre, sin embargo también existe un código o lenguaje místico concreto que se transmite al fiel.

    Al principio los cristianos rehuían representar el rostro de Dios, pero sí lo hacían presente mediante una mano que sale de una nube, mientras el cuerpo permanece oculto en el cielo. La mano de Dios es símbolo de Dios, es la totalidad de su poderío. La mano de Dios crea, protege, destruye. Cuando la mano de Dios toca al hombre éste recibe la fuerza divina.

    La mano derecha es la de las bendiciones, como ya hemos explicado. La mano derecha con los tres dedos extendidos simboliza la Trinidad. La mano con la palma hacia fuera es signo de bendición divina. Normalmente se representa la mano de Cristo con estas tres características: bendiciendo con la mano derecha, mostrando la palma y con tres dedos extendidos que simbolizan las tres fuerzas, Padre-Hijo-Espíritu Santo, de las que el Cristo es el centro y testimonio.

    Imponer las manos es transmitir un poder, una fuerza, unos derechos; es una consagración. Este gesto también es muy frecuente: Jesús lo recibió en su bautismo, Él curaba con la imposición de manos, los primeros cristianos, como en los rituales cátaros, consagraban a un nuevo miembro con la imposición de manos, etc.

    Manos cubiertas con un paño es señal de respeto. En la iconografía, San Pedro, a veces, aparece recibiendo las llaves del reino de los cielos con sus manos cubiertas por un paño. Los mártires reciben las coronas en sus manos cubiertas, también, de un paño.

    Manos alzadas y extendidas, señal de súplica y de adhesión; también de aclamación y aplauso. Este gesto lo hemos visto a menudo en Jesús, en los profetas, en los santos, y en los sacerdotes.

    La mano derecha dirigida hacía Dios es signo de asentimiento y de respetuosa deferencia a su doctrina. En muchos cuadros, la Virgen y los santos señalan al Cristo. Mano en la mejilla, o apoyar el rostro en la mano es expresión de dolor o de asombro. En las crucifixiones góticas, la Virgen y San Juan llevan la mano derecha en la mejilla en señal de luto y dolor.

    Lavarse las manos es signo de querer justificarse saliéndose fuera del asunto en que ve inconvenientes, o también, señal de la repugnancia con que se toma un acuerdo. Este gesto lo usamos a menudo y aparece en el drama crístico.

    La mano sobre el pecho es signo de compromiso, de honor o de una actitud reflexiva. La mano sobre el cuello, señal de sacrificio o de dolor por una acción mal realizada. Manos abiertas es señal de libertad.

    Manos cerradas, señal de mezquindad y de ruindad. Manos largas, signo de generosidad.

    Una mano cortada es símbolo de San Adriano, de San Mario y de San Juan Damasceno. San José lleva una mano en la mejilla en escenas del nacimiento. Hay una curiosa advocación de la Virgen de las Tres manos, que se representa de dos modos: colgándole del cuello una mano cortada, o poniéndole una tercera mano, icono venerado en el Monte Athos.

    La palabra de Budha

    Tenemos que abrirnos al lenguaje simbólico e imaginativo del arte, de la poesía, de los mitos y leyendas. Aunque este lenguaje es muy importante, lo hemos olvidado casi por completo.

    Para volver a encontrarnos con este lenguaje y enseñanzas tenemos que ser un poco más receptivos, manteniendo una actitud abierta hacía los símbolos, dejando que nos hablen en su estilo propio y penetren en lo más profundo de nosotros, más allá del intelecto, de tal forma que podamos experimentarlos, permitiéndoles que transformen nuestras vidas.

    En este contexto, es importante que comprendamos lo que significa el término budista Budavachana. Este término se usa con frecuencia para referirse simplemente a las escrituras budistas. Sin embargo tiene implicaciones más profundas que debemos examinar.

    Budavachana es la palabra de Budha. Budha no es un nombre personal como Ananda o José, Budha es un título que significa “aquél que Sabe”. Un Budha es aquél que se ha dado cuenta de la Verdad o de la Realidad; por lo que el nombre de Budha no se da a una persona ordinaria.

    Así que el Budavachana, la palabra de Budha, es la expresión desde un estado de Conciencia Iluminado.

