Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, nació el 12 de agosto de 1831 en Ekaterinoslav al sur de Rusia. Su madre fue una ilustre literata, que perteneció a la nobleza rusa. Helena demostró ser una niña dócil desde una temprana edad, de carácter independiente, de gran inteligencia y con un talento nato para la capacidad psíquica. A los 4 años jugaba con seres de otras dimensiones.
Esta aptitud, posteriormente fue disciplinada, perfeccionada y aplicada al servicio de la humanidad.
Helena recibió una educación primorosa, fue hábil en lingüística y a los 17 años se casó con un general de edad avanzada, situación que ella no toleró más de 3 meses. Salió de casa. Con la ayuda de su padre escapo para Londres y a partir de ahí, inició su vida de peregrinaciones y trabajo en pro de la humanidad.
De acuerdo con la Doctrina Teosófica, en 1851 Helena se encontró físicamente con el Maestro El Morya en Hide Park, con quien soñaba desde pequeña. Y bajo su orientación adquirió el dominio de las fuerzas imponderables a las que siempre estuvo sujeta y fundó la Sociedad Teosófica.
Del Maestro Morya y del Maestro Kuthumi, recibió enseñanzas que la habilitaron a realizar experiencias en el campo del ocultismo. Esos instructores fueron sus maestros en la elaboración de la Sociedad Teosófica, en el Himalaya a donde fue a estudiar para prepararse para la realización de la gran obra incumbida por ellos.
En 1873 regreso para el Occidente y conoció el coronel Olcott y juntos fundaron la Sociedad Teosófica el 17 de noviembre de 1875 en New York, cuya sede fue transferida para la India 4 años después.
Su libro “A DOUTRINA SECRETA” (La Doctrina Secreta), fue escrito en 1888. Se trata de una obra máxima que engloba conocimientos sobre ciencia, filosofía y religión. Todo el conocimiento humano está representado ahí y denota una increíble erudición. No es una lectura difícil de comprender. Se verifica en la doctrina teosófica que las enseñanzas básicas son subyacentes a todas las grandes religiones. De esa manera ella tiene sus seguidores cristianos, hinduistas, budistas, judíos y musulmanes, que sin abandonar su religión, ingresan en la Sociedad Teosófica, que a diferencia de las antiguas escuelas esotéricas ilumina sus propias creencias religiosas de sus seguidores, ayudándolos en la busca de la solución para los problemas personales, explica la razón de injusticias y muestra el orden donde parecía un caos.
Entre las verdades de la Teosofía fundada por Helena Blavatsky está la existencia de los Hombres Perfectos, los Maestros.