Los vidrios en esa casa ya no existen, todos fueron rotos y en su lugar se colocó policarbonato, un material más resistente. Las puertas muestran fisuras producidas por violentos impactos. Un televisor está en la cochera con su pantalla destrozada. Y las persianas aparecen protegidas con un tejido.
Todo comenzó el 25 de febrero pasado, cuando una piedra golpeó un vidrio. Desde allí, uno y otro impacto, cada día, fueron sacudiendo la casa y la familia. Piedras de todo tamaño impactaban en la vivienda, aunque ninguna tocó a una persona. Una de ellas, que ingresó al baño, pesaba un kilogramo y medio.
La familia llamó primero a la Policía, que intentó determinar de donde provenían, pero sin ningún resultado. “Fue algo increíble, que nunca había visto”, resumió un agente oficial, que estuvo apostado en la casa mientras las piedras pegaban y resultaba imposible determinar quién las arrojaba y entender la parábola que algunas describían.
El policía Norberto Álvarez le dijo a este diario que no podían entender “la trayectoria” que hacían las piedras. “En un caso, estábamos adentro de la casa y nunca entendimos cómo había entrado la piedra”, señaló. :o
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http://www.intervoz.com.ar/2004/0730...ta260561_1.htm