    Inconscientemente, tendemos a ver al Budha como si éste hablara igual que una persona común y corriente, ya que, después de todo él usa las mismas palabras humanas. Pero a pesar de que pueden ser las mismas, detrás de las palabras del Budha se encuentra la Conciencia Iluminada.

    No debemos pensar simplemente que esa Conciencia Iluminada esta aquí y que sus palabras salen directamente desde nuestro mundo físico. Es una Conciencia que se ubica en un nivel superior y ha de descender varios niveles, que ahora explicaremos. En todos esos niveles también está incluida la Budavachana o palabra de Budha.

    Para la Conciencia Iluminada, primero existe un nivel, que es el de la Mente Iluminada, la mente de Budha. Metafóricamente se describe como un vasto océano sin orillas, en el que millones de universos son tan sólo una pequeña ola, o incluso una pequeña gota de espuma. Dentro de esta Mente Iluminada surge el deseo, o Compasión, de comunicarse con la mente no Iluminada, al nivel de la mente no Iluminada.

    La comunicación en su nivel más elevado es como una ligera vibración que pasa entre la Mente Iluminada y la mente que se encuentra cerca de la Iluminación.

    Podemos imaginar que estas vibraciones son como un sonido extremadamente sutil, no el sonido que escuchamos con nuestro oído físico, sino un tipo de sonido mántrico primitivo, primordial, en un plano espiritual. Este sonido, este sonido silencioso incluso, es la Budavachana, en el sentido más elevado del término.

    La mente de Budha, la Realidad misma, produce este sonido. La Conciencia Iluminada no está limitada por el tiempo ni por el espacio, por lo tanto produce este sonido todo el tiempo y en todos los lugares.
    Algunas tradiciones hindúes identifican este sonido primordial cósmico con el mantram OM. No OM como la pronuncia cualquier lengua humana, sino un OM interno, espiritual y sutil que a veces puede escucharse durante la meditación o en otros estados elevados de Conciencia. Lo podemos escuchar incluso en todos los objetos fenoménicos del Universo, debido a que la mente del Budha está detrás de todos ellos, transmitiendo sonido a través de ellos.

    Es posible decir que la Conciencia Iluminada es como el océano, y los objetos fenoménicos como las olas o la espuma; es como si cada ola, cada gota de espuma, cada fenómeno del Universo se encontrara repitiendo todo el tiempo ese mantram OM, y nada más que OM. Al escuchar este mantram, oímos la palabra de Budha; al oírla, oímos y entendemos todo; todo se encuentra en este sonido indiferenciado.
    No hay necesidad de palabras, no hay necesidad de pensamientos, no hay necesidad de imágenes. A partir de este sonido primitivo, sonido que viene de la mente de Budha, uno escucha todo, sabe todo y entiende todo.

    El segundo nivel es el de las imágenes arquetípicas. La Mente Iluminada desciende al nivel de las imágenes arquetípicas. En este nivel se encuentran las imágenes del sol y la luna; la luz y la oscuridad; los cielos y la tierra; las imágenes de los pájaros, bestias y flores; las imágenes de la lluvia, el viento, los truenos y relámpagos; las imágenes de los Budhas y los Bodhisattwas; las imágenes de los dioses y las diosas; las imágenes benignas y coléricas; las imágenes, quizá sobre todo, que están coloreadas brillantemente y que son luminosas, habiendo surgido desde las profundidades del espacio infinito.

    No son creadas a partir de la mente humana individual, ni siquiera a partir de la conciencia colectiva. Quizás estas imágenes no han sido creadas sino que son co-eternas con la Conciencia Iluminada, por lo menos en cuanto se refiere a este nivel de comunicación. Estas imágenes, asimismo, revelan todo; lo revelan en términos de la forma y el color.

    En este nivel no se necesitan pensamientos, ideas o palabras. La comunicación quizás no es tan sutil como el nivel del sonido mántrico, sin embargo es aún más sutil y más comprensible que cualquier otra cosa que experimentamos normalmente.

    El tercer nivel es el del pensamiento conceptual. Aquí hemos bajado un paso más, pero debemos recordar que es la Mente Iluminada la que está bajando. El pensamiento conceptual es un medio común tanto para la Mente Iluminada como para la mente no Iluminada. La mente no Iluminada crea el pensamiento conceptual, pero la mente Iluminada puede usarlo y transformarlo, de acuerdo con sus propósitos propios más elevados.

