#1 Estaba el Diablo mal parado...
Creo que historias como la que voy a contar sobran, pero voy a contarla, pues es a la que más recuerdo. Es de las que salen entre las charlas, cuando uno esta cagándose de frío en una plaza, hablando de ésta sarta de boludeces... pero que tanto nos gustan.
Quiero aclarar que veo esto desde el punto de vista más escéptico, y que solo cuento esto por lo admirable de la coincidencia, que invita a la sugestión (en particular a la mía, que suelo creer en estas cosas).
Cuando era chico, todos los veranos iba de vacaciones a una casita quinta que mis viejos tenian en un barrio en las afueras de Zárate, que se llamaba "El Casco" (si por casualidad alguien conoce este lugar mandame un mensaje, me gustaria cruzar unas palabras). Una tarde, hablando con otros chicos precisamente de esas boludeces, me dijeron -como a muchos le habrán dicho- que si decías repetidamente satanás, y otros terminos con que se suele denominar al diablo, estando convencido de que querías establecer un conversación con el mismo señor de las tinieblas, él se aparecería frente a tus ojos.
Como suele pasar cuando escucho estas cosas, la idea quedó picando en mi cabeza un rato largo... pero segui jugando por ahi hasta que se hizo casi de noche... mas o menos 8 y media, 9 (tengan en cuenta que era pleno verano); entonces empecé a caminar para casa.
Yo vivía en la parte más alejada, y gralmente tenía que andar un par de cuadras solo. El camino por el que tenía que ir, -de esos pedegrosos, mal pavimentados- estaba cubierto por arboles desde ambos lados que se unian en lo alto formando una galería.
Esta galería era de lo más linda, es difícil encontrar ese tipo de calles, pero los aseguro que estando solo, a esa hora y pensando en el pombero y no se que mas, no es algo que disfrutar.
Ya iba caminando solo - los demas pibes ya estaban en sus casas-, y ya estaba bastante oscurito cuando la idea de invocar a santanás se me presentó más que fuertemente. Entonces empecé:"que lo digo, que no lo digo, que lo digo, que no le digo... que sí ... que no". Finalmente, la curiosidad pudo más que mi temple, no habiendo recorrido más de cien metros y completamente dispuesto a chamuyar un rato con Don Lucifer, comencé a recitar las palabras:"...Satanás... Satanás... Satanás".
En el preciso instante en que pronuncie por 3ra vez satanás... todas las palomas de que vivian sobre las ramas, esas que formaban la galeria, salieron aleteando haciendo flor de barullo. No se si las palomas se complotaron para hacerme pegar flor de julepe, si fue pura casualidad o si dios me las mando para que escarmiente -¿que es eso de andar tentando al diablo?!-. En fin, el del tridente no apareció, pero les puedo asegurar que me pegue tremebundo cagaso y corri 700 metros hasta mi casa... y aseguro que nunca volvi, ni volveré a probar si el azar hace salir volando a 200 palomas justo cuando intento invocar a alguien... Alguien que ni se si realmente existe.
Les paso a algo parecido... lo mio fue una boludez... Pero quizas alguien quiera compartir una experiencia más interesante...?
Quiero aclarar que veo esto desde el punto de vista más escéptico, y que solo cuento esto por lo admirable de la coincidencia, que invita a la sugestión (en particular a la mía, que suelo creer en estas cosas).
Cuando era chico, todos los veranos iba de vacaciones a una casita quinta que mis viejos tenian en un barrio en las afueras de Zárate, que se llamaba "El Casco" (si por casualidad alguien conoce este lugar mandame un mensaje, me gustaria cruzar unas palabras). Una tarde, hablando con otros chicos precisamente de esas boludeces, me dijeron -como a muchos le habrán dicho- que si decías repetidamente satanás, y otros terminos con que se suele denominar al diablo, estando convencido de que querías establecer un conversación con el mismo señor de las tinieblas, él se aparecería frente a tus ojos.
Como suele pasar cuando escucho estas cosas, la idea quedó picando en mi cabeza un rato largo... pero segui jugando por ahi hasta que se hizo casi de noche... mas o menos 8 y media, 9 (tengan en cuenta que era pleno verano); entonces empecé a caminar para casa.
Yo vivía en la parte más alejada, y gralmente tenía que andar un par de cuadras solo. El camino por el que tenía que ir, -de esos pedegrosos, mal pavimentados- estaba cubierto por arboles desde ambos lados que se unian en lo alto formando una galería.
Esta galería era de lo más linda, es difícil encontrar ese tipo de calles, pero los aseguro que estando solo, a esa hora y pensando en el pombero y no se que mas, no es algo que disfrutar.
Ya iba caminando solo - los demas pibes ya estaban en sus casas-, y ya estaba bastante oscurito cuando la idea de invocar a santanás se me presentó más que fuertemente. Entonces empecé:"que lo digo, que no lo digo, que lo digo, que no le digo... que sí ... que no". Finalmente, la curiosidad pudo más que mi temple, no habiendo recorrido más de cien metros y completamente dispuesto a chamuyar un rato con Don Lucifer, comencé a recitar las palabras:"...Satanás... Satanás... Satanás".
En el preciso instante en que pronuncie por 3ra vez satanás... todas las palomas de que vivian sobre las ramas, esas que formaban la galeria, salieron aleteando haciendo flor de barullo. No se si las palomas se complotaron para hacerme pegar flor de julepe, si fue pura casualidad o si dios me las mando para que escarmiente -¿que es eso de andar tentando al diablo?!-. En fin, el del tridente no apareció, pero les puedo asegurar que me pegue tremebundo cagaso y corri 700 metros hasta mi casa... y aseguro que nunca volvi, ni volveré a probar si el azar hace salir volando a 200 palomas justo cuando intento invocar a alguien... Alguien que ni se si realmente existe.
Les paso a algo parecido... lo mio fue una boludez... Pero quizas alguien quiera compartir una experiencia más interesante...?