    Esto nos da una idea de la naturaleza real de la filosofía budista, o de cualquier filosofía y enseñanza sagrada; es una filosofía que no proviene de una mente ordinaria, sino que se gesta con esfuerzos extraordinarios e ideas de una Mente Iluminada, ya sea la de Sidharta Gautama o la de otro Maestro, para comunicarse con las mentes no Iluminadas a través de los conceptos.

    Finalmente llegamos al nivel de las palabras. La conexión entre el pensamiento y las palabras es muy estrecha (más estrecha aún que entre las imágenes y el pensamiento), no obstante no son lo mismo; algunas veces tenemos pensamientos, aunque no podamos verbalizarlos, o nos damos cuenta que las palabras no transmiten del todo ese pensamiento.

    Al haber explorado estos cuatro niveles, podemos ver un poco la distancia enorme que separa la Conciencia Iluminada –mente de Budha- de su expresión en términos del habla humana ordinaria.
    Podemos ver cuántos niveles tuvo que descender el Budha, después de su Iluminación, antes de poder empezar a enseñar. Pero en este descenso no deja nada atrás; por tanto la palabra de Budha consiste en estos cuatro puntos: el sonido mántrico primordial, las imágenes arquetípicas, los conceptos y las palabras.

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    31/07/2007
    #10 Re: Mudra - Gestos que canalizan la energía - Guía Breve
    El simbolismo de la vida de Budha. Los seis mudras

    En Occidente, desde hace muchos siglos, tendemos a usar el intelecto como vía exclusiva de aprendizaje. Con esta educación cuando los occidentales estudiamos el budismo tendemos a tomar como verdaderas e importantes las enseñanzas que corresponden a los hechos históricos de la vida de Budha y sus palabras, y a calificar de ficción los mitos, leyendas e imaginería de la sabiduría budista.

    Esto es un grave error, porque existe la verdad o enseñanza que se puede transmitir por el razonamiento y, además, está –en un nivel superior- lo que se conoce como verdad de la imaginación y la intuición.

    La segunda de estas verdades y enseñanzas se manifiesta o revela en los mitos, leyendas, al igual que en las obras de arte, en los rituales simbólicos y en los sueños.

    Lo que llamamos simbolismo de la vida de Budha, pertenece a esta segunda categoría. No intenta presentarse como una verdad rigurosamente histórica sino como la verdad espiritual que vivió y transmitió el Budha para dar luz a la vida espiritual que hay en todos nosotros.

    El simbolismo se encuentra en la vida de todos los Maestros. Por ello, al escuchar sobre ellos o ver sus representaciones hemos de dirigir la atención hacia nuestra experiencia y comprensión interior.

    Veamos primero dos ejemplos generales del simbolismo budista, el loto y el árbol, que aparecen a menudo en sus textos sagrados. En el arte budista cuando se dibuja a un Budha sentado en un loto se está diciendo que la escena tiene lugar en un plano trascendental. El loto que se eleva puro sobre el lodo de la tierra, simboliza la separación del mundo. Otro símbolo importante es el del Árbol del Mundo o Árbol Cósmico. El Budha, de acuerdo al relato tradicional, alcanzó la Iluminación al pie de un árbol. Podemos observar que las raíces de un árbol alcanzan las profundidades de la tierra, mientras que las ramas se extienden a lo alto, al cielo. De manera que el árbol vincula la tierra con el cielo.

    Lo que hemos de comprender es que en las obras del arte budista se pone gran cuidado en todos los detalles, porque en ellos se transmite una profunda enseñanza. Muchos devotos tienen un pequeño altar con Budhas en los que suelen meditar e instruirse, aún siendo analfabetos.
    Esta “materialización” de la doctrina también se representa en la postura corporal y en los gestos de las figuras. Es decir, que los gestos de los Budhas contienen una enseñanza.

    Por ejemplo, existen los llamados "Seis Gestos de Budha". Estos seis gestos o mudras con los que se representa al Budha Gautama, guardan una estrecha relación con su doctrina y su vida. Tienen que ver, especialmente, con la meditación que le llevó a la Iluminación y que originó el budismo.

    1. Dhyani-mudra: El Gesto de la Meditación

    Se cuenta que Budha formó este mudra cuando después de muchos años de practicar la meditación sin un resultado satisfactorio, se sentó a la sombra de una higuera a meditar. Esta es la escena en la que el Budha enseña la postura externa e interna para la meditación.

    Sentado en posición de loto, colocó sus manos en el gesto de manos llamado dhyani-mudra; éste es, por excelencia, el gesto de meditación, de la contemplación. Las dos manos descansan sobre el regazo, la palma abierta de la derecha sobre la izquierda. De esta manera, las manos y los brazos forman un círculo de energía cerrado, que también se corresponde con la posición de padmasana (en loto). Esta es la postura de meditación con la que Budha llegó a la Iluminación.
    En esta postura, Budha cerró los ojos y se relajó profundamente. Abstraído totalmente del exterior, permaneció cuatro semanas, sin levantarse ni siquiera una vez. Mientras tanto estuvo expuesto a las tentaciones infernales de Mara, pero él resistió y descubrió que eran ilusorias. Esta primera escena se conoce como la "Victoria contra Mara"; Mara es el Malvado, el Satanás del Budismo.

    El Budha cuando se sentó a meditar al pie de un árbol fue atacado por terribles fantasmas demoníacos, por todo tipo de figuras malignas al mando de Mara. Figuras semi-humanas, horriblemente deformes, con expresiones maliciosas de enfado e ira, algunas asiendo garrotes o espadas, todas ellas con una apariencia amenazante y horrorosa.

    Sin embargo, todas las piedras que arrojaban, flechas y llamas al tocar el aura de Budha se convertían en flores y caían al suelo alrededor de Budha. La significación de todo esto necesitamos sentirla.
    El Budha permaneció inmóvil en su meditación y nada pudo tocarlo durante este terrible ataque. Permaneció con sus ojos cerrados, meditando y con la misma sonrisa en los labios.

    Entonces Mara mandó a sus tres hijas, cuyos nombres eran Lujuria, Pasión y Delicia, en contra de Budha. Ellas bailaron enfrente de él exhibiendo sus ardides, pero el Budha ni siquiera abrió sus ojos, por lo que ellas se retiraron desconcertadas.

    En esta primera escena se representa la fuerza de nuestro subconsciente siempre dando guerra, boicoteándonos la meditación, y los demonios, son los diferentes agregados o yoes psicológicos que desfilan con todos sus vicios y ardides. Mara misma representa la ignorancia primaria, a causa de la cual nacemos una y otra vez... el significado de Mara es “Muerte”.

    Tras la cuarta semana, el Budha veló tres noches durante las cuales descubrió la Rueda Kármica, cobró conciencia de sus propias encarnaciones y conoció el origen de todo dolor. Después de lo cual, en una noche de luna llena del mes de mayo, recibió la más alta Iluminación.

    Aún continuó el Budha sentado al pie del árbol Bodhi. En medio de la séptima semana cayó una fuerte tormenta, empezándose a inundar el lugar. Entonces del subsuelo, de las sombras, surgió otra figura: una gran serpiente. Era el Rey Muchalinda, el Rey Serpiente, que abrazó al Budha con su anillo y con su escudo protegió su cabeza, formando una especie de paraguas, resguardándolo de la tormenta.

    Este episodio se ilustra con frecuencia en el arte budista: el Budha sentado sobre los anillos de la serpiente enroscada y por detrás, erguida, le protege una serpiente con su escudo.
    Cesó la lluvia, se desvanecieron las nubes y el Rey Serpiente asumió una forma diferente, la forma de un joven hermoso de dieciséis años saludando al Budha.

    Algunos eruditos tratan de forzar este episodio con un sentido literal diciendo: Sí, es algo muy normal que las serpientes, en Oriente, a veces sean muy amigables con las personas religiosas. Sin embargo nosotros no podemos aceptar este tipo de explicación, el significado es muy diferente.

    El agua, el océano, representa el inconsciente. En la mitología hindú las nagas, es decir, las serpientes, viven en las profundidades del océano. Las nagas son las fuerzas de las profundidades del inconsciente en su aspecto más positivo y benéfico, siendo Muchalinda el Rey de las nagas.

    El chubasco que cayó representa el bautizo. Derramar agua sobre alguien es la investidura de esa persona con todos los poderes y las fuerzas del Espíritu.

    Cuando la serpiente adquiere la figura de un hermoso joven de dieciséis años, está reflejando la nueva personalidad que ha nacido como resultado del ascenso del Kundalini. Muchalinda en su nueva forma saluda al Budha, mostrando la perfecta sumisión de todos los poderes de la Mente Iluminada.

    En total, más de siete semanas permaneció el Iluminado bajo el árbol de Bodhi, y luego salió para enseñar lo que había visto. Sobre ello, el Dhammapada recoge las siguientes palabras de Budha:

    He recorrido incansable
    la rueda de muchos nacimientos,
    he buscado al constructor de la casa.

    Es doloroso el eterno renacer.

    Ahora te he conocido, ¡oh constructor!,
    y no volverás a construir casa alguna.

    Quebradas han quedado tus vigas,
    y cayó el techo de tu casa.

    El corazón liberado
    ha suprimido todos los apetitos.


    El dhyani-mudra, el gesto de la meditación con el que el Budha alcanzó la Iluminación, de por sí no transmite la Iluminación, pero es una de las formas que más ayudan a la relajación y al desasimiento espiritual.
    Al mantenernos con las manos en esta postura expresamos, simultáneamente, la actitud de contemplación interior y la disposición a escuchar lo que se nos quiera decir.

    Se dice que, con este gesto, los dedos de la mano derecha leen el chacra de la mano izquierda, sede de fuerzas emocionales profundas, haciéndonos más conscientes de todo ello y dándonos la visión interior.

    Desde el punto de vista psicológico, la mano derecha hacia arriba manifiesta atención. Todo cuanto nos envuelve y actúa sobre nosotros, es contemplado sin preferencia y sin juicio de valor. El contacto de los pulgares determinan un recogimiento relajado, una actitud pasiva de estar presente, sin más. Así nos disponemos a vivenciar, sin identificarnos, la percepción clara de los sucesos sin que reaccionemos ni nos desborden.

    2. Bhumisparsha-mudra: El Gesto de Invocación del Testigo

    Después de ser Mara derrotada y de que sus huéspedes se retiraran desconcertados se produce el segundo incidente, el “Llamado para que testifique la Diosa Tierra”.

    Mara todavía intenta un truco más y le dice al que sería el Budha:

    Estás sentado en el punto central del Universo, en el trono de los Budhas de antaño. ¿Qué derecho tienes como persona común y corriente a sentarte en el Trono Diamantino, donde se han sentado todos los Budhas anteriores?

    Y el Budha le contestó:

    En mis vidas pasadas he practicado todos los paramitas, todas las perfecciones: la Perfección de la Generosidad, la Perfección de la Moralidad, la Perfección de la Paciencia, la Perfección de la Energía, la Perfección de la Meditación y la Perfección de la Sabiduría. He practicado todas estas y he alcanzado un punto en mi evolución espiritual donde ahora estoy listo para alcanzar la Iluminación.

    Mara no estaba satisfecha y le dijo:

    Muy bien, dices haber practicado todas estas Perfecciones en tus vidas pasadas, ¿pero, quién te vio hacerlo?, ¿tienes algún testigo? Aquí Mara asume el papel de abogado, le pide un testigo, quiere una evidencia.

    Entonces el futuro Budha, que estaba sentado en postura de meditación en el Trono Diamantino, con sus manos sobre su regazo, bajó una mano y tocó la tierra. Este es el famoso mudra bhumisparha: la mano izquierda extendida, con el dorso hacia fuera, desde la pierna señala hacia abajo, hacia la tierra y los dedos rozan el suelo. Es la posición "del testimonio de la tierra".

    De esta manera se levantó la Diosa Tierra con un florero en la mano, diciendo en testimonio:

    He estado aquí todo el tiempo, la gente viene y va, pero la tierra permanece aquí todo el tiempo. Yo he visto todas sus vidas anteriores; he visto cientos de miles de vidas en las que ha practicado las Perfecciones. Por lo tanto testifico que, como resultado de su práctica de estas Perfecciones, es digno de sentarse en el sitio de los Budhas de antaño.

    De este modo resistió Budha el último ataque de Mara y se elevó hasta merecer la Iluminación.

    Su decidida resistencia frente a los poderes de las tinieblas se refleja en estas palabras:

    Y aún cuando el mundo entero estuviese poblado de demonios y cada uno de ellos esgrimiese como arma la montaña del mundo, no conseguirían tocarme ni un solo cabello, ni mucho menos herirme.

    Con frecuencia se representa esta escena en el arte budista. Cuando veamos la imagen de un Budha meditando con el gesto de una mano hacia abajo, tocando tierra, un Budha haciendo el bhumisparsha-mudra, la posición del testimonio de la tierra, podemos meditar en las enseñanzas y escenas previas a producirse la Iluminación de Budha.

    Esta postura distendida es también un gesto de decisión. Se toca tierra, expresando el contacto con la realidad terrestre pero invocando la verdadera realidad espiritual y contemplando el mundo físico sin el velo de Maya; ya se han vencido todos los apetitos e ilusiones. El dorso de la mano vuelto hacia fuera es un gesto protector y de distanciamiento con respecto al mundo, el distanciamiento de quien se ubica en la realidad.

    3. Varada-mudra: El Gesto de Concesión de lo Deseado

    Después de alcanzar la Iluminación, el Budha sintió la inclinación de renunciar al mundo considerando que no serviría de nada el anunciar la verdad salvadora a una humanidad esclavizada por la ilusión. Reflexionó así:

    Esta Verdad, esta Realidad que he descubierto, es tan abstracta, tan difícil de ver, tan sublime, que la gente ordinaria, con sus ojos cubiertos por el polvo de la ignorancia y la pasión, no va a poder verla ni apreciarla. Así que será mejor permanecer en silencio bajo el árbol Bodhi (“conocimiento”), será mejor permanecer con los ojos cerrados, sin salir a predicar al mundo.

    Entonces el universo se detuvo, apareció una gran luz brillante y en medio de ésta, estaba la figura de un anciano, la figura de Brahma Sahampati, Brahma el Gran Dios, el Señor de los Mil Mundos, con las manos juntas en reverencia, le dijo al Budha:

    Por favor predica, predica la Verdad, hay unos cuantos con un poco de polvo en sus ojos, ellos la valoraran y la seguirán.

    El Budha abrió su ojo divino y miró sobre el Universo, vio a todos los seres como lotos en un estanque, en diversos estadios de desarrollo y dijo:

    Por el bien de aquéllos que tan sólo tienen un poco de polvo en sus ojos, aquellos que son como lotos a medio florecer, predicaré el Dharma.

    Este momento, en el que el Budha por compasión se deja persuadir y, pese a ser un liberado, regresa al mundo para anunciar su doctrina, se representa con el Budha que hace el gesto llamado varada-mudra: el brazo cae distendido, la mano izquierda muestra la palma con los dedos apuntando hacia abajo.

    Es un mudra de misericordia, con el que el Budha expresa su decisión de revelar a todos los humanos el camino de salvación. Si imitamos este gesto del Budha nos acercamos a la ecuanimidad con la que hablaba. A fin de cuentas, él ofreció su doctrina de salvación como un regalo que podía ser aceptado o rechazado.

    Al mismo tiempo, lo que regalaba era la verdad que él vivió y se ofreció como espejo en el que pudiéramos vernos e iluminarnos como él. El que le escuche atentamente podrá reconocerse y ver el camino.

    Por tanto, desasimiento, modestia y demostración de sí mismo son cualidades que pone en acción este mudra.

    4. Dharmachacra-mudra: Poniendo en Marcha La Rueda de la Doctrina

    El Budha dijo:

    ¡Ábranse a todos las puertas de la Eternidad!
    Escuchen la palabra quienes tengan oídos
    y crean; en evitación de inútil esfuerzo
    no había yo anunciado al mundo la palabra.


    Dicho lo cual se encaminó al Parque de la Gacelas de Benarés, donde predicó por primera vez a sus discípulos. La tierra tembló, y todos los seres se llenaron de amor, y la voz anunció en los cielos que el Perfecto iba a poner en marcha la rueda de la doctrina salvífica. Y entonces Budha formó el dharmachacra-mudra, el "Gesto del Giro de la Rueda".

    Para formar este mudra se ponen ambas manos a la altura del pecho, la derecha un poco más arriba que la izquierda, en las dos el pulgar y el índice unidos, formando círculo. La mano izquierda con la palma hacia el corazón y la derecha con la palma hacia fuera. El dedo medio de la mano izquierda pone simbólicamente en movimiento la rueda de la doctrina tocando el círculo formado por la mano derecha.

    El mudra con dos círculos es un signo del eterno retorno o reencarnación con sus ciclos de evolución e involución, pero que también admite la posibilidad de un nuevo comienzo radical y revolucionario.

    5. Vitarka-mudra: El Gesto de Exposición de la Doctrina

    Este mudra lo formó el Budha en el Parque de Benarés al exponer su primer discurso doctrinal. El vitarka-mudra lo realizó de la siguiente manera: levantó la mano derecha, a la altura del corazón, y con la palma hacia fuera formó un círculo con el pulgar y el índice; los otros tres dedos quedan extendidos hacia arriba y un poco flexionados.

    Fueron sus primeros discípulos aquellos que antes le habían seguido durante su etapa de asceta y se apartaron de él decepcionados cuando les expresó la inutilidad de la mortificación que llevaban.

    En este primer discurso describió el “Sublime Camino de las Ocho virtudes" como vía intermedia entre los extremos de sumergirse en los placeres del mundo o el retirarse como asceta negándolo totalmente. Y dijo:

    Ésta, ¡oh monjes!, es la santa verdad del camino para la supresión del dolor: recta visión, recta decisión o intención, recta palabra, recto obrar, recto modo de vida, recto esfuerzo, recta atención, recta concentración o meditación.


    El vitarka-mudra es un gesto arquetípico de la argumentación y muchas veces lo realizamos inconscientemente. Moviliza ciertas fuerzas psíquicas que dan énfasis a lo que decimos. Es una expresión de autoafirmación y por tanto fortalece la Conciencia de uno mismo. Al mismo tiempo este mudra nos permite aumentar nuestra capacidad de concentración y de poner orden en nuestra mente.

    Cuando estamos en postura de meditación, si bajamos la mano en vitarka-mudra hacia el muslo; si la palma mira hacia el suelo se llama chin-mudra y si mira hacia arriba, jñana-mudra.

    6. Abhaya-mudra: El Gesto de la Intrepidez

    Este gesto que promueve confianza y promete protección, lo realizó el Budha cuando su primo Devadatta se enfrentó contra él y se produjo el cisma en la orden.

    El gesto del abhaya-mudra es una mano alzada hacia la altura del hombro, enseñando la palma abierta. Se realiza con una o con las dos manos.

    Para aniquilar al maestro, Devadatta azuzó contra él a un elefante furioso. Pero Budha detuvo al embravecido animal con sólo levantar la mano, lo cual fue suficiente para calmarlo enseguida y volverlo manso y dócil. Por tanto es un signo que otorga paz y protección.

    Es un gesto de intrepidez en el que se manifiesta y transmite la convicción de la propia valía, el conocimiento de la propia fuerza, la grandeza de la no-violencia.

    Desde el punto de vista energético, es un gesto distendido cuyo efecto tranquilizador se explica por la presentación del chacra de la mano, vinculado al del corazón.

    La significación psicológica y espiritual de estas escenas es muy clara para los budistas. Ellos ven realidades propias y no datos pseudo-históricos, fantasías o cuentos de hadas, si bien los cuentos de hadas tienen su propia significación y realidad, aunque éste es otro tema.

    Insistimos en que todos los símbolos arquetipos mencionados no cuentan únicamente con un interés histórico, ni son ajenos a nosotros. Todos y cada uno de ellos se encuentran presentes en nosotros, o incluso podría decirse que nosotros estamos presentes en ellos.

    Y en el curso de nuestra vida espiritual, especialmente mientras practicamos la meditación, estos arquetipos tienden a emerger a nuestra Conciencia en formas diversas.

    Todos tenemos que encontrar la sombra oscura y enfrentarnos a ella como Budha venció a Mara y sus huéspedes. La solución no surge con la represión sino por la comprensión y la luz de la Conciencia que saca la virtud. El Budha no produjo llamas para contrarrestar las llamas de los huéspedes de Mara sino que las transformó en flores, transmutándolas, al tocar su aura.

    Tenemos que evocar a la Diosa Tierra, la Divina Madre, que nos defenderá.

    Posteriormente, tendremos que aprender del Viejo Sabio, sentarnos a los pies de nuestro Maestro para aprender de él y serle fiel y verdadero.

    Finalmente, tendrá que nacer del fuego serpentino el joven héroe, dar nacimiento en nuestro interior al Budha o la Naturaleza del Budha. Y entonces la llamarada de la Compasión nos llevará a querer liberar a otros seres sufrientes.

    L. C. F. (España)

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    Tuve que partir en dos el texto porque era demasiado largo. Saludos
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